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El director de Medicina Paliativa de la CUN dice que el "alivio" de estos cuidados "se convierte en sanación"

"Con la medicina paliativa hacemos presente que cuidar genera alegría, nos dignifica y nos hace mejores como personas y como sociedad"

21.02.2020 | 19:51
Carlos Centeno, investigador principal del Programa ATLANTES de cuidados paliativos del Instituto Cultura y Sociedad (ICS)

PAMPLONA. "Con la medicina paliativa hacemos presente que cuidar genera alegría, nos dignifica y nos hace mejores como personas y como sociedad". Así se ha expresado Carlos Centeno, investigador principal del Programa ATLANTES de cuidados paliativos del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) y director del Servicio de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), en el reportaje central del último número de la revista Nuestro Tiempo de la Universidad de Navarra.

"El alivio del sufrimiento que traen los cuidados paliativos es muy profundo. Se convierte en sanación, esto es, la curación en las esferas más hondas de la persona. Eso ayuda a replantear los esquemas mentales y afrontar lo que pueda venir", ha asegurado.

Centeno es uno de los expertos entrevistados por la publicación, que ha hablado con profesionales de varios países y recoge historias de pacientes con enfermedades incurables "cuyas vidas quedaron transformadas por los cuidados paliativos".

El reportaje incluye, por ejemplo, el testimonio de un paciente que acudió a la Clínica Universidad de Navarra para recibir terapia paliativa por su cáncer avanzado y falleció en octubre de 2019. "Estos cuidados marcaron el antes y el después en mi enfermedad", contaba en una entrevista realizada dos meses antes.

"Aunque mis perspectivas seguían siendo las mismas -un horizonte muy corto-, aquello me dio la vida. Después del primer ciclo de medicación pude volver a casa y era otro porque podía atender bien a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos. Dentro de la gravedad, volví a hacer vida normal", aseguraba.

Asimismo, el artículo incluye datos actualizados sobre la situación de esta especialidad en Europa, Norteamérica, Latinoamérica, Mediterráneo oriental y África. Entre otros aspectos, destaca "la desigualdad en el mundo para acceder a los medicamentos con el fin de combatir el dolor: mientras que en Europa se consumen unos 120 mg. de morfina per cápita al año, en Latinoamérica se toman 4,8 mg.; en los países árabes del Mediterráneo oriental, 4,5 mg.; y en África, 1 mg".

Otro de los aspectos que se ponen de relieve es "la desigualdad entre regiones en lo que respecta al número de servicios especializados disponibles para la población". "En el caso de Europa, a pesar de encontrarse en una posición mucho más favorable que Latinoamérica o África, los servicios tampoco resultan suficientes: tiene de media 0,8 servicios por cada 100.000 habitantes, lejos de los 2 que sugiere la Asociación Europea de Cuidados Paliativos", señala la Universidad de Navarra.