Los vecinos del paseo de la Estación ya están en sus casas

Regresaron por la tarde después de que se recompusiera el tendido eléctrico en la zona

22.02.2020 | 02:04

PAMPLONA – Los siete vecinos que residen habitualmente en las viviendas del paseo de la Estación de Noáin, escenario trágico el pasado jueves del accidente aéreo mortal que costó la vida al piloto pamplonés Francisco Javier Miranda García, de 64 años, pudieron ayer por la tarde regresar a sus viviendas después de que hubieran pasado la noche en un hotel de Noáin. Son todos miembros de una misma familia que no sufrieron daños personales en el momento del siniestro, pese a que este ocurrió literalmente a la puerta de sus viviendas. De hecho, el vehículo BMW 320 propiedad de Joseba Bailo terminó ardiendo al impactar la avioneta junto al lugar donde estaba estacionado. Técnicos de la compañía Iberdrola estuvieron durante la jornada de ayer tratando de restaurar el tendido eléctrico, ya que parte del cableado saltó por los aires una vez que la aeronave estrellada cayó en picado hacia el suelo. Una vez que las viviendas volvieron a tener corriente eléctrica, a los vecinos se les permitió que regresaran a sus viviendas, donde el resto de los servicios domésticos no resultaron afectados.

Conviene recordar que en el momento del siniestro, María Puy Ayensa, mujer de Bailo, estaba a punto de salir de casa y coger el vehículo para emprender ruta hacia Pamplona. Fue por cuestión de segundos que se libró de la tragedia. La avioneta Piper que pilotaba Javier Miranda, y que venía desde varios kilómetros con un motor parado (se trata de un aparato bimotor), se encontraba sobrevolando las inmediaciones de estas viviendas del paseo de la Estación (se trata de un lugar ahora de escaso tránsito pero que se corresponde con el lugar donde se enclavaba hace años la estación antigua de Noáin) a la espera de que se le concediera el permiso oportuno para tomar pista en el aeropuerto. Las instalaciones aeroportuarias se sitúan a escasos 500 metros del lugar donde finalmente ocurrió el desgraciado siniestro. La aeronave finalmente se desplomó de manera descontrolada y estuvo a punto de estrellarse contra las fachadas de las mencionadas viviendas, que se encuentran retiradas del casco urbano de Noáin.