Padre de Daniel, víctima mortal del Crimen de Corralillos

"Me decepcionan las sentencias del crimen de mi hijo, lo asesinaron y el autor sigue libre"

15.06.2020 | 01:56
Fotografía de Daniel de la Fuente, cerca del lugar donde perdió la vida.

Esta entrevista se realizó en la semana en la que se decretó el estado de alarma. José Antonio de la Fuente habla del crimen de su hijo y de las sentencia rebajada al autor

PAMPLONa – El TSJN rebajó en febrero de 5 años de prisión a 3 años y 9 meses la pena impuesta por la Audiencia, tras el veredicto de un jurado popular, a Alberto Alarcón Aguirre, condenado por haber matado al joven pamplonés Daniel de la Fuente, de 22 años, en septiembre de 2017 en el aparcamiento de Corralillos de Pamplona. El acusado dormía en una furgoneta, declaró que Dani irrumpió en el vehículo y le pegó puñetazos y que él, preso del miedo, le estranguló con el cinturón hasta acabar con su vida. También le ató los pies. El 11 de marzo este periódico se citó con José Antonio de la Fuente, de 50 años y padre de la víctima, al que la palabra Justicia no le suena a nada cercano. Ve mu-chas dudas en toda la causa.

En su estado de whatsapp ha escrito "condenado en vida".

–Sí, lo he puesto hace poco.

Supongo que las decisiones judiciales han contribuido a ese ánimo que usted describe en una cuestión tan banal como el móvil.

–Al final el estado de whatsapp cuando no tienes ningún problema pues seguro que pones cualquier broma, pero a mí me cuesta mucho poner algo. Y o bien no pones nada o lo aprovechas para decir cómo te sientes en abierto. Y con la resolución del recurso a la sentencia, con la rebaja de la condena que ha aplicado el TSJN, pues me he sentido así. Me ha estallado de esa manera. Si hay una palabra que pueda definir lo que sentí al leer la sentencia es decepción y un estado de pena como solo había tenido cuando murió Dani. Las amistades me dicen que me tengo que cuidar, que ya han pasado dos años y medio del crimen, pero es que para mí es como si no hubiera pasado el tiempo. Cualquier cosa que hago siempre estoy pensando en lo que le ha pasado a Dani y mi vida está ahí encerrada. Han cambiado mis hábitos y mi forma de ser. Antes era optimista al 100%, no se me ponía nada por delante y ahora le encuentro más límites a todo. Hay gente que lo aprovecha en sentido contrario. Yo, en cierta manera, ha habido periodos en los que me he sentido como humillado socialmente, como diciendo no voy a levantar cabeza en la vida. Y al final me lleva a plantearme y a aprovechar este momento para tratar de llegar adonde he querido siempre, que es a tratar de esclarecer los hechos y a que se sepa la verdad.

¿Y qué hace falta para lograr eso?

–A la verdad pueden contribuir todos los que intervinieron en la instrucción del caso, la policía, la policía científica, el acusado, la Fiscalía, los testigos cercanos a él, y yo todavía no he cerrado esa puerta. Por eso quiero hacer ese llamamiento. Cualquier persona, bien por celo profesional o por lo que sea que piense que este caso aún no está cerrado, no está terminado de juzgar y hay posibilidades, me gustaría que se tratara de subsanar cualquier error que haya podido existir. Por mi parte no va a quedar nada que hacer para buscar la verdad y esclarecer todo.

El hecho de que la sentencia tardara hasta ocho meses en dictarse después del veredicto del jurado popular, se le rebajara la pena al acusado, de que no haya ingrese en prisión...

–Ha sido un procedimiento muy largo, un juicio de varios días que es demoledor tras tantas sesiones. No entiendo muy bien que el TSJN rebajara la condena acogiéndose a que los hechos habían ocurrido de noche y en un lugar inhóspito. Más bien pensaba que eso en caso de utilizarse se hiciera como agravante y no como atenuante. Todavía no sé lo qué pasó. A mí me dicen que este hombre fue agredido por mi hijo y que se tuvo que defender. Pero después de los hechos y todo lo que he visto en la instrucción y lo que he tratado de investigar, me lleva a pensar que los hechos no fueron como han contado que sucedieron y mi hijo tiene la misma presunción de inocencia que cualquier otra persona. No es lo mismo que mi hijo agrediese, que el hecho de que se defendiese. Y yo solo puedo pensar que mi hijo se tuvo que defender.

¿Que la primera resolución tuviera semejante tardanza fue algo similar a una doble agonía?

–Así es. Y además hay que tener en cuenta que el acusado está libre, que no ha entrado en prisión y no espera que lo haga pronto, porque estos recursos llevan mucho tiempo. Nunca entendimos el retraso en la sentencia del jurado popular. La jueza tardó ocho meses en escribir 18 folios de un veredicto que ya estaba puesto en una sentencia muy básica. Esperábamos día tras día una sentencia que le podía llevar a la cárcel al acusado y todo eso fue desalentador. Ya al final, amigos y familia estaban muy nerviosos e hicimos una manifestación para paliar todo ese desgaste que teníamos.

Esa primera sentencia fue decepcionante. ¿Les pudo perjudicar el jurado popular?

–El proceso era complicado y la sentencia que alcanzó el jurado creo que también lo era. Puedes tener cosas a favor o en contra del jurado, yo no soy muy partidario de ello. lo habrán hecho como mejor han sabido pero tienen que responder en función de toda la información que se les entrega. Pero habida cuenta de cómo nos ha ido después, con jueces profesionales, no estoy de acuerdo con ninguna de las sentencias dictadas por jueces. No me parece que sea tanto el problema del jurado, sino de las pruebas que les llegan. Siempre he confiado en la Justicia, pero todo lo que consta me demuestra que hay fallos graves en la investigación y que no se han tenido en cuenta. En instrucción no se nos permitió una reconstrucción de los hechos, algo que me parecía vital.

¿Qué errores aprecia en la investigación?

–Se carece de toma de huellas dactilares en el interior y exterior de la furgoneta. Entre la puerta de la furgoneta y el muro de los Corralillos se aprecia un par de cajetillas de tabaco y una colilla, que no se llega a analizar. Además, el cinturón con el que Dani aparece atado por los pies no se sabe a quién pertenece. Entiendo que podría saberse si le corresponde o no al acusado, que ya llevaba su cinturón puesto, o puede pertenecer a una tercera persona. De las pruebas más importantes, mi mujer reconoce en el asiento del copiloto una hamburguesa y me parece que es algo a lo que no se le ha dado importancia pero que desmonta la versión del acusado. Esa hamburguesa se la había puesto mi mujer a nuestro hijo con más comida y ropa la noche que hicimos su mochila para que fuera a trabajar. Esa hamburguesa aparece con una mancha de sangre en el asiento del copiloto. La trayectoria y salpicadura de la mancha, según un criminalista que contraté, Luis Duque, viene a afirmar que esa hamburguesa estaba ya allí antes de los hechos y, por tanto, nadie me puede decir que mi hijo entró de forma súbita a agredirle. Todo lo que me aporta esa información es que mi hijo y este hombre estuvieron hablando y algo ocurre que desconocemos por lo que se desencadena la tragedia. Todo eso indica que las cosas no pasaron como dijeron ser y se hubieran aportado cosas a la investigación. Y la mochila aparece en un lugar con mucha sangre, pero no tiene ni una mancha de sangre, por lo que alguien la puso ahí. Buscamos también la correa del reloj que no estaba en ningún lado. Dani lo llevaba al salir de casa y en el hospital ya no lo tenía. Los hechos ocurrieron en septiembre de 2017 y el reloj apareció en Sanfermines del año siguiente. Mi mujer vio que estaban limpiando en aquella zona y les dijo a los operarios que tenía mucha importancia que si encontraban el reloj, lo llevaran a Objetos Perdidos. Y si aparece tanto tiempo después es porque alguien lo puso ahí, por si acaso antes hubiera aportado alguna información. La juez no admitió esa prueba. En una reconstrucción hubieran quedado plasmadas todas esas dudas. El acusado reconoció que tenía a mi hijo arrinconado, inmovilizado, con la rodilla encima y mi hijo le muerde para que le suelte, y él coge el cinturón y lo estrangula, para mí eso es un asesinato. Había mil opciones. Estrangular a alguien es una acción muy violenta y eficaz y parece que él no hubiera tenido voluntad de hacerlo, parece que tiene menos intención que si le hubiera dado diez cuchilladas o si le llega a pegar dos tiros.

Pero la acción de estrangular exige minutos de presión continua.

–De tres a cinco minutos. Por eso a mí me parece que para estar todo ese tiempo hay que condenar por asesinato. Es algo muy efectivo. Si le agarra con el cinturón, en cuestión de segundos la víctima pierde fuerza y no tiene posibilidad de defensa. El resto es deseo de matar. Y eso no se ha mostrado en el juicio.

Para usted, ¿qué hubiera sido una sentencia justa o hacer justicia?

–Una vez que hemos perdido a Dani, hacer justicia es imposible porque no lo vamos a recuperar y es muy triste perderlo así. Hacer justicia no se hace nunca, pero nos daría tranquilidad que entrara en la cárcel, porque me daría la impresión de que se estaría haciendo Justicia. Es difícil poner una condena en años, pero como mínimo creo que se merecía los 8 años que pedía la Fiscalía. Entonces pensaría que la Justicia ha hecho algo por la memoria de su hijo. El delito de matar no puede quedar ahí. Para que se haga justicia tiene que estar en la cárcel, porque a la sociedad le transmites un mensaje de no impunidad. Una pena se impone al agresor, a la familia de la víctima y a una sociedad. No se puede matar a cualquier porque hubiera ocurrido eso por dos puñetazos, si es que pasó como dice él. Me parece vergonzoso e intolerable. La ley y la Justicia no pueden blanquear crímenes con herramientas como las que existen.

"En un caso así solo puede hablar el acusado. Las pruebas hacen creer que mi hijo se defendía y no atacaba"

"Para mí el caso no está cerrado. Hay muchas dudas y desde luego los hechos no ocurrieron como él cuenta"

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