Absuelto de un hurto en Pamplona al tener ya otra condena por receptación en Zaragoza

22.11.2020 | 01:21
Fachada del Palacio de Justicia. Foto: Oskar Montero

Quizás ni lo pensó en su momento. O tal vez sí lo hizo, alguien le asesoró del modo oportuno, y así pudo evitarse el nuevo pleito. Sea como fuere, si bien fue pura casualidad por lo que se conformó con la primera pena, o si fue su abogado quien le recomendó la opción oportuna para ahorrarse otra condena, el caso es que un varón de 49 años, argelino, domiciliado en A Coruña, fue absuelto en Pamplona en septiembre de un delito de hurto continuado del que venía siendo acusado después de protagonizar varias sustracciones en los Sanfermines de 2013.

Resulta curiosa la absolución por el modo en el que la obtuvo. El acusado, que ni siquiera estaba presente en la Sala y ha pasado varias veces por prisión, había sido condenado por receptación en el juzgado de lo Penal de Zaragoza en 2017. De esta forma, tenía una condena previa de seis meses por supuestamente recibir los bienes sustraídos sabiendo que tenían procedencia ilegal. Este hecho fue expuesto por la Fiscalía antes del comienzo de la vista oral, en la que el propio Ministerio Público le reclamaba 14 meses de cárcel y que dicha pena le fuera sustituida por la expulsión del país. Sin embargo, la fiscal tuvo que retirar la acusación y planteó la existencia de cosa juzgada como motivo para absolver al acusado. Y así, a la jueza de lo Penal 1 de Pamplona no le quedó otro sentido que el absolutorio en su resolución. La magistrada expone que resulta acreditado documentalmente que el acusado fue condenado por la tenencia del teléfono y el ordenador de cuya sustracción se le acusaba en Pamplona, "resultando jurídicamente incompatible una condena por el hurto de tales efectos si se le ha condenado como receptor de los mismos, dado que la condena por receptación lleva implícito que el auto no haya intervenido en la sustracción de los bienes, aunque conozca el origen ilícito de los mismos".

Los hechos por los que iba a ser juzgado en Navarra ocurrieron el 4 de julio de 2013 en Pamplona. En un establecimiento de la calle Mayor, el encausado se habría aprovechado de un descuido del propietario para apoderarse de un teléfono móvil, un chaleco, 11 llaves y 510 euros en efectivo. Por la tarde, también en la capital navarra, se dirigió a un bar de la calle Estafeta, donde se aprovechó también de un descuido del propietario para acceder al fondo del local donde este tenía un ordenador, pericialmente valorado en 418 euros, hurtarlo y salir del lugar. Al día siguiente, sobre las 20.40 horas, el procesado fue detenido en Caspe (Zaragoza) y entre sus pertenencias se encontraban el teléfono y el ordenador que fueron sustraídos en Pamplona.