El Centro de Montaña Irati-Abodi, desbordado por los esquiadores

La estación de esquí del Valle de Salazar vivió este sábado la jornada de mayor afluencia

16.01.2021 | 19:40
Imagen de la estación de esquí

Aparcamientos completos, largas filas de coches en los bordes de la carretera y todo el material de alquiler agotado era la situación que presentaba ayer el Centro de Montaña Irati-Abodi en el Valle de Salazar antes del mediodía. Desde la víspera se esperaba un día "potente", dada la previsión meterológica y las restricciones de movilidad vigentes que prohíben viajar a otras provincias para esquiar, y la estación se llenó desde primeras horas de jóvenes cuadrillas, familias y cursillistas.

Media hora más tarde de las nueve, hora de apertura del centro, comenzaron a llegar los primeros y dos horas escasas después, no quedaba ni una sola raqueta, ni un solo esquí para alquilar. Llegaron después de que se pudiera transitar por la carretera una vez derretida la nieve helada que las ventiscas arrastraron durante la noche. Un día radiante llenó de deportistas y aficionados los 36 km de pistas esquiables y marcaron la jornada como la de mayor afluencia desde la apertura de pistas el 19 de diciembre, tanto en el centro de Abodi (Valle de Salazar) como en Larra Belagua (en el Valle de Roncal), colapsados los fines de semana desde entonces

DÍAS DE CURSILLO Sábados y domingos son también aprovechados para impartir los cursillos de esquí, por lo que ayer a la entrada de las pistas se mezclaban cursillistas con deportistas. La monitora de la Escuela de Esquí del Valle de Roncal, Zaine Arriortua estaba al frente de 20 niños y niñas del valle (había hasta 50) y contenía la emoción de quienes se estrenaban en la nieve. Las primeras instrucciones eran para adaptarse al material antes de coger la huella e introducirse en la pista. "Los fines de semana estamos a tope desde la apertura. Estaría bien que surgieran más clases entre semana.

Este mes que no vendrá el alumnado de la Semana Blanca tenemos mayor disponibilidad, señalaba, aunque sabemos que es más difícil", añadía. El monitor Santiago Bisignani, argentino de origen italiano afincado en Roncal, impartía el cursillo de al lado y exponía sus primeros consejos. "La nieve está perfecta en cantidad y espesor y hoy es un día de mucha gente", explicaba. A su lado, Álvaro del Barrio y sus amigos se ponían las raquetas. Procedentes de Pamplona, fueron previsores y viajaron primero a Isaba donde contrataron el material.

"Solo las raquetas las polainas son nuestras", explicaban al tiempo que intentaban estirarlas lo más posible. Eran cortas. Explicaban que cuando fueron a comprarlas en la ciudad, estaban agotadas, lo que da una idea de la demanda de los complementos del deporte relacionado con la nieve. Calculaban que harían un par de horas de marcha y se mostraban con cautela. " Las pistas están preparadas para poderlo hacer bien, pero hace falta coordinación y no confiarse", declaraba Álvaro.

A las 8 de la mañana salieron de Berriozar y Pamplona las amigas: Goizeder Nazar, Maite Tapia e Idoai Ilzarbe. Lograron alquilar los últimos esquís del centro tras una hora de espera en la fila. Esto ocurrió a las 11.30 y al mediodía no habían entrado en pistas aún. Decidieron almorzar, degustar los "exquisitos pinchos" del restaurante, recalcaron, antes de disfrutar de tres o cuatro horas de deporte. "Disfrutamos del paisaje al sol, sin prisa. Estamos aquí muy bien de fiesta", matizaron.

UN BUEN SERVICIO La gerente Amaia Ayerra duplicaba su trabajo de atención y servicio en el restaurante, controlaba el aforo y la desinfección del bar. "Estamos así desde que hemos abierto. Nos enfrentamos a algo nuevo dada la situación de la pandemia. Al no poder salir a hacer esquí alpino, la gente viene a hacer fondo y nosotros estamos contentos, pero no tenemos capacidad para tanto y queremos dar un buen servicio", significaba. Ayer atendían las instalaciones siete personas.

SIETE DÍAS Abodi abre de lunes a domingo de 9 de la mañana a 5 de la tarde, sin descanso. No reservan comidas, pero las sirven sobre la marcha. Migas, pinchos y caldo, no faltan. Además, está la carta. "Es díficil trabajar y calcular con el control de aforos", señalaba, mientras la gente acudía sin parar. La prohibición de servir en barra hacía queel público consumiera en terraza aprovechando el sol. Cerca está la zona infantil, estrenada este año y ayer, también concurrida.

Los 36 km esquiables presentaban ayer un aspecto inmejorable para la práctica. En ello se habían empleado a fondo los trabajadores. Sin embargo, el hecho de que partan del centro de montaña hace, en días como ayer, que la concentración se haga inevitable. Los más madrugadores tuvieron que esperar a que mejorara el estado de la carretera con lo que la fila para el alquiler se alargó. Por otra parte, los dos aparcamientos no tienen capacidad para soportar todos los vehículos y autocaravanas, lo que también retrasa la llegada a las instalaciones y obliga a caminar, incluso dos km, hasta el centro. Si bien la jornada de ayer fue, hasta el momento, la de mayor afluencia, es un hecho que desde diciembre, y en las vacaciones de Navidad sobre todo, se resiente el servicio. Las circunstancias obligan, pero se alargan en el tiempo y lleva a pensar que habrá que tomar determinaciones que no colapsen.

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