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El verano da un respiro al turismo rural con similar ocupación a la prepandemia

Después de un invierno y primavera en parón total, las reservas veraniegas empiezan a volver a la normalidad - Preocupación en el sector por los brotes y la recomendación de Francia

11.07.2021 | 14:55
Agroturismo en el Valle de Arce.

El sector del turismo navarro empieza a ver la luz al final del túnel. Después de un invierno y primavera "desastrosos", en el que debido a la evolución de los contagios de covid con el consecuente cierre perimetral, no han podido trabajar prácticamente nada, las reservas se empiezan a recuperar en verano, a la espera de confirmarse las expectativas. El turismo rural coge oxígeno fuerte con un nivel de trabajo a lo largo del verano similar a los años anteriores a la pandemia, aunque los responsables advierten que no podemos olvidar las cancelaciones que puede haber debido a la evolución de la pandemia.

Después de que el Gobierno francés llamara el jueves pasado a sus ciudadanos a evitar España y Portugal como destino turístico ante el avance de la variante delta del coronavirus, las distintas asociaciones de hosteleros y establecimientos turísticos temen un reguero de cancelaciones de reservas realizadas desde el otro lado de la muga. Y es que el mercado francés supone un nicho de negocio importante para el sector turístico de la Comunidad Foral, un sector que principalmente recibe visitantes de la Comunidad Autónoma Vasca, Cataluña y Madrid, además del Estado francés, aunque hay una presencia fuerte de turista navarro. Así se lo aseguró a este periódico Beatriz Huarte, secretaria general de la Asociación Navarra de Pequeña Empresa de Hostelería (ANAPEH).

Y respecto a los campings, Ana Beriáin, presidenta de la Asociación de Hostelería y Turismo de Navarra, que regenta uno de ellos, confirmó que "viene gente navarra, guipuzcoana y vizcaína principalmente, todo turismo local y de cercanía". Señaló que "los fines de semana se trabaja bien en el sector del camping, pero solo de viernes a domingo, entre semana está bastante parado", y ofreció datos actualizados: los campings trabajan, por ahora, solo con turismo de cercanía, con una ocupación los fines de semana del 90%, que baja a 25-30% entre semana.

Junio a medio gas Ambas coinciden en que junio ha sido un mes "muy flojo". En este contexto, Huarte informó que el 23,5% de los alojamientos han ocupado más de medio mes en junio, mientras el 25,5% han ocupado menos de medio mes. Las cifras de julio son más esperanzadoras: "subimos al 45% de alojamientos con más de medio mes ocupados y bajamos al 17,6% de alojamientos con menos de medio mes de ocupación", comentó. Ante esta situación, reflexionó que "en general junio ha sido un mes muy flojo pero se prevé que julio sea mucho mejor en la mayor parte de los casos, siempre que las restricciones y la evolución de la pandemia no frenen de nuevo el turismo".

Beriáin le da la razón: "De cara al verano, las reservas en turismo rural van muy bien". Aun así, tiene miedo de los rebrotes, "pero menos de lo que hemos tenido durante el invierno, porque ahora hay mucha gente vacunada y los brotes están muy localizados". En un año prepandemia, el verano solía suponer entre el 68% y el 70% de la facturación total, comentó, aunque en el verano pasado esa cifra subió al 80%. "El verano pasado tuvimos una ocupación bastante alta en campings y turismo rural, que en general se trabajó muy bien, pero fue porque todos pensábamos que ya había pasado todo y que estaba superado después del confinamiento total", recordó, aunque este año hemos entrado en el verano con una situación completamente distinta. "La facturación bajó entre un 20-30% en el año completo, pero los campings que trabajan sobre todo con turismo extranjero llegaron a bajar al 70%", advirtió.

Un verano prometedor En una situación de pandemia como la actual, "el turismo rural está muy demandado", aseveró Beatriz Huarte. El invierno y la primavera fueron estaciones muy duras para el sector, "no hemos podido trabajar absolutamente nada, pero "el verano está en condiciones bastante normales, en las que casi llegamos a trabajar en niveles similares a 2019", confirmó la secretaria general de ANAPEH a este periódico. Prevén un año muy parecido al año pasado a nivel de facturación. "Centrándonos en el verano, tenemos unos datos muy similares a los de 2019 o 2018" insistió, porque, a su juicio, "el entorno rural se presume más seguro, tranquilo, y mucho menos masificado que las ciudades o los destinos de playa. Hay mucha gente que huye de eso". Las cifras en julio han subido bastante respecto a junio, "y se espera que en agosto suban bastante más. Agosto se trabaja mucho mejor porque fuera de Navarra hay más costumbre de vacaciones en agosto". "Julio siempre suele flojear algo más en condiciones normales", reconoció.

Menos optimista pero de la misma opinión es Ana Beriáin, que confirmó que "a nivel nacional no se está viajando mucho, igual porque en el resto de España en julio la gente no tiene vacaciones y la mayoría las coge en agosto, que también se nota". "De cara al verano, las reservas en turismo rural van muy bien, pero habrá que ir viendo. El tiempo meteorológico influye mucho, y luego está la situación del covid, que todos esperamos superar este bache pronto", confía Beriáin, a la vez que quiso dejar claro lo seguro que es visitar campings, con el protocolo sanitario que se aplica, "además con registros de lo que se hace". Destacó también la facilidad de guardar distancias y estar al aire libre.

Esperanzas puestas en el otoño Ahora esperan poder trabajar al mismo nivel en otoño, meses de temporada alta en el turismo rural navarro por la cantidad de visitantes que se acercan a contemplar el colorido espectáculo que ofrecen nuestros bosques, confesó Huarte. "El que busca turismo rural busca contacto con la naturaleza, luego entran factores como la cultura y la gastronomía, pero el principal motivo es la naturaleza, y el otoño nos da unos montes y unos bosques con un colorido, normalmente estable climatológicamente, y eso tiene mucho tirón.

Las preocupaciones que puedan tener por los rebotes de covid se van disipando en cierta medida conforme se acerca la estación otoñal. "Entendemos que si la vacunación sigue a este ritmo, en septiembre y octubre estaremos hablando de otra situación, pero es verdad que hay muchas reservas que se hacen a última hora y hay cancelaciones porque la gente tiene miedo", comentó Huarte, ya que considera que "es muy importante en la decisión de viaje de las personas la situación de la pandemia".

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