El temporal en Navarra no pudo con Korrika

Abdul, de Traperos de Emaús, ha sido el encargado de portar el lekuko en la entrada de Berriozar

02.04.2022 | 09:50
Abdul, tomando el testigo en Berriozar
Los relojes pasaban de las 02.30 de la madrugada de este sábado cuando la Korrika entraba en Navarra por Olazti bajo un manto blanco de nieve que acompañó al lekuko hasta su entrada en Iruñea en una jornada festiva y de reivindicación del euskera, tres años después de la última edición de la Korrika, interrumpida por la pandemia de covid-19.

El lema de este año –Hitzekin– llama a la población euskaldun a hablar (hitz egin) en euskera y a actuar (ekin) con el compromiso de mantener viva la lengua. Y si estos días algo no falta en torno al euskera es compromiso. El temporal de nieve que ha azotado Navarra –y también Álava– viernes y sábado no fue suficiente para frenar a decenas de miles de navarros y navarras que ayer participaron en la 22º edición de la Korrika.


Botas, guantes, gorro, abrigo, peto de la Korrika y a correr. Al ritmo del Ttipi, Ttapa, el lekuko entró a Navarra por Olazti y recorrió Sakana de madrugada. A su paso por Arakil,  el fuerte temporal de nieve dificultó el avance de la furgoneta de la carrera, que tuvo que ser empujada en varios tramos por los korrikalaris. El sol apareció cuando la Korrika llegaba a Otxobi mientras la nieve seguía sin dar tregua a la carrera. A su llegada a Berriozar –primera localidad de la cuenca–, pasadas las 9.15 de la mañana, el temporal amainó y la Korrika hizo la única parada prevista en los 2.575 kilómetros que va a recorrer por toda Euskal Herria para homenajear a Jokin Irigoien, profesor de euskera en Aek –organizadora de la carrera– fallecido en 2021. Allí, la carrera se frenó para entregar a la madre de Jokin, Tere Díez, un ramo de flores y una foto de su hijo, un momento en el que resonaron los aplausos de los corredores. Tras ello, los hermanos de Jokin cogieron el lekuko y siguieron la marcha que recorrió varias calles de la localidad.


 

Ambiente festivo


Las dificultades añadidas por el temporal ha hecho que la carrera llegase a Iruñea con retraso, pasadas las 10.00 de la mañana, cuando la Korrika recorrió varios barrios (Buztintxuri, Rotxapea, Sanduzelai, Donibane, Txantrea...) además de varias localidades de la cuenca como Antsoain, Burlata, Atarrabia, Uharte, Sarriguren, Barañain o Zizur. " Iruñean ere euskararen alde" (en Iruñea también a favor del euskera), se escuchaba durante la carrera por el casco viejo de la capital, que congregó a cientos de personas tras la pancarta y el lekuko. En los alrededores, el ambiente festivo llenaba las calles y los bares del Casco Antiguo pese a la climatología adversa.
 
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Patxi Puñal por el Sadar

"Se ha notado mucho las ganas que tenía la gente de participar y de volver a reimpulsar el euskera después del parón por la pandemia", han señalado desde la red de euskaltegis Aek,  que ha destacado también que la Korrika ha sido muy masiva "especialmente desde Berriozar hasta Zizur, en todo su paso por Iruñerria". "No se han registrado incidentes más allá de la nieve, que en algunos tramos ha complicado la carrera, especialmente en Sakana, donde los corredores han tenido que empujar la furgoneta", han apuntado desde la organización.



Rumbo a la Ribera


La  Korrika dejaba atrás Iruñea y ponía rumbo a la Zona Media. Sobre las 17.30 horas de la tarde, la Korrika se ha estrenado en Uterga, localidad por la que no había pasado en ninguna de las ediciones anteriores. A las 18.00 horas la carrera ha llegado a Gares y sobre las 9 de la noche ha entrado en Tafalla.
 
Este domingo el lekuko ha llegado a la capital Ribera a mediodía y el lunes cruzará los Pirineos para pasar a Iparralde con el objetivo de llegar una semana después –el domingo 10 de abril– a Donostia, donde se pondrá fin a la Korrika tras más de 2.500 kilómetros desde su salida de Amurrio este jueves. En el acto de clausura se leerá el mensaje secreto que va dentro del lekuko y que irá en la línea del lema de este año, Hitzekin: "Un idioma se compone de palabras (hitz), pero son las acciones (ekimen) las que configuran una comunidad lingüística. Si el euskera desea avanzar, precisa de hablantes (pro)activos/as que den el salto desde el convencimiento hasta la acción, hasta la práctica".


La Korrika, a su paso por Tudela.
 

Participantes en la Korrika, en Castejón
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