Idoia Mariezkurrena: "Siempre es agradable que te reconozcan el trabajo"
La donostiarra ha recibido el premio a 'Técnica destacada' del año 2025 por parte de la Federación Navarra de Atletismo
Idoia Mariezkurrena (Donostia, 11/07/1970), exlanzadora de jabalina y actual entrenadora del Pamplona Atlético —club en el que desarrolló su carrera—, recibió el pasado jueves 26 de marzo de 2026 el premio a técnica destacada de 2025 por parte de la Federación Navarra de Atletismo (FNA). Su trayectoria como atleta la sitúa como una de las grandes referencias del lanzamiento en Navarra: suma 14 medallas en campeonatos de España absolutos en jabalina —con tres oros consecutivos entre 1995 y 1997—, ha sido internacional absoluta en 14 ocasiones y logró, entre otros hitos, el bronce en los Juegos Iberoamericanos de Mar del Plata en 1994. Ya como técnica, Mariezkurrena traslada esa experiencia al desarrollo de atletas desde el Pamplona Atlético.
¿Qué significa para usted recibir este reconocimiento como mejor técnica del año?
–Siempre es agradable que te reconozcan el trabajo y todo lo que conlleva, también por los apoyos que tienes. Y bueno, creo que a todos nos alegra que de vez en cuando nos den un toque así bonito.
Con todo lo que ha conseguido, también como atleta, ¿dónde coloca este reconocimiento entre todos sus premios?
–Disfrutas un poco del momento. Y digamos que así te lo guardas, pero sigues trabajando. Creo que luego, una vez que ya te llegue un poco el retiro y demás, pues vas valorando un poco todo. Y con este premio, ahora disfrutas del momento, del evento, de compartirlo con todos, de agradecerlo, de tener ese punto de salir de la rutina y decir: “Ostras, mira, pues voy trabajando, qué bien que lo reconocen, que le dan valor a lo que hago”. Y la verdad es que en ese sentido está bien, pero luego vuelves a lo tuyo. Con el tiempo les das más valor del que ahora somos capaces de entender, porque esto está en marcha y no le das tantas vueltas. Además, los entrenadores tampoco estamos tan acostumbrados a estos momentos de reconocimiento. Normalmente las medallas y los premios se los llevan los atletas, que son los protagonistas principales, y nosotros estamos un poco más en la sombra. Que te reconozcan la labor diaria se agradece, pero bueno, sigues currando y ya está.
En relación a eso, su trabajo muchas veces queda más oculto, en un segundo plano, ¿cuánto hay detrás desde el lado técnico?
–Bueno, yo creo que hay mucho. No es solo el momento en el que estás en la pista. Antes de venir o antes de empezar la temporada, cuando ellos están de vacaciones, tú ya estás dando vueltas a cómo ha ido la temporada, qué camino coger para la siguiente. Vas planificando, vas corrigiendo sobre la marcha, gestionando cosas… Hay trabajo dentro de la pista y trabajo fuera de la pista. Entonces, bueno, eres un poquito esa sombra que va detrás de ellos, porque al final ellos son los que tienen que tirar hacia adelante, pero tú estás ahí pegada, intentando darles orientación y base para que les vaya lo mejor posible.
Usted ha estado también en el otro lado, como atleta, ¿cómo fue ese paso a entrenadora?
–Lo mío fue un poco transitorio, bastante inesperado. Yo tampoco pensaba dedicarme a esto. En los últimos años es verdad que lo fui compaginando. Se me hizo un batiburrillo importante, porque coincidió el final de mi carrera con la maternidad y con empezar a entrenar gente, además de sacarme el título de técnica. Fue todo bastante seguido. Al principio me tocó compaginar esas tres cosas a la vez, que no era fácil. Luego poco a poco, por edad, por problemas físicos y demás, fui aparcando lo de atleta. Y claro, te vas involucrando cada vez más, te va saliendo más gente y vas pasando al otro lado. Te vas quedando como entrenadora, la cosa va cogiendo forma y hasta ahora. La verdad es que, aunque ya son años, se me ha pasado rápido.
¿Qué cosas aprendidas como atleta le sirven ahora en su día a día como técnica?
–Bueno, a veces hay que tener cuidado, porque cada deportista es diferente. Como entrenador no puedes pretender transmitir lo que a ti te iba especialmente bien. Tienes que abrirte y adaptarte a las peculiaridades de cada atleta. Pero sí que ayuda a entender su figura. Yo lo he vivido con intensidad, sé lo que es el alto rendimiento, el estrés, lo resultadista que puede ser todo, esa línea tan fina entre que salga bien o mal cuando te estás jugando muchas cosas. También las decisiones personales que hay que tomar en determinados momentos. Entonces, eso me ha ayudado a tener mejor comunicación con ellos, a entender las situaciones y a acompañarles mejor. Porque no es solo lo técnico o lo deportivo, también hay que consensuar necesidades personales y deportivas para que todo funcione, no solo por el resultado, sino por el disfrute del proceso.
¿Qué es lo más difícil de su labor como entrenadora?
–Es difícil de responder, porque depende mucho. Lo que a veces se te hace complicado, en otras ocasiones resulta fácil. Todo depende del equilibrio que encuentres entre el atleta, la situación y tú. Hay atletas que te ponen muy fácil ciertas cosas y hay situaciones en las que ves que es muy difícil ayudar. Yo siempre digo que los entrenadores también entrenamos: entrenamos situaciones, mejoramos nuestra formación, pero también tenemos que entrenar con los atletas muchas situaciones para saber resolverlas mejor. Y a veces gestionar por qué con uno te sale bien algo y con otro no, tampoco es fácil. No todo depende de si eres mejor o peor entrenador. Hay atletas que con repetir una cosa 20 veces lo interiorizan y otros necesitan 30. Hay que consensuar, buscar qué necesita cada uno y encontrar una metodología con buena base, aunque no siempre tengas la misma eficacia con todos.
Cuando las cosas no salen bien, el atleta se apoya en su entrenadora o entrenador, ¿pero en quién se apoya usted?
–Nos lo tenemos que buscar también. A veces en el entorno, a veces en ayuda psicológica, a veces comunicándolo con el propio atleta para que entienda que para ti también ha sido un varapalo. Porque cuando todo sale bien, todos estamos contentos, pero cuando no, también te afecta. Además, en estos niveles, muchas veces te estás jugando tu puesto en función de los resultados.Entonces hay que intentar no caer en ese estrés, hablarlo y ayudarnos entre todos a disfrutar de los momentos buenos y a buscar soluciones en los malos. Cada uno tiene que saber gestionar su parte.
Ha entrenado a los hermanos Quijera, ¿qué les hace especiales?
–He tenido mucha suerte. Los conozco desde pequeños, incluso antes de que empezaran en la jabalina, porque coincidí con ellos en el colegio cuando estaba de monitora. Los he visto crecer y ellos me han visto evolucionar como entrenadora. Destacaría la rivalidad entre ellos, que han sabido llevar bastante bien, aunque no siempre es fácil. Se han ayudado en momentos malos y, aunque son muy diferentes física y técnicamente, ambos han tenido siempre una gran determinación para buscar lo que querían. Esa confianza en sí mismos y ese querer más ha sido clave en lo que han conseguido.
Navarra vive un buen momento en el atletismo, ¿qué está funcionando en la base?
–En mi caso, lo que he visto es que ya había una base anterior. Siempre ha habido calidad y tradición, y eso crea mucho poso. A partir de ahí es más fácil que vayan saliendo atletas. Esto funciona un poco por rachas, pero hay una estructura cada vez mejor: entrenadores, clubes, jueces… todo ha crecido. Hay pequeños núcleos de entrenamiento que van generando gente, se organizan competiciones de nivel, hay más visibilidad… y eso motiva. Además, el crecimiento es también a nivel regional, con zonas como Tafalla, Estella o Tudela. Van saliendo más focos y eso hace que el atletismo siga expandiéndose.
También se están mejorando las instalaciones como Larrabide, ¿qué importancia tiene?
–Mucha. Este año ha salido adelante un centro de tecnificación nacional aquí. Se está renovando la grada del estadio, que estaba muy obsoleta, y se están creando espacios nuevos que van a mejorar mucho las condiciones.Se podrá trabajar mejor, el público podrá disfrutar más de las competiciones, y en nuestro caso, por ejemplo, tendremos espacios más adecuados para entrenar, incluso a cubierto, lo que nos permitirá complementar mejor el trabajo específico. Es un paso importante y creo que necesario para seguir creciendo. Porque a medida que crece el volumen de atletas, de grupos y de competiciones, también hacen falta más recursos.
Para terminar, ¿qué objetivos se marca a medio y largo plazo?
– Ahora estamos en plena transición hacia la temporada al aire libre. Arrancamos bien, aunque en la Copa esperábamos estar un poco más arriba. El objetivo principal es el Europeo de Birmingham. A nivel de club, queremos intentar clasificarnos para la fase final, que además este año se celebra aquí en casa, lo que sería muy especial. Luego están los campeonatos de España, donde buscamos llevar la mayor representación posible, sobre todo en lanzamientos, y que los chavales que vienen por debajo puedan ir entrando y creciendo. Y con los que ya están arriba, pues pelear por las medallas y también intentar competir en citas internacionales como los Iberoamericanos o los Juegos del Mediterráneo, aunque todavía tenemos que ver cómo encaja todo en el calendario.