Hace apenas diez días, el joven árbitro alemán Pascal Kaiser se volvió viral tras pedir matrimonio a su novio, Moritz, en los prolegómenos del partido de la Bundesliga que enfrentaba a Colonia y Wolfsburgo ante 50.000 espectadores. Su gesto, hincando rodilla y entregándole el anillo a su pareja, fue muy aplaudido, principalmente por atreverse a hacerlo en un ámbito, el del fútbol profesional masculino, en el que apenas hay nadie que haya salido del armario, porque por desgracia sigue habiendo muchísima homofobia a pesar de los avances en la sociedad.
Agresión homófoba
Por eso mismo se consideró un acto de valentía, porque si a los árbitros generalmente se les insulta en los estadios, haber revelado en público su condición homosexual le convierte en un blanco fácil para los que ejercen la intolerancia. Y poco ha tardado en comprobarse, lo que habla claro del largo camino que todavía falta por recorrer para llegar a la normalidad y del peligro real que tiene aún visibilizar determinadas condiciones sexuales.
Porque Kaiser fue agredido en su propia casa este sábado. Durante la semana pasada, después de que el vídeo diera la vuelta al mundo, el árbitro recibió multitud de mensajes de apoyo en las redes sociales, pero también muchos insultos, amenazas e incitaciones a la violencia. El viernes alguien incluso filtró la dirección de su casa. Él decidió contactar con la Policía para contarles lo que estaba pasando y solicitar protección, pero los agentes le aseguraron que no había ningún peligro inmediato y por ello no tomaron ninguna medida.
Minutos después de esa llamada, tres hombres se presentaron en su casa y, aprovechando que salió a la calle a fumar, le propinaron una paliza que le dejó el ojo derecho morado, como se puede comprobar en las imágenes que el propio Kaiser compartió. Es entonces, cuando la agresión ya se había perpetrado, cuando la Policía sí decidió actuar y proteger al árbitro, facilitándole un lugar seguro mientras trata de dar con los agresores.
Semana complicada
No ha sido una semana muy alegre para el joven tras su declaración de amor pública, ya que sólo unos días después el diario alemán Bild desvelaba que Kaiser estaba siendo buscado por la Fiscalía debido a que hace dos años supuestamente se llevó entre 5.000 y 6.000 euros de la caja registradora del bar en el que trabajaba como gerente, tras organizar una fiesta de cumpleaños privada sin avisar a los dueños del local.