Síguenos en redes sociales:

Se cumplen 30 años de la última exhibición de Induráin: así fue

El villavés venció en una etapa alpina de la Dauphiné con final en Briançon y se colocó líder hasta el final

Se cumplen 30 años de la última exhibición de Induráin: así fueEfe

El tiempo vuela y en este 2026 se cumplen ya 30 años de la retirada de Miguel Induráin. Tres décadas desde que, después de ganar cinco Tours de Francia consecutivos, el navarro fracasó en el intento de ser el primer ciclista en alzarse con seis ediciones de la Grande Boucle, y además en una edición que lo homenajeaba llegando en una etapa a Pamplona.

Y eso que 1996, el año en el que dijo adiós, parecía encaminarse hacia un nuevo triunfo del villavés en el Tour, a hacer más historia todavía. Porque Induráin brilló y se alzó con la Dauphiné-Libéré, exigente carrera francesa por etapas que se consideraba la mejor preparación para el Tour y con el que incluso solía compartir importantes puertos de montaña, con lo que se trataba del mejor ensayo posible: ganar la Dauphiné evidenciaba que ibas a llegar al Tour en las mejores condiciones.

Remontada en la Dauphiné

Así, este lunes se han cumplido 30 años de la última gran exhibición de Induráin. Fue en la sexta y penúltima etapa, a la que llegaba Laurent Jalabert, un todoterreno francés de la ONCE, como líder de la general. Es cierto que el villavés había generado algunas dudas sobre su estado de forma dos días antes, en el temible Mont Ventoux, al ceder más de un minuto respecto a Jalabert y al escalador, también francés, Richard Virenque (Festina), que se entendieron bien y metieron tiempo al navarro, que tuvo que buscarse la vida solo.

Pero el ciclista del Banesto no tardó en volver poner las cosas en su sitio. Al día siguiente se impuso en una contrarreloj de 44 kilómetros y recuperó casi todo el tiempo perdido, colocándose segundo en la general a sólo 3 segundos de Jalabert. Y, por si habían surgido dudas por su rendimiento en la montaña, Induráin un día después las despejó camino de Briançon, en una demostración de poderío en plenos Alpes, con tres puertos de más de 2.000 metros de altura en el camino.

Exhibición previa a la decepción

El navarro afrontó la jornada consciente de que debía atacar y así lo hizo camino del último puerto de la etapa, el col d’Izoard, poniendo un ritmo asfixiante que dejó atrás a sus grandes rivales y lo dejó solo en la cima. Aunque se tomó el descenso final a Briançon con mucha prudencia por una tormenta de granizo, lo que permitió que Virenque y Laurent Madouas lo alcanzaran e incluso se escaparan de él, Induráin logró darles caza y vencer en el sprint a Madouas para hacerse con la victoria y con el maillot amarillo (metió casi dos minutos a Jalabert), que consiguió mantener en la jornada final, también alpina.

Visto su rendimiento en la Dauphiné nadie esperaba lo que ocurriría un mes después también en tierras francesas (y navarras). Pero ese Tour se recordará por las duras imágenes de su desfallecimiento camino de Les Arcs, que le eliminó de la lucha por la general (ganó Bjarne Riis, por delante de Jan Ullrich y de Richard Virenque). Meses después llegó su abandono en la Vuelta a España en Cangas de Onís (Asturias), camino de los Lagos de Covadonga. Sin saberlo, esas fueran sus últimas pedaladas, ya que poco después anunció su retirada del ciclismo.