pamplona. Dice que el arte le hace crecer porque es un medio de investigación, de expresión y de liberación del ser humano. Y ahora Naroa Armendáriz nos invita a crecer contemplando sus pinturas, cerca de veinte que habitan hasta el 19 de septiembre el Polvorín de la Ciudadela. Un espacio que considera privilegiado. "Todos los artistas navarros soñamos con exponer en esta sala", decía la creadora pamplonesa en la presentación de la muestra.

Cuadros perla es el título que ha elegido para su propuesta pictórica, que se enmarca dentro del expresionismo abstracto, en el que lleva trabajando intensamente desde 2005. "El título hace referencia a una metáfora en la cultura oriental que explica cómo de la expresión del dolor pueden salir las cosas más bellas", cuenta Naroa Armendáriz (Pamplona, 1981). Metáfora que ilustra el proceso de creación de las perlas, ya que éstas son el resultado de una reacción de enquistamiento de una partícula extraña dentro del cuerpo blando de los moluscos. "Los moluscos utilizan el enquistamiento como forma defensiva ante lo que consideran una agresión, con lo que algo tan bello como una perla es, en realidad, el resultado de la elaboración de un proceso surgido a partir de un agente dañino", explica la pintora.

En este sentido, los cuadros perla de Armendáriz destacan por la carga emocional de la que parten y que transmiten a través del arte con gran claridad, limpieza y belleza. Tal y como comenta la autora, estas emociones de las que surgen sus obras "no tienen por qué ser aquellas consideradas como negativas. Pueden ser emociones de exuberancia, alegría y plenitud". Lo que cuenta es la emoción en sí misma, como medio expresivo y liberador a la par que como medio estético. "Con la rabia plasmada en un cuadro, puedes conseguir algo bello", afirma la artista pamplonesa, quien sostiene que pinta tal y como vive y, por eso mismo, vive igual que pinta: "Si observo mi proceso creativo, puedo llegar a ver mis necesidades y encontrarme con los límites que tengo y superarlos. Puedo ampliarme pictóricamente pero también como persona". El trazo del óleo y el color son las herramientas de las que se sirve en ese crecimiento constructivo. "Cada color transmite una energía distinta, una emoción distinta", asegura Naroa Armendáriz, quien hace un llamamiento a la sociedad "para que valoremos más el arte y pensemos en su función. Hoy la gente tiene la sensibilidad adormecida, yo les invito a que la despierten ante un cuadro".