pamplona - Al otro lado del ya casi etéreo hilo telefónico, David Muñoz, voz cantante de Estopa, ataca con desparpajo, humor y paletadas de sinceridad una conversación (dejó de ser entrevista en el segundo uno) que vivisecciona su honesta manera de afrontar la música. Parece que no han pasado los años desde que tocaran por primera vez en el Anaitasuna, dos días consecutivos, en noviembre de 2000, cita en la que recibieron a los periodistas bajo la cúpula de un paracaídas instalada en su camerino. Una trampa perfecta para el humo...
Estopa aterriza en Baluarte en formato íntimo, cuando se cumplen 10 años de su primer acústico en Pamplona, aunque aquél fue provocado por la lluvia y tuvo lugar en la Plaza del Toros en 2004.
-Siempre ha sido un as en la manga que hemos tenido. Es una suerte que nuestras canciones se puedan tocar solo con dos guitarras, eso es lo que hace que estén vivas y sean humanas.
Además, sus canciones nacen así, a dos guitarras.
-Las canciones que vamos a cantar las interpretaremos tal y como nacen, tal y como las cantamos por primera vez. Por supuesto que vamos a cantar canciones como La raja de tu falda, Camarón y todas esas cosas... pero empezaremos el concierto creando un ambientito mágico, con temas un poco más melódicos, que no hemos tocado en plazas de toros ni grandes recintos. No será un concierto al uso. Hemos tratado de recuperar canciones que siempre nos han gustado pero que, por formato, no hemos tenido la oportunidad de tocarlas. Por eso tenemos muchísimas ganas de interpretar temas como Mi primera cana, Vuelvo a las andadas, Luna lunera... Son canciones que hace mucho tiempo que no hacíamos pero que también nos hicieron parte de lo que somos.
Lo que sucederá hoy en Baluarte no es un concierto ni una obra de teatro, pero, ¿tiene mucho de lo primero y parte de lo segundo?
-En realidad, estos conciertos ya los hacíamos nosotros antes en bares... Pero en un bar es otra historia, los teatros y auditorios tienen otro simbolismo que hacen que sea mágico, llegando a momentos en los que se te pone la carne de gallina. Además, podemos jugar con las luces en un escenario que hemos creado partiendo del cajón desastre acumulado en todos estos años: cogiendo un trocito de calle y una señal de tráfico de la gira La calle es tuya; o varios búhos, de los que coleccionaba mi madre, que utilizábamos como única escenografía cuando cantábamos en los bares... Al margen de que sea algo tan simple como dos tíos con dos guitarras, hemos intentado crear un clima en el que la gente esté a gusto y se relaje; pero no mucho, porque vamos a interactuar con ellos.
Conciertos en bares, qué tiempos y qué repertorios aquellos... ¿Se han atrevido a recuperar alguna de aquellas primeras canciones de la maqueta, bastante subiditas de tono?
-¡Las porno canciones! Alguna caerá (risas). Es un concierto abierto para el que hemos seleccionado un repertorio, junto a Jose Corbacho, de unas 25 canciones, pensando en que la temporada es muy larga y que las titulares se pueden caer; así que haremos rotaciones. Decidiremos cada día sobre el escenario lo que vamos a tocar. Será algo así como: "Jose, ¿te acuerdas de esta?". Pero bueno, ahora en serio, espero que no nos lancemos con las pornocanciones (risas), que aquello lo hice cuando no tenía suegro. ¡Espera! ¡Claro que tenía suegro! Lo que pasa es que un día me dijo: "Oye, ¿has escrito una canción porno?". Y le dije: "Que va, ese habrá sido Melendi, yo que sé" (risas). Vamos, que he negado la mayor (risas). Eso sí, también te digo que como me tome tres cañas soy imparable.
¿Se echa de menos aquellos conciertos frente a 40 o 100 personas?
-De hecho, esta gira la hacemos porque echábamos de menos tocar en bares. Aunque tocar en un teatro creo que es mejor que tocar en un bar... El público no se podrá echar una cerveza pero es que el concierto tampoco va a durar tres horas; no queremos cansinear. Además, soy consciente de que el primero que, cuando va al teatro, si pasa de hora y mediaaaaaa y no me dejan salir a fumaaar, y no me pudo tomar una cañaaaaa... ya no dejo de moverme o, en el peor de los caso me duermo (risas), aunque sea Madame Butterfly (risas). En resumen, no queremos hacer teatro, no queremos hacer Madame Butterfly y sobre todo no queremos que la gente se nos acomode en la silla. Y para eso vamos a practicar el mentalismo, con nuestras técnicas destinadas a que el público se lo pase bien y se sorprenda. Y les sacamos al azar al escenario, vamos, que no hay ningún estopo (risas).
Las canciones primero nacieron desnudas, luego las vistieron a la hora de grabarlas, tomaron otros ropajes en directo y ahora las han vuelto a desnudar. ¿Han sufrido? ¿Cómo han vivido este proceso sus creadores?
-De manera muy diferente porque se goza de manera muy distinta. Ahora, con el disco y los conciertos de Esto es Estopa, que hemos tenido la suerte de poder cantar las canciones con una instrumentación nunca oída, iba a decir nunca vista (risas); es decir, sección de cuerdas, metales, percusión, guitarras... Fueron 23 músicos en total, lo que te da un empaque que no veas, teniendo en cuenta que, además, los músicos, son de lo mejorcito. Ahora bien, pasar de esto a tocar solo nosotros, que somos los más malos... ¡tío!, que yo tengo las manos llenas de dedos pero parecen pollas; es decir, que no soy Mark Knopfler (risas). Mi hermano controla bastante más que yo; aunque cuando compongo, lo hago con la guitarra, pero a mi manera. Así que sonarán tal y como las hice... que tampoco nos ha ido tan mal (risas). En resumen, estos conciertos son algo que teníamos muchas ganas de hacer en algún momento de nuestra vida; pero lo mejor es que esto me huele a mí a que... ¡Vamos a abrir el melón! Lo abriremos y en junio lo guardamos, porque no hemos querido hacer más bolos. ¿Por qué? Porque la idea de estos conciertos es que los podamos hacer ahora pero también con 80 años, si vivimos; sin discos, sin canciones nuevas, sin inspiración y con un poquito del Alzheimer, también. Digamos que es, por llamarlo de alguna manera, un seguro de vida.
Un seguro de vida del que, antes de empezar a abrir ese melón, han afirmado que "puede ser lo mejor que hagamos". A eso se le llama apostar y lo demás son tonterías.
-Esto puede ser lo mejor que hemos hecho porque, si nos sale bien la jugada y a la gente le gusta, que eso todavía está por ver, nos van a dar un arma importante, algo que no nos van a poder quitar nunca; mientras no faltemos ninguno de los dos.
Decir que "esto es Estopa en estado puro", cuando van a tocar en un auditorio, ¿no suena un poco raro?
-¿Por qué? No puede se más puro. Ahí no hay productores, no hay arreglistas, no hay nada... Solo una telepatía que tenemos mi hermano y yo, y una manera de contar las cosas y de cantar los temas... que por suerte tenemos canciones de todo tipo, unas más lentas, otras más rápidas, unas más serias y otras más graciosas. De esta forma podemos hacer un viaje en el tiempo importante.
¿Qué les ha llevado a esta reinvención, a este nuevo formato: la crisis, su propia inquietud o ambas?
-No es formato de crisis, de hecho vamos a ganar menos; quiero decir, no queremos amasar más, no tenemos ansia de crecer la marca ni de consolidarnos... Nosotros, ahora, aunque suene pretencioso, podemos permitirnos el lujo de hacer realmente algo que nos apetece muchísimo. De la misma forma que hace poco hicimos el disco de aniversario, en el que nos subimos al escenario a cantar canciones de toda la vida con amigos. Luego nos propusieron hacer Esto es Estopa para América, porque el disco de aniversario no se editó allí, y nos lanzamos. Por eso ahora, aquí, nos parecía un poco raro hacer canciones que ya se conocen de esa manera; hemos preferido borrar el chip, empezar de cero completamente, crear un concepto diferente y pasar del todo a lo mínimo, a la sustancia. De hecho, en estos conciertos vamos a ir nosotros solos con nuestra sustancia.
Al fin y al cabo, él éxito de Estopa se debe a esa sustancia...
-Yo creo que la clave es que nuestras canciones se pueden tocar con 25 músicos y también solo con dos guitarras; y, para mí, eso ya es un éxito.
Y, ¿también el ejemplo de si una canción es buena o no?
-Digamos que dice si una canción está hecha honradamente o no, porque también se pueden hacer cosas horribles con dos guitarras (risas).
Tener a Corbacho de por medio, en la confabulación de estos conciertos, no sé si da miedo o respeto...
-Corbacho es un tío muy centrado, aunque no lo parezca. Él nos ha ayudado muchísimo porque nunca habíamos tenido esta experiencia con el teatro, sin ningún acompañamiento, sin ninguna red... Y Corbacho nos ha dado unas claves teatrales, que no conocíamos, como la posición, algo en lo que nunca se cae si no te lo explican. Pero toda su aportación ha sido siempre con mucho respeto, dando forma a un no guión muy largo (risas), que me he tenido que aprender... A mí me da miedo porque... ¡madre mía lo que puede salir por esta boquita en un teatro! Y es que la mente trabaja y no pasa por ningún filtro. Digamos que esto va a ser Estopa desenchained (risas)... Vamos, David y Jose desencadenados.
Vamos, que siguen con la misma ilusión que cuando empezaron, algo casi imposible de conseguir.
-Hombre, es que ahora somos como unos niños con zapatos nuevos, estamos jugando a hacer conciertos, como hacíamos al principio, vamos a imaginar cosas, aceleramos una canción solo con mirarnos, algo que con la banda es imposible porque solo tenemos telepatía nosotros dos: "Ahora vamos a hacer esta versión, pero en plan balada y en el medio ¡rasca!". Es así, de verdad, ¡pero si no hemos ensayado! Te lo juro que solo hemos hecho un ensayo y con público, en el bar, con amigos, amigos de amigos y primos de amigos... Han caído muchas reuniones, eso sí, pero de blablablá, en una mesa, con birras, Corbacho y brain storming. ¡Joder!, es que a mí me da vergüenza meterme con mi hermano a ensayar (risas)... porque no tenemos que aprendernos nada, simplemente dejarnos fluir, así que conforme más ensayemos, peor (risas). ¡Espera! Sí te puedo decir una cosa que no hacíamos antes: ¡afinar la guitarra! (risas). Antes nos decían: "Tíos, que hay que afinar". Y nosotros. "¡Vengaaaaa, que yo vengo afinao de casa!" (risas). Pues mentira, hay que afinar (risas). Eso sí, para terminar, lo que yo espero es que, cuando nos subamos a las tablas, nos entre la inspiración, y con eso ya es suficiente.