El Ayuntamiento de Pamplona renovará mañana jueves el tradicional voto de las Cinco Llagas. La iglesia de San Agustín acogerá un Jueves Santo más, a partir de las 17 horas, la Función de las Cinco Llagas, una conmemoración instaurada por acuerdo municipal el 30 de mayo de 1601 como agradecimiento a la intercesión divina para librar a la ciudad de una epidemia de peste.

La Corporación municipal partirá en cuerpo de ciudad desde el Ayuntamiento de Pamplona a las 16.50 horas. Recorrerá la Plaza Consistorial, Mercaderes, Calderería y San Agustín, hasta llegar a la iglesia, en compañía de maceros, libreas, clarineros y agentes de la Policía Municipal en traje de gala. Ya en el interior de la iglesia, la Corporación municipal recorrerán el templo tras la efigie de las Cinco Llagas, que se traslada en andas. Una vez finalizado el acto, la Corporación municipal regresará a la Casa Consistorial por el mismo recorrido.

Como curiosidades de esa celebración, el Reglamento de Protocolo, Ceremonial, Honores y Distinciones del Ayuntamiento de Pamplona recoge que, en el interior de la iglesia de San Agustín, la Corporación irá precedida por una bandera negra con el emblema de las Cinco Llagas y la corona de espinas como orla. Ese día también los concejales y concejalas portarán la medalla corporativa por su reverso, es decir, mostrando la imagen de las Cinco Llagas. Por último, el reglamento señala que, como conmemoración de las Cinco Llagas, se instalarán los reposteros en los balcones de la Casa Consistorial.

Retorno de la Dolorosa

Después de participar en la procesión de Viernes Santo, saliendo desde la Catedral de Santa María, y tras el Sermón de la Soledad en la iglesia de San Agustín, la imagen de la Dolorosa retornará a la iglesia de San Lorenzo. Ese regreso tendrá lugar el viernes 3 de abril a partir de las 23.30 horas desde la calle San Agustín, atravesando la bajada de Javier, Estafeta, Mercaderes, Plaza Consistorial, San Saturnino y la calle Mayor, hasta llegar a San Lorenzo.

El paso procesional de ‘La Dolorosa’ (Nuestra Señora de la Soledad) es el más antiguo de los pasos de Pamplona y el único que es propiedad municipal. Rosendo Nobas y Ballbé es el autor de esta talla realizada en 1883, con una altura de 166 centímetros. El paso completo alcanza un peso de 980 kilos. Cuando el paso se desplaza acompañado por torretas de luminarias diseñadas por Víctor Eusa su peso llega hasta las 1,2 toneladas.