Música

Las cosas bonitas

07.02.2020 | 20:55

CONCIERTO DE JON ULECIA & THE PRETTY THINGS

Fecha: 23/11/2018. Lugar: Auditorio de Barañáin. Incidencias: Buena entrada para despedir a un grupo de culto. Aunque fue en un Auditorio, los dos repertorios (de Jon Ulecia y Cantina Bizarro y de The Pretty Things) fueron eléctricos, por lo que muchos se levantaron de sus butacas para bailar y aplaudir a sus anchas.

Otra banda legendaria que nos visita; en esta ocasión, los míticos The Pretty Things. Puede que su nombre no sea tan popular en nuestro país, pero son historia viva del rock. En 1962, su guitarrista (Dick Taylor, de 75 años) fundó junto a Mick Jagger y Keith Richards un grupo que acabaría convirtiéndose en The Rolling Stones. Les han dedicado parabienes artistas de la talla de David Bowie, que llegó a grabar un par de versiones suyas, o Bob Dylan, que los citó en la letra de su Tombstone Blues (posteriormente, The Pretty Things le responderían titulando un disco con la cita completa, The Sweet Pretty Things (Are In Bed Now, Of Course...). Podríamos seguir mencionando alusiones de este tipo (la lista de admiradores ilustres es interminable), pero con las arriba expuestas ya queda más que clara la ambrosía. Demos las gracias, por tanto, al Auditorio Barañáin y al bar Nébula por acercarnos a un grupo de semejante calibre, y más en esta ocasión, que está inmerso en su gira de despedida.

Antes que ellos actuó Jon Ulecia y Cantina Bizarro. El músico local estuvo acompañado por una banda excelente, en la que destacaron su hermano Daniel (El Columpio Asesino) en el bajo y Germán San Martín (El Drogas, Con X The Banjo) en teclados. Con ellos, Jon arrancó de manera tranquila con Empty bottles, para virar hacia los terrenos más acelerados y sucios de Stuck to the dance floor o Various names, con gran solo de guitarra. Además de presentar temas ya conocidos, también aprovechó para estrenar alguna novedad, como So long o Weeping wall. Mientras su actuación avanzaba, el auditorio se iba llenando y finalmente fueron muchos los que pudieron disfrutar de su propuesta, que tuvo toda la calidad a la que nos tiene acostumbrados.

Tras un breve receso para adecuar el escenario, aparecieron los miembros de The Pretty Things dispuestos a arrasar desde el comienzo, cosa que hicieron dando una auténtica exhibición, repasando lo más granado de su cancionero y demostrando que la veteranía en el rock'n'roll es el mayor de los grados. Comenzaron con temas de los sesenta como Honey, I need o Mama keep your big mouth shut. En Alexander, Dick Taylor sacó chispas a su guitarra, algo que fue constante durante toda la velada. En Defecting Grey, por ejemplo, guió al resto de la banda para pasar de la psicodelia a la contundencia en cuestión de segundos. Por su parte, Phil May comandaba la nave con su voz y sus maracas; en un momento dado, le gritó "¡Maestro!" a Taylor, que comenzó a tocar con su acústica Can't be satisfied, blues original de Muddy Waters, a la que siguió Come on in my kitchen, de Robert Johnson, con acústica y armónica. Mucho más vertiginosa fue la siguiente versión, You can't judge a book by the cover, de Bo Diddley. Finiquitaron con una alucinógena LSD y, ya con todo el auditorio en pie, una incendiaria Rosalyn selló su despedida del público navarro. Así permanecerán en nuestra memoria.

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