Blanca Portillo | Actriz

"Sin libertad interior no podemos encontrar la libertad hacia afuera"

22.02.2020 | 23:49
Blanca Portillo.

La actriz madrileña dará vida este domingo (19.00 h, Teatro Gayarre) a Clarissa, la protagonista de 'Mrs. Dalloway', de quien afirma que "representa el germen del feminismo"

apuntes

Ficha artística. La dirección corre a cargo de Carme Portacelli. Sobre el escenario, Blanca Portillo, Jimmy Castro, Jordi Collet, Inma Cuevas, Gabriela Flores, Raquel Varela, Zaira Montes y Nelson Dante.

Sinopsis. Esta adaptación del libro de Virginia Woolf hace un recorrido de 24 horas en la vida de Clarissa Dalloway, desde que se levanta por la mañana y comienza a preparar una fiesta para su marido hasta el momento de esa fiesta, por la noche. Un recorrido marcado por las horas que toca la campana del reloj del Big Ben, por el tiempo que va pasando y que lleva a Clarissa a ir atrás y adelante en el tiempo de su vida. Ella es, como tantas otras, una mujer dedicada a hacer felices a los demás, un personaje por medio del cual Woolf habla de feminismo, de mercantilismo, de bisexualidad, de medicina? Y del vacío existencial que es, probablemente, lo que más conecta esta novela a la actualidad.

El preámbulo. Una hora antes de la función, a las 18.00 horas, Producciones Maestras hará una breve explicación de la obra.

pamplona – Blanca Portillo tuvo que despojarse de prejuicios para comprender a esa mujer que sentía tan alejada de ella. Se trata de Clarissa Dalloway, a quien la actriz da vida en Mrs. Dalloway, una adaptación del libro de Virginia Woolf que llega hoy mismo al Teatro Gayarre (19.00 horas) y que, como en el original, hablará sobre temas tales como el rol de las mujeres, el feminismo, el vacío existencial o el suicidio. Eso sí, en una versión modernizada y traída al momento actual.

¿Es lectora de Virginia Woolf? ¿Había leído este título en particular?

–Sí soy lectora, pero no había leído Mrs. Dalloway.

¿Y cómo fue su primer acercamiento a Clarissa Dalloway?

–La primera vez que la leí me impresionó mucho. Me costaba imaginar cómo se podía convertir en un texto teatral. La leí cuatro veces seguidas. En principio, tuve que despojarme de prejuicios para comprender a esa mujer que yo sentía tan alejada de mí misma y de mi concepto de la mujer. Durante las siguientes lecturas fui descubriendo en ella muchas más cosas de las que su apariencia muestra. Después Carme Portacelli me dio a leer un primer borrador de un par de escenas y sentí que se mantenía algo que me fascina de la novela, que es el flujo de conciencia de los personajes, su enorme vida interior, su capacidad para observar el mundo y observarse a sí mismos. A partir de ahí, dejé "dormir" la novela y me concentré en el personaje teatral.

¿Qué hay de ella en Blanca Portillo?

–Comparto su amor por la vida, su búsqueda permanente de belleza, su capacidad para asumir las consecuencias de sus actos, y la conciencia clara de que cada elección en la vida supone una renuncia.

La obra es una clara invitación a mirar al interior. ¿Le ha animado a hacer una introspección?

–Los personajes están para eso, para seguirlos en su camino, viajar con ellos? Además, mirar hacia nuestro interior forma parte de nuestro trabajo. Difícilmente puedo aportar algo a un personaje si no soy capaz de buscarlo en mi interior.

La señora Dalloway no tiene mucho que ver con la imagen que tenemos hoy en día sobre una persona feminista. Aún así, ¿diría que es posible ser como ella y ser feminista al mismo tiempo?

–Siempre digo que, de alguna manera, ella representa el germen del feminismo: no podemos cambiar el mundo sin una conciencia clara de una misma. Ella es libre y consciente en su interior. Tiene su espacio interior absolutamente intacto. Y sin libertad interior tampoco podemos encontrar la libertad hacia afuera.

Dice la protagonista que, como mujer, debes "ser generosa y hacer la vida feliz a los demás". ¿Aún persiste este pensamiento en la mujer actual?

–En algún lugar eso sigue estando ahí, la idea de la mujer como cuidadora, protectora, la que aporta calidez, ternura? Seguramente somos así, pero no solo así.

Bueno, no sé si habrá oído hablar del movimiento Tradwife, que siguen las amas de casa que quieren ser sometidas a sus maridos... ¿Qué opinión le merece?

–Pues? ¡No lo entiendo! No entiendo que alguien se pueda sentir libre y realizada renunciando a su individualidad. Además. sospecho que se habla de un prototipo de mujer que se ajusta a una realidad muy concreta: quiero un marido rico, que me permita no trabajar, tener gente a mi servicio que me quite el trabajo duro? No creo que sean felices limpiando baños y cuidando a una prole ellas solitas? No sé? Pero cada uno es libre de pensar lo que quiera?

Volviendo a la obra, ¿qué es lo que más le ha enseñado?

–A no olvidar que cada segundo de nuestra vida es tremendamente valioso. Que vivir es una aventura fascinante; solo tienes que tener los ojos bien abiertos.

¿Coincide en afirmar que nos quedamos siempre con el exterior? La señora Dalloway, en este caso, es una mujer que de puertas para fuera puede resultar hasta frívola, nada que ver con lo que tiene en su interior...

–Tendemos a etiquetar a primera vista. En cuanto escarbas un poco, el ser humano es mucho más de lo que vemos de puertas para afuera.

¿Hay distancia entre la versión teatral y el original? Imagino que llevar este título a las tablas no habrá sido nada fácil...

–Creo que la mayoría de la gente que ve esta función no ha leído el libro y nadie siente que sea algo que ha sido escrito hace casi cien años. La función mantiene todo aquello que nos resuena hoy día, que nos es legible, comprensible, lo que no cambia con el tiempo. Eso hace que sea algo cercano. Se han eliminado referencias temporales concretas, se ha traído al presente. Pero conserva todo el espíritu de la novela.

¿Pero cómo se consigue trasladar esta novela al tiempo actual en esta adaptación? ¿A nadie le ha 'chirriado' que una historia así puede ocurrir hoy?

–Como te decía en la anterior respuesta, una vez que eliminas las referencias temporales a los años 20 del siglo pasado, el mensaje nos pertenece absolutamente. Eso demuestra que Woolf es, sin duda, un clásico.

Me interesa particularmente saber cómo veremos ese fluir de la conciencia que tanto caracteriza el libro de Virginia Woolf...

–El teatro permite crear diferentes lenguajes, códigos para comprender lo que la obra plantea. El flujo de conciencia se transforma en monólogos al espectador, que se combinan con escenas del pasado y conversaciones mentales entre los personajes y escenas que suceden en el aquí y ahora. Creo que, una vez que entiendes los códigos, comprendes perfectamente lo que sucede.

La música, ¿qué papel tiene en este montaje?

–Está muy presente, incluso hay música en directo, música actual. Esta ha sido creada por uno de los actores, Jordi Collet, que además de actor es músico. Y la interpretan los propios actores. Aporta energía, fuerza y vitalidad. Porque Mrs. Dalloway es, sobre todo, un canto a la vida.

No puedo terminar esta entrevista sin preguntarle por sus próximos proyectos, que imagino que pocos no serán...

–Tenemos gira hasta junio. Para lo que queda de año tengo en mente volver a dirigir. Hay también un par de películas pendientes? Otro proyecto para interpretar en teatro? En fin? Bastantes cosas, afortunadamente.

"Difícilmente puedo aportar algo a un personaje si no soy capaz de buscarlo en mi interior"

"No entiendo que alguien se pueda sentir libre y realizada renunciando a su individualidad"

"No hay que olvidar que cada segundo de nuestra vida es tremendamente valioso"

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