Chus Gutiérrez - Cineasta

Chus Gutiérrez: "En el momento en que una profesión se considera importante, se expulsa a las mujeres y entran los hombres"

Cambiar la representación de la mujer para impulsar la igualdad real. Es por lo que apuesta la cineasta Chus Gutiérrez en su documental 'Rol & Rol', proyectado este miércoles en Pamplona

10.09.2020 | 00:46
Chus Gutiérrez

Pamplona – "En 2008 viajé a Marruecos para dirigir la película Retorno a Hansala (aldea bereber). Por casualidad y no por una decisión consciente resultó que la directora, la ayudante de dirección, la jefa de producción y parte del equipo de ayudantes éramos mujeres. Las mujeres de Hansala eran analfabetas y cumplían los roles establecidos más clásicos en sus funciones dentro de la sociedad de la aldea. Las mujeres de Hansala observaron al equipo de grabación femenino en silencio y un mes después de nuestra partida decidieron todas juntas acudir al Consejo de Ancianos de la aldea, el lugar de toma de decisiones sobre los problemas y necesidades de la comunidad, y comunicarles su voluntad de formar parte del Consejo. En ese momento me di cuenta de la importancia de los modelos de rol y de la fuerza que tiene el poderse identificar con una igual". Así explica Chus Gutiérrez cómo se encendió la chispa para la realización de su documental Rol & Rol, que se proyectó ayer en Golem Baiona en el marco de la Muestra Internacional de Cine y Mujeres de Pamplona.

¿Aquella vivencia en Hansala fue lo que le motivó a hacer este documental?

–Claro, esa fue la clave de todo. No llegamos allí diciendo: chicas, tenéis que haceros feministas, queremos la igualdad. Ni siquiera nos entendíamos hablando con aquellas mujeres. Simplemente el hecho de vernos fue lo que provocó eso en ellas. Eso fue totalmente revelador. Dije: dios mío, eso es lo más importante, el verte representada en otras mujeres, el poder de reconocerte y de identificarte.

¿Y lograron aquellas mujeres de Hansala lo que buscaban dentro de su comunidad?

–Bueno, ya sabes cómo es la vida... Lo que ellas querían realmente era aprender a leer y a escribir, era su mayor objetivo. Pero parece que no consiguieron llegar a organizarse para tener una presencia real. Pero es lo que pasa muchas veces, cuando no hay una estructura que soporte realmente la igualdad, hay mujeres que despuntan en un momento determinado, pero si la sociedad no está compacta y preparada, eso se diluye. Por eso siempre digo, y está demostrado, que no sirve de nada que una mujer llegue al poder; tenemos que llegar muchas más para que las cosas cambien.

De ahí la importancia de ayudarnos unas a otras.

–Es fundamental, sí.

La representación esterotipada en los medios de comunicación, la publicidad, la ficción, ha tenido mucho que ver con que las cosas sean todavía hoy como son...

–Desde luego. El otro día estaba zapeando en la hora de los telediarios y hay un programa que se llama La rueda de la fortuna en la que sale una chica con tacones dándole vueltas a las letras y va vestida como si fuera una muñequita Barbie. ¿Pero esto todavía existe? Afortunadamente han cambiado muchas cosas, pero claro, si una adolescente ve ese programa y ve a esa chica ahí, dice: ah, pues ese es un modelo también, está bien ponerse ahí y darle vueltas a unas letras como si fueras una muñequita Barbie. Esa mujer no habla, solo tiene una imagen... El problema es que seguimos con muchos estereotipos, para los chicos también. Y no podemos cambiar las cosas si no cambiamos la representación.

¿Todavía no interesa el cambio porque sigue mandando el patriarcado y teme perder su poder?

–Bueno, yo creo que sí interesa, creo que hay una gran mayoría de mujeres y de hombres que quieren un cambio. Pero no es tan fácil. Por eso este documental, para ser conscientes de dónde estamos. Es verdad que han cambiado muchas cosas, no estamos como hace cien años, pero en realidad el patriarcado sigue ejerciendo a sus anchas. Para mí lo importante es ser consciente de dónde estamos y que tenemos que seguir. Porque mi sorpresa es que las jóvenes creen que estamos en el máximo de la lucha, que hemos llegado a la igualdad, y que ya está, que vamos la manifestación el 8 de marzo y que estamos genial. No, no estamos genial. Hay una cosa impresionante que no aparece en el documental, es un dato increíble: de mil estudiantes en toda Europa de carreras tecnológicas, que va a ser el futuro, donde se va a estructurar todo, de matemáticas, físicas, ingenierías, químicas, etcétera, de mil estudiantes solo hay 29 mujeres en toda Europa. Entonces, claro, ¿cómo se va a construir el futuro? ¿desde qué punto de vista? Cuando tú quieras acceder a un trabajo, tengas una entrevista, ¿el algoritmo cómo te va a seleccionar? Porque todos esos datos los habrán metido hombres.

Corremos el riesgo de que el feminismo se quede en una moda y en salidas puntuales a la calle, como la del 8 de marzo, si no vamos más allá.

–Claro. Todos y todas tenemos que ser conscientes de que podemos cambiar cosas. Si tú eres el jefe de una empresa, tienes que abrir la puerta para que entren más mujeres en cargos de responsabilidad; en una reunión no puedes callar a una mujer, que eso es un clásico... Son muchas pequeñas cosas. Muchas, muchas, pequeñas, pequeñas, gotitas, gotitas. Lo dice Charo Izquierdo: todos, desde nuestro pequeño lugar en el mundo, podemos cambiar cosas. Hay que ser consciente, no asumir que estamos en el siglo XXI y han cambiado muchas cosas, que ya está todo bien porque las mujeres pueden divorciarse, acceder al trabajo... ¿pero a qué trabajo? Si tú no puedes decidir...

Y siguen siendo más precarios...

–Claro. Por ejemplo, hay una cosa muy interesante, que es que la educación infantil es un gremio totalmente feminizado, entonces, ¿qué pasa, que educar a niños no es importante? Eso es lo que está diciendo la sociedad.

Como madre de una hija, mujer, ¿qué ha tenido en cuenta en este sentido a la hora de educar, de criar?

–Lo importante es el modelo, cómo actúas, cómo te comportas. Si tú eres una madre independiente, que tomas tus propias decisiones, que desarrollas tus relaciones afectivas con libertad y con igualdad, o lo intentas por lo menos, porque yo igualdad tampoco la he tenido exactamente pero lo intentas... pues ella va mirando. Yo creo que soy una madre imperfecta, no soy modelo de nada, pero sí he luchado por tener un espacio en el que pueda desarrollarme, y eso lo ve ella.

Como cineasta, ¿siente que lo ha tenido más difícil por ser mujer?

–Por supuesto. No tengo ninguna duda. No es que lo haya tenido más difícil, es que para empezar, simplemente si tú analizas con qué presupuesto rodamos las mujeres, es la mitad o menos de la mitad del presupuesto con el que rueda un compañero. Si te dan menos presupuesto, eso quiere decir que confían menos en ti, es obvio. Por ejemplo, al levantar este documental, íbamos a las televisiones para contar que queríamos rodarlo, y nos decían: ay, otro documental de mujeres. Ya tenemos contenido de este tipo. No están teniendo en cuenta que tú te llamas Chus Gutiérrez, que tienes una carrera, un currículum, un punto de vista. Tu punto de vista no es valorado. Eres otra mujer más.

Te meten en el saco. Las cuotas...

–Claro. Otra de mujeres... ¿Alguien se ha planteado eso con el cine sobre la Guerra Civil, con las películas de la Segunda Guerra Mundial, de Vietnam o de la lucha obrera? ¡Cuántas cosas se han hecho sobre esas temáticas...! porque cada película aporta una mirada. Sin embargo, enseguida te dicen: otro documental de mujeres... están ya agotados.

Las mujeres no llegan a dirigir el 10% de la ficción.

–No llegamos, no. Y las películas hechas por mujeres tienen menos promoción. Porque, claro, si tú haces una película de diez millones de euros, interesa mucho que esa película se vea para recuperar la inversión, pero si haces algo de bajo coste, tiene muchísima menos promoción y por ello muchísima menos visibilidad.

El documental es precisamente un género femenino. ¿Será porque es de bajo coste? ¿También porque la mirada de la mujer es cercana a ese género que profundiza y se cuestiona las cosas?

–Sí, es muy curioso que en el inicio de la historia del cine, había muchísimas mujeres dedicándose a hacer cine. Estaban en dirección, en producción, bueno, la famosa Alice Guy (1873-1968), que fue la primera mujer que hizo una película de ficción... O sea, mientras el cine era algo que parecía una cosa de barraca, las mujeres tuvieron un espacio; en el momento en que empezó a ser considerado algo importante por su increíble capacidad de comunicación, por su trascendencia en la construcción de una mirada de la sociedad, las mujeres fueron expulsadas directamente. Es muy curioso. Imagínate que ahora de repente la educación infantil es considerada importantísima para la sociedad. Entonces entrarían los hombres. En el momento en que una profesión se considera importante, se expulsa a las mujeres y entran los hombres. ¿Cómo se explica que en los años 80 en nuestro país hubiera más ingenieras que en el siglo XXI? Son cosas que parecen casualidades pero no lo son. Nos van quitando. Y no creo que haya una estrategia consciente, es una estrategia que tiene que ver con toda la representación. Si una adolescente está pensando qué hacer, a qué me voy a dedicar, y no ve a una matemática importantísima, consideradísima, respetada y representada como se merece, pues es que no sabe que existe esa posibilidad. Pensará que las mujeres no hacen eso.

Las mujeres que entrevista en 'Rol & Rol' se quejan de que se les juzga o valora por facetas no profesionales.

–Claro, a mí me ha pasado, se analizan cosas que no tienen nada que ver con nuestro trabajo: cómo vas vestida, si estás casada, si has decidido o no tener hijos...

Una manipulación.

–Exacto, es una manipulación del personaje para despistar, para no hablar de lo realmente importante: de lo que has aportado tú a la sociedad, a la investigación, al cine, al periodismo... eso pasa a un segundo plano y entonces no eres considerada realmente como un ser admirable. Se habla de cosas que no tienen nada que ver con tu parte profesional. Se desvía la atención. Pero creo que estamos en un momento maravilloso para seguir luchando, para pensar e intentar profundizar para ver cómo podemos hacer cambios. Y ahí los medios de comunicación tienen una responsabilidad increíble. Para cambiar miradas y dejar de reproducir clichés. Tienen una enorme responsabilidad en la creación de modelos.

"Mi sorpresa es que las jóvenes creen que estamos en el máximo de lucha, que hemos llegado a la igualdad"

"De mil estudiantes en toda Europa de carreras tecnológicas, que son el futuro, solo 29 son mujeres"

"Estamos en un momento maravilloso para hacer cambios, y los medios tienen una responsabilidad enorme"