Me gusta dibujar a mano

29.03.2021 | 01:27
Me gusta dibujar a mano

Siempre he tenido dos manías en mi día a día: escribir con bolígrafo sin mancharme, y que éste se deslice suavemente en el papel. Para ello, dos utensilios básicos en mi vida son una agenda de papel no brillante y ligero tamaño A6 y un bolígrafo azul que seque rápido y no transparente. En cuanto a las agendas, tengo una colección desde hace varios años que van guardando todo lo que voy representando y anotando. Las tengo guardadas en casa; algún día será interesante estudiar esa cronología. En cuanto a los bolígrafos, y sin ser esto un acto publicitario, no puedo dejar de citar a mis queridos Uni-ball Jetstream: son muy ergonómicos, y cumplen perfectamente lo que busco.

El motivo de disponer de estas dos herramientas en el día a día es doble: descargo la memorización de cuestiones ahí, para centrar mis esfuerzos cognitivos en pensar y reflexionar. Y segundo, sin saber muy bien por qué, desde pequeño me ha gustado representar lo que iba viendo, aprendiendo, etc. Cuando digo representar, más bien digo dibujar en ocasiones, porque me apasionan los esquemas lógicos, los diagramas de bloques y las representaciones que simplifican la explicación de las cosas.

Años más tarde, cuando estuve haciendo la tesis doctoral, aprendí que representar visualmente lo que se va estudiando es bueno para el aprendizaje. Dibujar para aprender es una estrategia de aprendizaje estudiada en muchos dominios. Existen numerosos beneficios de las representaciones visuales generadas por el alumno y la alumna. Los investigadores han encontrado formas de mejorar nuestras clases a través de técnicas que permiten dibujar para aprender de modo que pueda ser incluso más eficaz que la simple indicación de hacer un dibujo. En otras palabras, ¿cómo se resume visual y esquemáticamente una explicación conceptual?

Las investigaciones enfatizan mucho este concepto: de elegirse bien, las representaciones proporcionan a los y las alumnas imágenes mentales que mejoran su comprensión. Una representación visual que ilustre de manera simplificada el significado y el uso del concepto que se trata, es una buena manera de comprobar que se ha entendido, y segundo, de memorizar lo aprendido.

En medio de estas evidencias científicas, llegó la tablet. En muchos contextos educativos se ha popularizado como una alternativa para la recogida de notas, para la lectura, para la escritura y para la representación. Ya hemos hablado en este espacio que leer o escribir no es lo mismo cuando se intermedia por estos dispositivos. Nuestro cerebro tiene unos modelos mentales que hace que nos guste más hacerlo tocando papel. Y con la representación esquemática o visual ocurre lo mismo: no es lo mismo dibujar en un ordenador (usando el ratón y teclado) o representarlo en una tablet (con un lápiz digital o el dedo). A tenor de nuevas investigaciones, estos dispositivos electrónicos tienen un efecto nulo en el aprendizaje de los estudiantes, en comparación a hacerlo por el medio tradicional de bolígrafo o lapicero en papel. Un nuevo meta-análisis liderado por Jennifer Cromley, concluye exactamente esto: las tablets como herramienta de representación no son una técnica efectiva para el aprendizaje de nuestros estudiantes. El motivo por el que siguen empleándose y desplegándose, es otro, lógicamente.

Cuando nos confinaron al inicio de la pandemia, me compré una pizarra digital. Fue uno de los mayores aciertos. Es lo más eficiente que he podido encontrar para sustituir la pizarra. La utilizo incluso en reuniones para tomar notas, sintetizar ideas o llegar a acuerdos. No hay clase en la que no me apoye en ello para glosar alguna idea, representar algún esquema o incluso compartir la pizarra en remoto con mis estudiantes para que coparticipen en su edición. He de decir que me costó unos días hacerme a ella; y es que los modelos mentales son lo que tienen. No es la pizarra de clase, ni mi agenda con bolígrafo, pero sí al menos permite transformar digitalmente la representación que tanto nos gusta hacer en un aula.

"Cuando nos confinaron al inicio de la pandemia, me compré una pizarra digital. Fue uno de mis mayores aciertos; es lo más eficiente que he encontrado para sustituir a una pizarra"

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