Roberto Enríquez, 'Bob Pop'

'Bob Pop': "En 'Maricón perdido' hablo desde todas mis heridas"

04.06.2021 | 00:29
'Bob Pop': "En 'Maricón perdido' hablo desde todas mis heridas"

Habla desde todas sus heridas pero sin regodearse en el dolor; habla de un pasado castrante y con episodios violentos, pero de un presente en el que ha llegado a donde soñaba.

Madrid Bob Pop se desnuda en Maricón perdido, la serie de TNT que se estrena el 18 de junio, creada y escrita por él y basada en episodios de su vida. Así lo cuenta a Efe en una entrevista el escritor y colaborador de televisión Roberto Enríquez (Madrid, 1971), el nombre de pila de aquel niño regordete que pasó su infancia en un pueblo de la periferia de Madrid, visitando con su madre pisos piloto en barrios nobles y sufriendo acoso escolar y violencia doméstica. Bob Pop no tiene miedo a narrar su propia vida, cómo se fue a Madrid buscando un sueño y se adentró en lo turbio del ambiente homosexual de los ochenta y noventa, en las saunas, el sexo de pago y los encuentros a oscuras en el parque de El Retiro, y en cómo sufrió algún episodio de violencia sexual. Todo ello, con el velo de la memoria tramposa, está en Maricón perdido, una producción de El Terrat (The Mediapro Studio) para WarnerMedia que se presenta este fin de semana en el Festival de Málaga.

¿Cómo ha sido el proceso de meterse tan dentro de sí mismo para escribir esta serie?

–Es un proceso que me ha interesado mucho y que tiene que ver con lo que venía haciendo en libros y en la tele con Andreu Buenafuente, en Late Motiv. Siempre nos habían dicho que lo importante era aprender a tener técnicas y oficio para inventarnos cosas, para mentir bien y que no se nos notara. Pero de lo que me he dado cuenta con los años es de que el oficio sirve para darnos herramientas para contar la verdad y hacerla divertida, emocionante, y convertirla en un producto cultural. En la serie el 90% de lo que cuento sucedió, pero el 100% de lo que está lo viví de algún modo, o en mi imaginación, o en mi terror, o en mis aspiraciones... Por eso todo lo que se ve soy yo, tanto porque lo viví como porque lo sentí.

¿Verse reflejado en la pantalla no es revivir ciertos dolores?

–No, porque te puede la responsabilidad de hacer bien el trabajo. Te olvidas de la terapia y te centras en que esté lo mejor contado posible porque al final va a ser "yo" lo que va a quedar. Y eso es lo importante para mí, no por una cuestión de ego sino por honestidad emocional. Quiero que cuando alguien se dirija a mí sepa quién soy. Siempre, con esta serie y con todos los trabajos que he ido haciendo, literarios, en medios..., me ha importado mucho que los demás sepan desde dónde hablo y lo que quiero contar.

¿Y desde dónde habla y qué quiere contar?

–Hablo desde todas mis heridas. La serie para mí tiene una cosa muy importante y es que no se regodea en las heridas ni explica que uno sea mejor porque haya sufrido. Yo sería una persona mucho más interesante sin ese dolor (...) Lo que quiero contar es mi historia porque creo que hay mucha gente que va a encontrarse en ella y que es un refugio y un lugar confortable y acogedor en el que quedarse un rato. Eso es lo que pretende esta serie, que pese a contar cosas muy duras intenta siempre acoger a los espectadores.

Hablar de todo su dolor, ¿significa haberlo superado?

–Hay una mezcla de eso, pero también una sensación de que hay partes que soy que inevitablemente no puedo cambiar porque vienen de ahí. A mí me sigue pareciendo un milagro que me escuchen. Me sigo dejando llevar por la validación de los demás. Todo se cura, es inevitable. Pero utilizarlo y saber que es un material con el que puedo construir una ficción es como una forma de justicia poética.

¿Cree que hoy un niño homosexual sigue sufriendo lo mismo que sufrió usted?

–Ahí me debato porque a veces pienso que hemos cambiado mucho, que todo es diferente, que hay más aceptación, que las familias son más acogedoras y menos castrantes que la mía. Y a la vez también pienso que se están creando nuevos espacios de opresión como las redes sociales, el acoso on line. Sigue habiendo chavales y chavalas que lo pasan muy mal.

Pedro Almodóvar está muy presente en la serie, simbólica y físicamente...

–Él tenía que estar ahí porque además la serie es también una declaración de amor hacia todo lo que él me ha enseñado y cómo me han hecho sobrevivir sus películas. Durante el proceso de escritura hablaba con él y fue muy generoso y cariñoso siempre. Cuando le propuse el cameo ni se lo pensó y estuvo ahí sus buenas horas, rodando. Solo tengo cosas bonitas que decir de él.

"El 90% de lo que cuento pasó, pero el 100% lo viví o en mi imaginación o en mi terror o en mis aspiraciones..."

"La serie no dice que uno sea mejor porque haya sufrido. Yo sería una persona mucho más interesante sin ese dolor"

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