Laura Pérez: "La inmersión de las mujeres en el cómic permite tratar otras temáticas"

Con un sinfín de trabajos a sus espaldas, la valenciana es una de las artistas referentes en el panorama nacionales. Este año, firma el cartel del Salón del Cómic de Navarra

09.09.2021 | 17:44
Laura Pérez, autora del cartel del Salón del Cómic de este año.

Basajaun, Akerbeltz y una sorgina (bruja) –personajes de la mitología vasca– son los protagonistas del cartel del 12º Salón del Cómic de Navarra. Lo firma Laura Pérez, dibujante valenciana que a día de hoy es toda una referencia en el panorama artístico nacional e internacional. Después de trabajar como ilustradora durante muchísimos años para diferentes agencias de Estados Unidos, Canadá y España, hace relativamente poco decidió introducirse de lleno en el mundo del cómic. Y no le ha ido nada, pero que nada mal. En 2018, publicó Náufragos (Salamandra) junto a Pablo Monforte, y al año siguiente vio la luz su primera creación en solitario, Ocultos (Astiberri).

¿Por qué se ha inspirado en las mitologías vasca y nórdica para el cartel de este año?
Me gusta mucho todo lo mitológico y las historias y leyendas. Y creo que si el cómic trata de contar historias, las leyendas también. Y me gustaba unir estas dos ideas.

¿Es Laura Pérez una artista infatigable, como se le describe en el panel que introduce exposición?
Es verdad que trabajo muchísimo y llevo sin parar desde 2010. Es lo que me gusta y se ha convertido en un estilo de vida, al final. Me gusta hacer cosas tanto para mí como para otros. Y puedo sentirme afortunada de que el riego no pare, ni en ideas ni en oportunidades.

Después de nueve años dedicados exclusivamente a la ilustración, ¿por qué decidió dar el salto al cómic?
Creo que todos los dibujantes tenemos ideas e historias que contar. Y había estado nueve años dibujando las ideas de otros. Salió la oportunidad de hacer Náufragos junto a Pablo y quedó muy bien. Pero seguía haciendo la historia de otra persona. Así que decidí hacer un libro con temas que me apetecía contar. Era un riesgo, porque estaba yo sola y es algo muy complicado, pero lo presenté a Astiberri y funcionó. Ocultos ha sido el primer trabajo personal y con voz propia que he hecho. Y ha sido muy guay, porque ha cambiado mi trayectoria por completo.

¿Cómo fue eso de descubrir su propio lenguaje? Trabajando siempre por encargos, no habría tenido ni tiempo para pensar en ello...
Claro, cuando se trabaja para medios comerciales se hace por inercia y a destajo, y no da tiempo a pensar cuáles son los ingredientes que te gustaría incorporar en tu trabajo. Yo empecé de forma muy bestia a trabajar para Estados Unidos y Canadá. Sabía cuál era la clave comercial y qué querían que hiciera para que me siguieran llamando. Pero no sabía muy bien qué ingredientes eran los míos. Y cuando me planteé hacer el cómic fue cuando conocí de verdad cuál era mi repertorio. Pero para ello tuve que dejar mis trabajos en EEUU y España, no porque me fuera mal, sino porque me iba muy, muy bien y tenía muchísima carga de trabajo. Fue algo arriesgado pero no pudo salir mejor. Ahora hago exactamente lo que quiero, sin rendir cuentas a nadie cuando no puedo hacer un trabajo.

Menudo lujo.
Pues sí. Y ya te digo que fue muy arriesgado. Tenía miedo de quedarme sin trabajo. Pero todo lo contrario, ahora todo lo que me llega es más bonito porque han visto mi estilo personal y parece que gusta. Me salió, por ejemplo, trabajar para el álbum ilustrado francés El Secreto de las Brujas, y después vino un libro, y luego otro, y después otro. Ahora miro atrás y me hubiera gustado haber utilizado mis propios ingredientes desde un inicio. Puede que me hubiese ido bien o no, quién sabe, pero me parece algo muy positivo. A mis alumnos siempre les digo que si hay algo que quieren introducir o que les inquieta que indaguen en ello. Y si insisten e insisten, algo saldrá, seguro.


Cartel del 12º Salón del Cómic de Navarra. 

En la exposición que acoge ahora Condestable se pueden ver muchos dibujos que componen el cómic Ocultos, donde se aprecia cierto misterio y oscuridad.
Sí, aunque trato de que sean luminosos también. La cuestión es llevarse bien con la oscuridad. Lo que yo creo es que es un trabajo más introspectivo en general. Pero no en mí, sino en cualquiera, porque los personajes podrían ser cualquier persona.

¿Por eso no tienen nombres?
No los tienen porque podrían ser cualquier persona. Es como cuando vamos por la calle y vemos que a la gente le pasan cosas. Me interesa qué le pasa a esa persona, no cómo se llama.

El otro día, David Rubín –autor de cómic– dijo que ahora mismo usted era la mejor dibujante en España. ¿Cree que ha llegado a la cúspide de su trabajo?
Espero que no. Si no, ya no tendría nada que hacer. Espero en unos años poder dibujar mejor o, al menos, más afín a lo que estoy dibujando ahora. Quiero seguir evolucionando. Pero agradezco enormemente las palabras de David porque él es un grande y sabe qué supone de verdad esta profesión.

He leído que uno de sus sueños es hacer cine de animación...
Sí, y justamente está ahora la serie de Disney Hollywood Solo asesinatos en el edificio, donde un equipo se ha encargado de hacer animaciones con mis dibujos. Ha sido una experiencia súper bonita que no me esperaba. Ver a Selena Gómez en la pantalla repasando mis dibujos es muy divertido. Porque yo lo hacía desde mi casa en Valencia, y ahora está ahí.

Cada vez son más las mujeres que forman parte del mundo de la ilustración y del cómic en España. O, quizás, ahora son más visibles de lo que lo eran antes.
Las cosas están cambiando, y menos mal. Cuando yo iba a la tienda de cómics, no tenía ningún referente de ninguna autora. Luego fueron apareciendo poco a poco. Una de mis primeras referentes fue Ana Galvañ, y después vinieron muchas más. Y son referentes que animan a muchas chicas. Y a chicos también, porque muchos chicos no se sentían antes identificados con las historias que leían, en las que aparecían hombres duros y nada emocionales. Es decir, un estereotipo de personaje de cómic que no abarca el abanico tan grande de personalidades y de emociones que existe en los lectores. Y la inmersión de las mujeres en el cómic ha abierto la perspectiva, tanto a hombres como a mujeres, de tratar otro tipo de temáticas. Y esto es muy interesante, porque los chavales de hoy en día pueden ver en los cómics de hoy en día que lo que piensan que solo les ocurre a ellos y que les convierte en bichos raros es algo muy normal y mucho más común de lo que parece.

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