caza y pesca

El jabalí y su caza, 70 años de su evolución en Navarra

Actualmente la batida de jabalí es la modalidad de caza más practicada

10.01.2022 | 00:53
Arvizu y Arnedo, con dos jabalíes hacia 1930. Foto: cedida por Adecana

La precaria situación en la que se encuentra la caza menor –es importante decir muy claro que los cazadores no somos los responsables de ello pues la causa principal hay que buscarla en los cambios que se han producido en su hábitat y las limitaciones de días hábiles y de cupos autorizados que nos han impuesto–, han contribuido a que muchos cazadores veteranos y casi todos los nuevos, se decanten por la persecución del jabalí.

Hace 70 años, la situación era muy diferente, la caza menor era abundante y no había limitaciones de días o cupos. En aquel momento, prácticamente todos los cazadores navarros se dedicaban a la caza menor, tan solo unos pocos estaban organizados para cazar el, entonces escaso, jabalí. La caza se realizaba cuando se localizaban rastros de algún ejemplar y la captura de un único jabalí era motivo de alegría.

Terreno El monte, en aquella época era muy diferente del actual, prácticamente no había pistas forestales tan solo estrechos caminos que obligaban a largas caminatas para alcanzar los puestos de caza y para regresar cargados, si había suerte con el jabalí cazado. Actualmente, la abundancia de buenos caminos y pistas forestales, facilitan los desplazamientos y son elementos que aumentan la seguridad de todos los usuarios del monte, lo mismo podemos decir del uso de vehículos todo terreno, desconocidos en aquellos tiempos.

Armas El arma utilizada era la misma escopeta que se usaba para la caza menor, generalmente una doble yuxtapuesta del calibre 12, cambiando la munición de perdigones por cartuchos cargados con postas y cuando estas acertadamente se prohibieron, poco a poco fueron sustituidos por cartuchos cargados con bala. Algunos utilizaban escopetas semiautomáticas (en aquellos tiempos sin la limitación a 3 cartuchos) y a las que se les podía colocar un cañón especial para disparar balas. La generalización del uso de rifles que ocurrió a partir de los años 80 ha aportado a la caza mayor eficacia y, aunque muchos no lo crean, mayor seguridad, por el menor riesgo de rebote de las balas.

Equipo En este aspecto, el cambio ha sido muy importante, los que ya tenemos unos cuantos años, recordamos aquellos pesados chaquetones y la gruesa ropa de lana que usábamos para cazar en invierno que no nos evitaban pasar frío y mojarnos cuando llovía, pero si dificultaban, de forma importante nuestros movimientos. Lo mismo podemos decir del calzado, pesado y poco flexible.

Actualmente, la utilización de nuevos tejidos, que aíslan, transpiran, son relativamente impermeables y cortan el viento, todo ello siendo ligeros y cómodos, nos protegen de frío y la humedad. Lo mismo podemos decir de las botas, ligeras e impermeables.

Cuadrillas jabalineras Es necesario recordar a aquellos pioneros que en los años 50 y 60 del siglo pasado ya cazaban el jabalí de una forma organizada, algunas de aquellas cuadrillas tenían su origen en la caza del zorro, pues su piel era muy cotizada en aquellos tiempos (hasta 5.000 pesetas).

Mencionar nombres es una tarea difícil e injusta, pues es inevitable omitir, por falta de espacio, a muchos de aquellos grandes cazadores que con gran esfuerzo personal sentaron las bases para las actuales cuadrillas y colaboraron en la constitución de muchos de los actuales cotos locales de caza, pero no puedo evitar mencionar a algunos de ellos.

En Etulain a los hermanos Vizcarrondo a Miguel Larrayoz y a Javier Muñoa. Es una de las cuadrillas más antiguas dedicadas a la caza del jabalí en Navarra, pues ya lo cazaban en los años 50.

Ceferino Barberena, un maestro de la caza mayor en batida, rececho y esperas, que la practicó, principalmente, en los montes de Salazar y en Irati, con los hermanos Javier y Carlos Etayo.

En Monreal, los hermanos Setoain, Francisco y Victorino que ya cazaban, siendo muy jóvenes, acompañando a su padre, desde los primeros años del siglo XX fincas tan conocidas como El Rey y que posteriormente organizaron una de las mejores cuadrillas de caza.

En Lumbier. T. Belzunegui y Miguel Valencia. También tenemos que mencionar a los hermanos Pezonaga, a Daniel Larumbe, a Iriguibel, a los hermanos Samitier de Petilla de Aragón y a otros muchos que, como ellos, fueron pioneros en la caza del jabalí en Navarra.

Presente y futuro Desde hace unos cuantos años, la población de jabalíes ha aumentado considerablemente, entre las posibles causas de esta situación están unos inviernos más suaves con menor mortandad, el abandono del pastoreo y de las labores forestales que ha provocado que los montes y los sotos de los ríos estén más cerrados, ofreciendo un magnífico refugio al jabalí, la implantación de nuevos cultivos como el maíz que les ofrece cobijo y alimento, la gran capacidad de adaptación del jabalí a los diferentes medio, su variada alimentación y su gran fecundidad. Todo ello trae como consecuencia una mayor presencia de estos suidos no solo en nuestros montes, en los cuales siempre estuvo presente, sino también en zonas agrícolas donde, hasta hace poco, era un desconocido.

Esta situación hace más necesaria que antes, una caza bien organizada, una caza de gestión. Es el método más natural, ecológico, eficaz y económico para controlar sus poblaciones y evitar que un aumento incontrolado de las mismas genere excesivos daños en la agricultura, transmita enfermedades al ganado doméstico y provoque un exceso de accidentes de tráfico por atropello.

El jabalí debe estar presente en nuestros campos y montes, pero con unas poblaciones controladas.

Actualmente creo, es mi opinión, que existen demasiadas cuadrillas, muchas de ellas con pocos cazadores y que actúan en territorios pequeños, a veces estorbándose entre ellas. Sería conveniente la unión de cuadrillas y de cotos, para lograr unas batidas más eficaces.

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