Orquesta Sinfónica de Navarra

Violín: Yorrick Troman. Dirección: Jordi Francés. Programa: Obras de Xenakis, Luis de Pablo, Teresa Catalán, John Cage, Tomás Marco, György Ligeti. Programación: Encuentros de Pamplona 72/22. Lugar: Museo de la Universidad de Navarra. Fecha: 6 de octubre de 2022. Público: Tres cuartos de las butacas de sala (18 y 20 euros). Incidencias: Presentación de Mª Antonia R. gerente de la OSN.

El Museo de la Universidad de Navarra –monumento al mecenazgo, también en 1972, de la familia Huarte- no podía faltar en la celebración del cincuenta aniversario de los Encuentros de Pamplona (1972-2022); una de cuyas facetas, la música de vanguardia, también tuvo protagonismo, expectación, rechazo, incomprensión y asombro; como todo lo que entonces se hizo. Otro de los aciertos del comisario de los Encuentros,- Ramón Andrés, un sabio-, ha sido el facilitar que se reencontraran dos excelentes compositores –Tomás Marco y Teresa Catalán-, para contar sus experiencias sobre aquellos encuentros: Marco, desde la creación y el escenario; Catalán desde la curiosidad del espectador, a quien, entre el susto y la admiración, se le abrieron campos inauditos en su vida musical. Para el gran maestro Tomás Marco los Encuentros supusieron exposición de las vanguardias que estaban funcionando tanto en España como en el extranjero, y que no tenían gran difusión; y, sobre todo, la definición clara de lo que era vanguardia y lo que no. Para Teresa Catalán, un espaldarazo a la nueva creación. En cuanto a las resonancias que quedan de todo aquello, Catalán “presume” de que una vez más, Navarra se puso en lo alto de la música (de vanguardia), como ocurriera desde el Renacimiento, en todos los siglos (Navarrus, Iribarren, Blas de la Serna, Eslava, Gaztambide, Arrieta, García Leoz, Remacha, Acilu…). Marco, por su parte, señala el cambio radical de las circunstancias actuales, donde, sobre todo, no hay una definición de vanguardia clara, y donde “casi todo” puede ser vanguardia. ¿Progreso o regreso? ¿convivencia de atonalidad y tonalidad? Esta última idea, muy interesante en la meditación actual del acontecimiento, es la que subyace en el programa presentado por la Orquesta Sinfónica de Navarra, que, bajo la dirección entregada, bien preparada y magnífica de Jordi Francés, ofreció a continuación de la exposición de los compositores.

1.- “Aurora" de Xenakis, para cuerda: muy bella y asequible composición, con una exuberante sección de cuerda de la orquesta, que con un sonido a borbotones de crescendi y pianos súbitos, de ataques súbitos y de “sforzando”, nos arrastra, nos mete en su sonoridad. Respuesta perfecta de la orquesta a cada gesto del director.

2.- “Rostro” de Luis de Pablo. El tratamiento orquestal, que antes nos resultaba tan raro, ha quedado, casi, como canónico. Esas atmósferas las sentimos hoy en muchas obras de compositores jóvenes.

3.- “Glosa en tono de re, Manuel Castillo in memoriam” de Teresa Catalán. Pedro José R. Larrañaga, -(que luego andará de la celesta al piano en Ligeti)-, en un video, apunta el tema, al piano, de Manuel Castillo. La orquestación de Catalán es magnífica. Cada vez me gusta más el dominio que tiene de la gran forma musical. Corta, pero densa.

4.- “4´ 33´´” de John Cage. Creo que casi todos los que asistíamos al concierto, sabíamos de la “no música” de la obra. Se han escrito ríos de tinta sobre esta partitura en silencio, dice Tomás Marco, que señala que él la llegó a radiar y la gente creía que se había roto el aparato. Al final, creo que subyace el miedo al silencio.

5.- “Paseo con Sarasate” de Tomás Marco. Un entretenido divertimento. Nos lo pasamos muy bien con el zapateado de Sarasate “elevado” a la rumba. Es un acierto insistir con la percusión tipo conga. Pero, ojo, con gran dificultad de ejecución. Para el solista, -estupendo Yorrick Troman-, que ha de tocar a Sarasate; y para la orquesta, metida en un ritmo avasallador.

6.- “Melodien für orchestra” de G. Lygeti. Ya se nos ha hecho el oído a estos comienzos magmáticos, expectantes, siderales, que van adquiriendo grosor, que explotan y que acaban desintegrando el sonido en un pianísimo final. Aplausos muy merecidos a los músicos. Algo que parecía árido, ha sido un bello paseo otoñal.