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El Archivo de Navarra dedica una microexposición al 1.100 aniversario del fallecimiento de Sancho I (925)

La muestra de pequeño formato, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta todo el mes de enero

El Archivo de Navarra dedica una microexposición al 1.100 aniversario del fallecimiento de Sancho I (925)Diario de Noticias

Cuando se han cumplido 1.100 años del fallecimiento de Sancho I, primer rey de Pamplona, el Archivo Real y General de Navarra dedica su microexposición a exponer al público algunos de los documentos que custodia relacionados con esta efeméride. En concreto, se exhibe un retrato moderno del monarca, dos genealogías de los reyes de Navarra del siglo XIX, un mapa de los reinos de Aragón y Navarra y el Fuero General de Navarra del siglo XIV.

Fue un 11 de diciembre del año 925 cuando el rey Sancho I de Pamplona encontró la muerte en las cercanías del Ebro. El reinado de este monarca tiene la significación especial de haber supuesto el verdadero asentamiento del poder regio en el Pirineo occidental, inaugurando una dinastía, la tradicionalmente denominada Jimena, cuyos miembros se sucederían durante más de tres siglos en el trono primero pamplonés y después navarro. La dinastía Jimena no sólo ostentó la corona pamplonesa y navarra durante tres siglos, sino que fue la primera dinastía de los reinos propiamente dichos de Castilla y Aragón, si bien en la historiografía castellana y aragonesa prefieren denominar a la Dinastía Jimena como “Casa de Navarra”.

La microexposición ‘1.100º Aniversario del fallecimiento de Sancho I (925)’ es una muestra de pequeño formato, de acceso libre y gratuito, que permanecerá abierta en la galería baja del Archivo de Navarratodos los días de diciembre de 2025 y de enero de 2026 en horario de 10:00h. a 14:00h. y de 17:00h. a 20:00h.

Sancho I de Pamplona 

“En la era de 943 (año 905) se alzó en Pamplona (surrexit in Pampilona) un rey llamado Sancho Garcés”. Con esta escueta frase recoge la Crónica Albeldense la subida al trono de Sancho I, primer monarca de la dinastía Jimena. Era hijo de un caballero llamado García Jiménez y de Dadildis de Pallars (hermana del conde Ramón I de Pallars y Ribagorza) y contrajo nupcias con Toda Aznárez, engendrando al futuro rey García I y a otras cinco hijas más. 

El hecho de que las fuentes de la época sean escasas y a veces incluso confusas ha ocasionado el que la entronización de Sancho I como rey de Pamplona haya sido interpretada de diversas maneras. Así, se ha postulado que lo ocurrido en 905 en Pamplona habría sido una suerte de golpe de estado por el que el linaje de la dinastía Jimena, a la que más propiamente cabría denominar dinastía Sancha, habría desplazado del poder a los miembros de la dinastía Íñiga, la estirpe de caudillos que habían controlado el área pamplonesa en la centuria anterior con Íñigo Arista como primer representante conocido. Sin embargo, también se ha defendido la posibilidad de que la dinastía Jimena hubiera procedido en realidad de un área distinta a Pamplona (quizá Sangüesa) desde la que hubiese expandido su poder a la capital del Arga o, incluso, que ambas dinastías hubieran sido en realidad ramas de un único tronco dinástico común.

De lo que existen menos dudas es de que la subida al trono de Sancho I supuso todo un revulsivo en el espacio de poder político cristiano nucleado en torno a Pamplona, ampliándolo territorialmente y fortaleciendo el poder regio hasta constituir un verdadero reino. Por ello, es a Sancho I a quien se considera el auténtico primer rey de Pamplona, entendiendo así que los representantes de la dinastía Íñiga no habrían pasado de ser caudillos sin proyección política plena.

Sancho I destacaría por un enorme ímpetu militar que le llevaría a lanzarse de forma decidida a la reconquista de las tierras en poder del islam, logrando recobrar Tierra Estella, así como, en alianza con el rey leonés Ordoño II, y pese a haber sido derrotados previamente en 920 por las tropas del emir cordobés Abderramán III en la batalla de Valdejunquera, Nájera y buena parte de la actual La Rioja. 

Además, gracias a la autoridad alcanzada y a una hábil política matrimonial con sus hijos, Sancho I asumió también el control del condado de Aragón, alumbrando así una primera unión entre las tierras pamplonesas y aragonesas que, terminada de fraguar por su hijo García I (casado con Andregoto Galíndez, hija del conde aragonés Galindo II), se prolongaría durante más de un siglo influyendo decisivamente en la conformación de una tradición jurídica y cronística navarroaragonesa común que dejará su impronta en obras como el Fuero General de Navarra.

Después de 20 años de intenso reinado, Sancho I fallecería en el año 925 en Resa (localidad hoy desaparecida situada, entre Andosilla y Calahorra), siendo enterrado en San Esteban, lugar éste que se ha identificado tradicionalmente con la fortaleza de San Esteban de Deyo, en el monte Monjardín.

Tras su muerte, la corona pasaría a su hijo García I inaugurando así una línea de sucesión regia en el trono pamplonés por parte de la dinastía Jimena que, aun recurriendo a líneas laterales o bastardas de la estirpe en 1076 (cuando tras el regicidio en Peñalén de Sancho IV fue llamado a reinar en Pamplona el rey aragonés Sancho V Ramírez, volviendo a unir así por segunda vez Pamplona y Aragón) y en 1134 (cuando tras la muerte del rey Alfonso I el Batallador fue incumplido el testamento regio que disponía una sucesión a favor de las órdenes militares de Tierra Santa y la corona pamplonesa pasó a García IV Ramírez), perduraría hasta 1234. En ese año, tras fallecer Sancho VII el Fuerte sin sucesores directos y ser incumplido el pacto de prohijamiento que el rey difunto había firmado con el monarca aragonés Jaime I, la corona navarra pasó a Teobaldo de Champaña, sobrino de Sancho VII, convirtiéndose así en el primer monarca navarro de esta nueva dinastía francesa y poniéndose punto final a tres siglos de cabezas coronadas de la dinastía Jimena.