Fátima ha cumplido 17 años, es la pequeña de tres hermanas y convivía con su familia de origen argelino en los suburbios de París. Fueron sus confesiones, las memorias de la protagonista de este relato que se centra en el despertar a la sexualidad de una joven musulmana en la sociedad francesa de hoy, la materia con la que Hafsia Herzi (Manosque, 1987) amasa para alumbrar La hija pequeña.

Hafsia Herzi, actriz y ahora directora, comparte con la novelista Fátima Daas muchos puntos en común. Esa convergencia vital se hace palpable en la solidez de un filme aparentemente previsible, ya contado, pero capaz de atraer por la sutileza y la profundidad de los pequeños gestos, esos que caracterizan el periplo de una Fátima a la que le da una magnética presencia su intérprete, Nadia Melliti.

La hija pequeña (La petite dernière)

Dirección y guion: Hafsia Herzi a partir de la novela de Fatima Daas.

Intérpretes: Nadia Melliti, Ji-Min Park, Louis Memmi, Mouna Soualem, Aloïse Sauvage y Mélissa Guers.

País: Francia. 2025.

Duración: 106 minutos.

La tradición del cine francés cultiva con excelencia el tema de la adolescencia. De Rohmer a Malle, de Truffaut a Assayas, abundan obras luminosas sobre un estadio vital lleno de turbulencias. Las que rodean a Fátima se saben especialmente afiladas. Argelina de origen, la mazozia, la benjamina de la familia, a Fátima le gusta el fútbol, viste de manera asexuada con prendas deportivas, siempre está rodeada de chicos y mantiene una especial devoción por su mezquita. No en vano, la primera frase con la que Hafsia Herzi arranca su película es una advocación a Alá.

Musulmana practicante, Fátima entra en cólera cuando, en una disputa escolar, se insinúa que es lesbiana. Su violencia inicial deja paso a un proceso de autodescubrimiento. En ese camino plagado de minas, Fátima miente sobre su origen, duda sobre sus querencias. Soy una mentirosa, una pecadora. Escribo historias para evitar vivir la mía explicaba la Fátima real. El gran acierto de Hafsia Herzi reside en no buscar grandes clímax ni situaciones extremas. Al contrario, todo en La hija pequeña acontece sin estridencias ni grandes conflictos.

Y sin embargo, el proceso de Fátima, su primer gran amor, sus dudas y las de quienes le rodean, tejen una cartografía precisa y clarificadora sobre una situación compartida por otras muchas personas. Hafsia Herzi, que como actriz ha trabajado para Bertrand Bonello, Abdellatif Kechiche, Radu Mihaileanu y André Téchiné entre otros, se ha empeñado en reforzar el carisma de su principal protagonista. Con ella y para ella, teje un retrato en calma sobre un duelo entre sexo y fe, una trampa que se sabe tan volcánica como contradictoria.