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Música

Un triángulo equilátero

Un triángulo equilátero

Equilátero se aplica a las figuras cuyos tres lados son iguales. En el caso del trío Amatis, iguales en la excelencia de interpretación. Relativamente nuevo (2014), si lo comparamos con el místico Trío Beaux Art, u otros, debuta en nuestra ciudad, y nos ha sorprendido por su calidad; o sea compenetración en fraseo, respiración, regulación, etc. todo lo que caracteriza a un trío bien avenido. Salen a escena con la tapa del piano abierta del todo, lo cual ya preocupa un poco, porque el piano suele avasallar a la cuerda; pero no fue el caso, al contrario, el comportamiento del pianista (Mengjie Han) fue de referencia, tanto por sus intervenciones a solo, –el recorrido por las teclas agudas fue chispeante–, como por el cuidado a la sonoridad de sus colegas. El Trío con piano n.1 de Schubert es una de las obras más bellas y optimistas del repertorio, –increíble por su penoso estado de salud cuando lo compuso–. Todo fluyó con esa apariencia de facilidad que surge de la excelente versión: matices en pianísimo muy delicados, matices en fuerte con una sonoridad poderosa (parece increíble que sean sólo tres) e intervenciones solistas a cual mejores. Así que vayamos a los detalles. El piano prepara las entradas del violonchelo y el violín con sumo cuidado retomando la mínima sonoridad que les deja, para, a partir de ahí, ir desarrollándolo todo hasta el fuerte. Esto se hace durante toda la obra, y nadie solivianta los matices del otro. Una delicia el dúo entre violín y violonchelo (Lea Clara Hausmann y Samuel Shepherd, respectivamente), con total permiso del comedido acompañamiento del piano; es el segundo movimiento, con un final bellísimo. En el tercer y cuarto, combinan delicadeza y fortaleza de sonido, con entrañables y cariñosos pasajes y otros más turbulentos, (los mil olores del bosque vienés, a decir del musicólogo Harry Albreich).

Amatis Trío

Intérpretes: Lea Clara Hausmann, violín. Samuel Shepherd, violonchelo. Mengjie Han, piano. Programa: Obras de Schubert y Mendelssohn. Ciclo Grandes Intérpretes del Gayarre. Fecha: 19 de mayo de 2026. Incidencias: Lleno el patio de butacas.

Otra de las virtudes del Trío (intérpretes) es la de dar a cada compositor su atmósfera. El Trío número 2 de Mendelssohn tiene otra robustez sonora, otra envergadura, más arrimado a Schumann, lo cual no quiere decir que no tenga tramos de ligereza y temas reconociblemente cantables, incluso majestuosos, como el coral final. Va a haber en toda la versión una sonoridad casi sinfónica, que tiende a sobrarse del concepto de cámara. Y, de nuevo el piano, con más pedal, claro, pero sin tapar, aportará cierta redondez al conjunto, con un chelo y violín también muy poderosos.

1.- Extraordinario dominio del rubato (ese medir sin llevar el compás) para fortalecer el volumen sin que nada se descontrole.

2.- Contraste calmado, se luce el piano solo, y se regocijan los tres en un amable vals. El final en pianísimo deja al respetable sin respiración.

3.- Digitación impecable para el movimiento perpetuo en semicorcheas que abre el scherzo. Un ejercicio de precisión.

4.- Grandioso en todos sus aspectos. Poco a poco los tres intérpretes van llevándonos al solemne coral final, impregnado de un matiz heroico que sobrepasa, a base de arco largo y profundo y piano rotundo pero controlado, la sonoridad del trío.

Como preludio a este trío de Mendelssohn, una de sus acariciantes canciones sin palabras. Y como propina un vals vienés, de cara a la galería, que siempre es bien recibido. Un gran descubrimiento este Amatis Trío, y la corroboración del altísimo nivel del ciclo. Ojalá siga la próxima temporada.