Aria, el grupo de pop en euskera impulsado por la cantautora Marina Landa (Donostia, 1993) en 2023, se ha clasificado en tercera posición en la cuarta edición del concurso Musika Km0, impulsado por Grupo Noticias con la colaboración de la Universidad Euneiz, Eusko Label y cervezas Ambar, y cuyo objetivo es mostrar el talento musical emergente en los territorios de la CAPV y Nafarroa. “Desde el feminismo se puede hacer pop y que sea reivindicativo también”, explica Landa, que actuará junto con los otros dos ganadores del concurso, Cosmicar y Maite Iriarte, el próximo 15 de enero en la sala Indara de Pamplona. Además, Aria tiene previsto actuar el 7 de febrero en Errenteria y el 28 de febrero en Lugaritz, en Donostia, para presentar su último trabajo, el EP 'Aurrera begira'.

Primero fue la cantautora, luego llegó Aria. ¿Me equivoco?

No, pero hay que echarse atrás casi 20 años, ahora tengo 32. Empecé a componer con 14, siempre me interesó cantar y escribir. Con 15 pedí a mis aitas una guitarra por mi cumpleaños y ya fui siendo capaz de poner melodías a lo que componía. Oía de La Oreja de Van Gogh a Amaral, Shakira, Maná, Marea, Extremoduro, Zea Mays… Primero, en castellano, por lo que se oía en casa, también en inglés; luego, hice tic y empecé a escuchar más en euskera.

Y optó por trabajar con él.

Empecé componiendo en los tres idiomas hasta que tomé la decisión activa de hacerlo en euskera, para usarlo en el mayor espacio posible y haciendo mi aportación en el idioma vasco. Y así fui dando conciertos y grabándome para subirlo en redes. La primera canción que toqué en la fiesta de fin de curso de la ESO se llamaba 'Gizakiaren kondena'.

"Tras vivir varios años fuera de Euskal Herria, en Sicilia, fue cuando se produjo la reconexión entre Marina, la música vasca y la composición"

Primero en solitario, imagino.

Sí, pero después estuve varios años sin tocar y pensando que la música no era para mí. No lo disfrutaba en su momento. La música, si no la disfrutas, no tiene sentido, a no ser que sea tu profesión y te ganes la vida con ella. Yo me dedico a la comunicación y en 2019 empecé una tesis sobre el pop vasco reciente. Y tras vivir varios años fuera de Euskal Herria, en Sicilia, ahí fue cuando se produjo la reconexión entre Marina, la música vasca y la composición.

¿Cuándo y cómo llega el proyecto Aria?

En Sicilia conocí a un productor que me ayudó y di varios conciertos, pero al volver conocí a Iñaki Ortego, el teclista de Aria, y juntos fuimos trabajando en directo y le vimos sentido a ampliar el dúo y montar un grupo; de hecho, fue el suyo de siempre. Entre la grabación de esas canciones en Sicilia con el músico y productor Domenico Gargano se fue creando la banda. El primer Ep, 'Urdin', y Aria surgieron de manera paralela.

Aria viene del italiano ¿verdad?

Sí, significa aire y tiene un significado especial. La verdad es que Aria fue la posibilidad de dar aire a mi propia música, a mi yo musical y a mis canciones. Había gente que me decía dónde podía oír esos temas, por lo que lograr que se oyeran supuso un mundo en lo psicológico e identitario. Fue un gran salto.

Han publicado un segundo Ep con solo 6 canciones; el primero tenía 7.

El primero se grabó en Sicilia, cuando no todos los músicos del grupo estaban en él. Ahora, además de Iñaki están con nosotros Iñaki Olaskoaga (guitarras) y Jon Larrañaga (batería). En los directos nos acompaña Andi Bastida al bajo aunque en la grabación lo hizo Maialen Urretabizkaia. Ahora, en el segundo han pasado los años y aumentado nuestro conocimiento y comunicación.

¿Sigue siendo la compositora principal?

Sí, comparto mis grabaciones con el resto, las oyen y en el local de ensayo nos ponemos con ellas. Olaskoaga es quien más me ayuda con arreglos y producción. Por cierto, ambos Eps son producciones nuestras aunque este segundo lo hemos grabado con el batería Oriol Flores en un estudio profesional, Ritmos a Medida, con Beñat Igerabide a las mezclas. Y se nota, se aprecia un cambio en lo musical y el sonido, más profesional y empacado. Se siente otra energía.

"He tardado tanto en publicar mis canciones que tenía ganas de no retrasar más las cosas y sacarlas cuanto antes"

¿Poco a poco, lo digo por publicar solo Eps?

Canciones sí había para un largo, pero he tardado tanto en publicar mis canciones que tenía ganas de no retrasar más las cosas y sacarlas cuanto antes. Quizás sea egoísta, pero quería tener ya algo en mis manos. Soy un poco romántica (risas). Si no, es como si no existiera el disco.

El título, ‘Aurrera begira’, es ya toda una declaración de principios, trata del deseo de no estancarse y seguir a pesar de las dificultades.

Eso significa el disco, sí. Viene de esas vivencias propias con la música, el hecho de seguir adelante y mirar al futuro aunque las cosas no vayan bien del todo. Además, el título responde al hilo conductor que une estas canciones distintas, que es esa sensación, esa postura de intenciones: en cualquier situación existe esa mirada a superarse.

¿Tenía esa idea prefijada o compone las letras dejándolas fluir?

Cada canción tiene su identidad aunque juntas tienen un sonido y algo en común. No estaban pensadas para un disco conceptual, lo que también es lícito.

¿Compone con la guitarra o al piano?

Con la guitarra aunque he empezado ya a tocar el teclado en varios de los temas no publicados. Luego, le damos espacio al resto de instrumentos. Estar acompañada es importante y en mi caso, donde lo más importante son las letras, el grupo me ha ayudado a ver que cada instrumento comunica, igual que la relación entre ellos y los propios silencios.

"Hay muchos estereotipos y prejuicios contra el pop, se le tacha de superficial en contraposición con la alta cultura pero la música popular es la de la gente normal y corriente"

Por encima de cualquier otra definición, ¿diría que es un disco de pop? A veces, más guitarrero, otras con teclados...

Tienes razón, reivindico el pop. Ahí está mi tesis. Hay muchos estereotipos y prejuicios contra él, se le tacha de superficial en contraposición con la alta cultura. La música popular es la de la gente normal y corriente. Además, en el pop siempre ha habido más mujeres que hombres, en contraposición con el rock. Desde el feminismo se puede hacer pop y que sea reivindicativo aunque no tiene que serlo siempre, ya que la música es también disfrute que genera bienestar. En nuestro disco hay canciones para pasarlo bien y otras que denuncian los feminicidios, como 'Banoa'.

¿No cree que hay menos prejuicios en la escena vasca que antes?

Sí, antes había mucha tradición de rock y de punk. Sí se nota un cambio y también una importante presencia femenina en primera línea. Me veo ahí, a priori. Yo quiero seguir mi camino con este tipo de canciones y disfrutando en los escenarios, algo que no hacía hace 10 años. Es un regalo tocar con gente a la que quieres y que el público se emocione, disfrute y responda, aunque solo sean tres personas. Mientras pueda vivirlo, ahí estaré, a tope (risas).

Aria: 'Dantzaren Iraultza'

Aria: 'Dantzaren Iraultza'

‘Uhara’ es su canción estrella. Lo tiene todo para ser un éxito.

Pues… mucha gente me dice que le gusta más 'Dantzaren iraultza'.

Esa está en el otro extremo, el guitarrero y bailable.

'Uhara' es balada pop y tranquila, con solo de piano muy bonito que lleva a otra dimensión. También es un tema que tiene energía y cierto enfado. Es como una itsas metafora. Es estela en castellano, la espuma blanca que dejan los barcos. Se ha recibido muy bien.

'Dantza egin nahi dut?', repite en 'Dantzaren iraultza'. ¿El baile nos libera?

Sí, pero esa canción tiene un significado doble. Puede ser alegre pero se refiere a dos cosas: una personal y otra más política, aunque se relacionan. He hecho baile toda mi vida: ballet, contemporáneo, salsa… De txiki, haciendo ballet, mi profesora pensaba que no era mi espacio al no ser mi cuerpo el normativo para la danza. Muchas hemos sentido que nuestro cuerpo no era el adecuado y que no estábamos legitimadas para el ballet. Por eso, en el video contamos con mujeres de edades diferentes. Y también tiene relación con la supuesta frase de la anarquista Emma Goldman: “Si no puedo bailar no es mi revolución”. No estamos habituados en un mundo de hombres, ni está bien visto que la mujer quiera participar y lo haga a su manera.