pamplona - El 12 de mayo de 2018, en un partido de Liga en Valencia, Leire Aramendía sufría una de las peores lesiones para un deportista. La extremo navarra del Super Amara Bera Bera caía al suelo después de un salto tras un contragolpe, y su rodilla izquierda quedaba gravemente dañada: rotura del ligamento cruzado anterior, rotura del menisco interno y externo, y esguince del ligamento lateral interior. El peor de los diagnósticos. Mucho dolor. Y una larga recuperación por delante.

Tras diez meses de intensivo trabajo, que han incluido dos intervenciones quirúrgicas, la lerinesa, de 25 años, ya está de nuevo en las pistas. Disfrutando del balonmano, haciéndose de nuevo a la alta competición y luchando al máximo con su equipo en la recta final de la Liga , donde las donostiarras mantienen una intensa pugna con el Rocasa Gran Canaria para hacerse con el título.

El regreso de Aramendía se produjo el pasado 23 de marzo en Elgoibar, ante el Kukullaga de División de Honor Plata, en un enfrentamiento de la Copa de Euskadi. En la misma cancha, quede como anécdota, en la que debutó en su día con la camiseta guipuzcoana. Salió en el minuto 14, anotó 2 goles y su equipo ganó. Poco a poco, la navarra se va habituando de nuevo al juego y a las pistas. “Sí que me está costando. En general estoy bien, todo está correcto y no tengo problemas en la rodilla, pero estoy adaptándome otra vez al ritmo de juego del equipo. Estamos en un momento de la temporada donde todo el mundo está a tope y yo me tengo que enganchar. Cuesta, pero cada vez voy cogiendo más el ritmo de la competición”, explica.

El momento de la lesión, el instante en que su rodilla quebró dando paso a una odisea de rehabilitación, lo tiene bien guardado en la retina. “Ese partido, ante Valencia, estaba siendo horrible. Uno de los peores de la temporada ante un rival que estaba a punto de descender. Casi perdemos la Liga (acabaron campeonas). Salté en un contraataque, caí y lo primero que pensé fue: ‘me he roto todo lo que se puede romper’. Estaba muy claro. No tuve ninguna duda”.

La lerinesa no se equivocaba. El diagnóstico era uno de los peores para una jugadora de balonmano, para cualquier deportista. Sabía que le esperaba una ardua recuperación por delante, ya que con anterioridad también se había lesionado la otra rodilla. “Sabes que va a ser largo, ya que tienes la experiencia de otras lesiones, pero no era consciente de que esta iba a ser aún más larga”, destaca. “Han sido diez meses de rehabilitación mañana y tarde, y al final te lo tienes que tomar con calma”, asegura.

Para más inri, las complicaciones se sucedieron. “Con la flexión tuve muchísimos problemas. Tuve que operarme de nuevo para quitar adherencias, limpiar la rodilla y eso fue un antes y un después”. Una segunda intervención que supuso un punto de partida para una “rehabilitación real”.

Leire Aramendía, que cumple su tercera temporada en el Bera Bera, se ha tenido que enfrentar a unos meses duros para poder curar su rodilla. Una de sus herramientas de trabajo. Hacer frente a duras sesiones y, también, a las inseguridades que una lesión así puede provocar en un deportista. “Mi principal miedo era no recuperarme bien. Que me quedara coja o acabar con una flexión muy limitada”, reconoce. Ahora bien, en este camino no ha estado sola. El apoyo de su entorno ha sido fundamental, el de su familia por supuesto, pero especial también el de las personas con las que comparte vestuario, viajes y vivencias día a día. “El equipo me ha ayudado un montón. Vivía con las compañeras, las he visto todos los días, mantenía la dinámica de deportista, aunque los entrenamientos los hiciese por mi cuenta. Sólo que entonces, en vez de competir, me tocaba recuperarme. Esto me ha ayudado bastante, el compartir estos meses con el equipo”, resalta.

dura lucha por la liga Superada la lesión, de nuevo en la pista, el objetivo de Leire Aramendía pasa ahora por arrimar el hombro y seguir luchando por el título de Liga. A falta de cinco jornadas para finalizar la competición, las guipuzcoanas son segundas con 33 puntos, a cuatro del líder, el Rocasa Gran Canaria (37), que ganó el miércoles en la pista del Mecalia Atlético Guardés de Naiara Egozkue. El Super Amara Bera Bera -que, además de Aramendía, tiene en su plantel a las también navarras Maite Zugarrondo y Nekane Terés- juega mañana en la pista del tercero, el Elche Mustang. La victoria es vital para no descolgarse de esa lucha, máxime cuando ya no depende de sí mismo. “En las últimas tres jornadas hemos perdido dos partidos. Se nos ha complicado un poco todo, así que es un momento duro. Nosotras tenemos que hacer nuestro trabajo, ganar y si luego Rocasa pierde, algo que no está en nuestra mano, nos alegraremos mucho. Pero ahora mismo tenemos que sacar los partidos que nos quedan”, advierte Aramendía.