La playa de los prodigios

Ganna lidera la Tirreno-Adriático tras la crono individual, donde sobresalen los registros de Evenepoel y Pogacar y penaliza Landa

07.03.2022 | 18:37
Filippo Ganna, durante la crono.

La mar, en calma, se hamaca entre espumosas olas serenas. Una postal de verano en invierno. El sol es suave y acaricia las piernas que se calientan al son de los rodillos, el preludio de la contrarreloj individual de 13,9 kilómetros que levantó la persiana de la Tirreno-Adriático. En Lido di Camaiore no hay prisa ni frenesí porque los turistas y el taconeo de sus chancletas están lejos, a meses de desembarcar. El silencio tiene más espacio. El jolgorio llegará con su rumor en primavera y sus voces en verano. En marzo, la carretera es para los ciclistas que se miden bajo el reloj, que nunca descansa.

No hay decibelios salvo los que escupen las ruedas lenticulares y castañean las cadenas. Esa banda sonora, la del tic-tac, enaltece la figura egregia de Filippo Ganna, el hombre del tiempo, el campeón del Mundo contrarreloj. Ganna rompió la barrera del sonido en Lido di Camiore. Una fuerza de la naturaleza que se deleita con esa pose de mantis religiosa. Devoró el tiempo Ganna, que trazó a centímetros del vallado, recortándole manecillas al tiempo, podando el reloj.

Ganna es un mecanismo de precisión. Un engranaje perfecto por un recorrido llano, apenas alterado por la serigrafía de los pasos de peatones. El italiano, el mejor especialista de la actualidad, se dio prisa y marcó un registro extraordinario. Completó el trazado a 54,6 km/hora. Una barbaridad. Rodó al ritmo de los scooters que se deslizan con descaro en paralelo al mar los días de verano. Se anotó su 17ª victoria contrarreloj. Nadie rueda tan rápido como él cuando se mide al tiempo.

EVENEPOEL Y POGACAR

Se le aproximaron otros dos prodigios, Remco Evenepoel y Tadej Pogacar, dos astros jóvenes. El belga se envolvió sobre sí mismo, a modo de un bicho bola, para desplegar su enorme potencia. Lejos de la fisionomía de Ganna, que es un pívot, Evenepoel, un tumulto de músculos, completó una actuación fantástica. Fue el mejor entre los que aspiran a reinar en los dos mares. Evenepoel se dejó 11 segundos.

El emperador de la Tirreno-Adriático, Tadej Pogacar, cerró el podio en el examen de la crono. El hombre que bendice Merckx y corre contra la historia, demostró su impacto. Competidor extraordinario, el esloveno concedió 18 segundos con el italiano fastuoso y solo 7 con Evenepoel, al que le entusiasma la lucha individual. Ellos marcaron el tiempo de la Tirreno-Adriático en su primer día. Gozaron.

LANDA, MUY LEJOS

En el otro lado, la pena impregnó a Mikel Landa. A pesar de los esfuerzos del invierno, donde trató de calibrarse a las exigencias de la crono, el alavés, tercero en la pasada edición de la carrera, no pudo encontrar su mejor versión. Perdió 1:23 en apenas 14 kilómetros. Más de un minuto de pérdida respecto a Evenepoel y, sobre todo, Pogacar, la brújula de la carrera italiana. A Pello Bilbao, tercero en el UAE Tour que conquistó el esloveno, la experiencia no le fue mucho mejor. El gernikarra tampoco disfrutó. Se dejó 1:10. El mismo tiempo estableció Enric Mas en su hoja de servicios.

En realidad, todos los que quieren competir contra el esloveno, en plenitud 48 horas después de su paseo triunfal por la Strade Bianche, se fueron por encima del medio minuto de retraso. Miguel Ángel López, a 42 segundos de Ganna, demostró el mejor perfil posible, alejado en cualquier caso de la roca eslovena, un ciclista de época. Carapaz, a 47 segundos, Porte, a 51 y Vingegaard, a 53, siguieron al colombiano en la tabla de tiempos. Demasiado castigo para todos ellos, atrapados en Lido di Camaiore, la playa de los prodigios.

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