Casco rojo

Lo que él quiera

09.02.2020 | 22:57
Lo que él quiera

Mike Hailwood, Mike the Bike, ha sido una de las grandes leyendas de la historia del motociclismo. Allá por las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado logró 9 títulos mundiales, y todo el mundo afirma que lo hacía casi sin despeinarse (y no lo decían por su alopecia, precisamente). Giacomo Agostini, el piloto de la historia más laureado y contemporáneo suyo, decía que Hailwood era capaz de ir rápido con cualquier cosa. Igualaba los tiempos con una moto perfectamente preparada y con otra recién sacada del remolque y que no tenía reglaje alguno. También decía que eso solo lo ha visto después en otros dos pilotos: el retirado Stoner y sobretodo Marc Márquez. Este domingo Marc devoró otro registro. Con 26 años igualó las 176 victorias en grandes premios del gran Mike the Bike. Como él, su capacidad innata de ir rápido en cualquier circunstancia empiezan a hacerle cuasi invencible. Con una Honda que es probablemente la bestia más difícil de domar de la parrilla, pues solo tenemos que ver dónde quedan el resto de pilotos que la llevan y en unas condiciones complicadas con la pista llena de parches de humedad, lideró de nuevo otra carrera de principio a fin con la impresión además de que o falla él o no hay nada que hacer. Porque Brno era territorio Ducati. Era uno de los circuitos señalados por la marca italiana para empezar a recuperar. Pero la sensación de imposibilidad se veía en los ojos de todo el box rojo, incluidos los pilotos. Y no es que seas el más rápido, es que vas comiendo la moral al resto hasta parecer que ya no hay chance alguna para intentar siquiera ponerte en apuros. Y ya, se da paso a los alardes y desafíos. Como la vuelta rápida que le llevó el sábado a la pole, lloviendo y con los slicks montados, sacando 2,5 segundos al resto. La sensación que queda es que será lo que él quiera que sea. Ganará como quiera, cuando quiera y a quien quiera. Y si alguien se atreve a desafiarle un poquito, aunque sea en unos entrenamientos, ya se encargará el killer de ponerle en su sitio. Y si no que se lo pregunten a Rins.