El Baskonia rueda bien en el Navarra Arena

Pretemporada | Los gasteiztarras ganan al Tenerife, con un juego muy coral liderado por los veteranos con 3.800 aficionados en las gradas del Navarra Arena

10.02.2020 | 02:11
Las gradas del Navarra Arena, en el partido del miércoles.

Tenerife65

Baskonia76

IBEROSTAR TENERIFE López (2), Salin (11), Singler (12), Suárez, Shermadini (11) -cinco inicial-, Gielo (5), Lundberg (7), Yusta (6), Díez (5), Atkins (2) y Guerra (4).

KIROLBET BASKONIA Granger (12), Stauskas (7), Shields, Shengelia (13), Fall (11) -cinco inicial-, Miguel González (6), Janning (10), Diop (10), Polonara (7) y Lautaro López.

Parciales 6-10; 16-24; 19-21; 24-21.

Árbitros Quintas, Lucas y Camaño. Eliminaron por cinco faltas a Fall (minuto 36).

Pabellón Navarra Arena. 3.800 espectadores.

Pamplona - Tras tres meses sin un partido del Baskonia a la vista de todo el mundo, el Navarra Arena fue el escenario de la puesta de largo en pretemporada de esta nueva versión del equipo de Velimir Perasovic. En plena fase de rodaje la victoria ante el Iberostar Tenerife (65-76) cuenta de poco, pero el conjunto vitoriano ofreció los primeros detalles. Con Jayson Granger y Tornike Shengelia ejerciendo de capitanes generales, Ilimane Diop reclamó también una mayor relevancia dentro del colectivo mostrando en ataque un mayor atrevimiento del acostumbrado, mientras que, para bien y para mal, de entre los nuevos la figura que más destacó, y no solo por su tamaño, fue la de un Youssoupha Fall que se fue hasta los once puntos y diez rebotes, pero con una carta de tiro floja teniendo en cuenta que lanza siempre al lado del aro -y horrible desde el tiro libre, con 1/7- y eliminado además por cinco personales. La evidencia de que es un diamante en bruto por pulir y que puede ser letal con tiempo dentro de un baloncesto en el que el colectivo -cinco jugadores en la decena de puntos- primó sobre el individualismo.

La primera jugada del partido ya dio clara muestra de lo que puede ser Fall en ataque. Su altura y sus brazos interminables -con sus 2,17, Shermadini a su lado parecía pequeñito- le llevaron a recoger todos los balones que salieron rebotados del aro, aunque muchos de ellos habían salido de sus propias manos antes al faltarle contundencia a la hora de resolver. Cuando gane dureza en la definición será imparable.

Mientras el gigante senegalés seguía enfadado con el aro, los veteranos Shengelia y Granger se responsabilizaron de anotar los primeros puntos, una suma a la que, en medio de muchos errores en la circulación y también en el lanzamiento, se añadió Stauskas -Shields se tuvo que ir al vestuario tras sufrir un golpe en la rodilla y, aunque regresó al banquillo, no volvió a jugar- para un parcial en los primeros siete minutos de 2-7 que condujo a Txus Vidorreta a solicitar su primer tiempo muerto ante la imposibilidad de su equipo de romper la defensa vitoriana. Dentro de un primer cuarto marcado por los fallos, los insulares recondujeron la situación (6-10).

Desde el club se ha señalado en las últimas semanas la necesidad, con tres pívots en plantilla, de que Diop estire su rango de influencia en ataque aprovechando su más que aceptable lanzamiento. Y, aún actuando como cinco, el senegalés no dudó en el arranque del segundo cuarto con un triple que supuso el primer acierto en conjunto de los dos contendientes en el partido. Aunque casi más sorprendente que ese tiro exterior fue verle emplearse en el juego al poste bajo de espaldas al aro con inusitada solvencia.

Sin alternativas a Granger al estar lesionado Henry y ausente Vildoza, Lautaro López ejerció de relevo mostrando tanto descaro como falta de poso, demasiado acelerado y efectista, aunque su presencia incrementó notablemente el ritmo del partido. Dicho incremento lo aprovecharon los dos contendientes para anotar con mayor fluidez, con el Baskonia abriendo diferencias a base de anotar de tres en tres. Stauskas y Miguel González y Janning se unieron a Diop como triplistas, mientras que Granger anotó en una penetración con tiro libre adicional que condujo el marcador hasta el 22-34 al tiempo de descanso. El base sudamericano y Stauskas, con siete puntos por cabeza, eran los máximo anotadores, seguidos de cerca por Shengelia y Diop, con seis cada uno.

Al regreso de los vestuarios, el equipo de Perasovic mantuvo el ritmo de crucero que había establecido en el segundo cuarto y Granger ejerció a la perfección de hombre orquesta para repartir juego entre todos sus compañeros, quienes, agradecidos por esa idea de compartir el balón, respondían con canastas que serían para incrementar un poco más la ventaja en el marcador, en el que se reflejaba un 41-55 tras los primeros treinta minutos.

El período final se abrió con Fall haciendo daño en la pintura y completando un espectacular alley oop al que dio continuidad Shengelia con otro vuelo sensacional, antes de que Polonara hiciese su aparición con siete puntos casi consecutivos. Al final, victoria (65-76) en un primer amistoso suficiente para descubrir detalles interesantes de cara al futuro.

Ambiente

NAVARRA ARENA. A pesar de que el baloncesto de máximo nivel nunca ha terminado de cuajar en Pamplona el último intento lo protagoniza el Basket Navarra Club, actualmente en LEB Plata, lo cierto es que en la capital del viejo reino así como en toda la Comunidad foral existe una gran pasión por el deporte de la canasta. Clara muestra de ello es que a los partidos del Baskonia en el Buesa Arena acuden un par de autobuses procedentes de tierras navarras y de ahí la apuesta de potenciar el baloncesto con partidos en el pabellón multiusos Navarra Arena, inaugurado en 2018 y con capacidad para 10.000 espectadores en su configuración como cancha de baloncesto, lo que podría convertirle en un escenario ideal y novedoso para una Copa. La presencia del Baskonia ayer fue un efecto llamada para los aficionados vitorianos, pero fueron muchos los locales que no se quisieron perder el partido, que rondó los 3.800 asistentes con un ambiente excepcional.