Durante décadas, el salario ha sido el principal argumento para elegir o mantener un puesto de trabajo. Sin embargo, esa lógica empieza a cambiar. La llegada de la llamada Generación Z al mercado laboral está modificando las prioridades dentro de las empresas y les está obligando a replantearse qué valoran realmente los trabajadores más jóvenes.
Hablamos de los nacidos entre 1997 y 2012 que hoy tienen entre 14 y 29 años y parte de los cuales empieza a ocupar cada vez más espacio en las plantillas. Según el último estudio sobre Bienestar y Salud Laboral en España elaborado por Edenred y Savia, sus expectativas van más allá del sueldo y ponen el foco en aspectos como el ambiente de trabajo, la flexibilidad o el bienestar.
Uno de los datos más reveladores del informe es que casi uno de cada cuatro jóvenes -el 24%- sitúa el buen ambiente laboral y la cohesión del equipo como el principal factor del llamado salario emocional para permanecer en una empresa. En otras palabras, el clima laboral se convierte para muchos en una auténtica línea roja: si no es positivo, el cambio de trabajo se plantea rápidamente como una posibilidad.
El salario pierde peso
El cambio de prioridades no significa que el salario haya dejado de ser importante, pero sí que ha perdido parte del protagonismo que tenía en generaciones anteriores.
De hecho, solo el 41,7% de los jóvenes lo considera el principal factor para sentirse satisfecho en su empresa, lo que convierte a la Generación Z en el grupo que menos lo prioriza respecto al resto.
Frente a él, ganan relevancia otras variables relacionadas con la calidad de vida laboral como la flexibilidad; un 17,3% de los jóvenes la señala como su prioridad principal, un porcentaje superior al de otras generaciones.
Flexibilidad y motivación
La flexibilidad no solo se percibe como una ventaja, sino también como un factor que influye directamente en la motivación. Más de la mitad de los jóvenes -el 56,3%- asegura que contar con modelos de trabajo flexibles mejora de forma significativa su rendimiento y compromiso profesional.
En la práctica, esta generación es también la que más acceso tiene a este tipo de fórmulas. Según el estudio, el 31% afirma disponer de flexibilidad total en su trabajo y otro 34,5% trabaja con modelos parcialmente flexibles. Así, dos de cada tres jóvenes desarrollan su actividad laboral en entornos con algún grado de flexibilidad, el porcentaje más alto entre todas las generaciones analizadas.
La distancia al trabajo, clave
Más allá del salario o de la flexibilidad, hay otro elemento que pesa especialmente en el equilibrio entre vida personal y profesional: el desplazamiento diario.
El 70,1% de los jóvenes considera que la distancia al trabajo supone una barrera para su vida personal, el porcentaje más alto entre los distintos grupos generacionales analizados.
Este dato refuerza la importancia que la Generación Z otorga a modelos laborales más adaptables, que faciliten el teletrabajo o permitan organizar los horarios con mayor libertad.
Beneficios en el día a día
El cambio generacional también se refleja en el tipo de beneficios que los jóvenes esperan de las empresas. Frente a incentivos tradicionales vinculados al largo plazo, la preferencia se inclina ahora hacia medidas que mejoren el bienestar cotidiano.
Entre las más valoradas figuran las ayudas al transporte o a la movilidad, mencionadas por el 34,1% de los jóvenes. También destacan la cobertura de seguro médico, con un 30,1%, y los servicios de bienestar -como yoga, fisioterapia o nutrición- que interesan al 29,6%.
En cambio, los beneficios relacionados con el largo plazo apenas despiertan interés. Solo el 1,2% considera prioritarias las ayudas vinculadas a planes de pensiones o a seguros de vida.
Conciliación
La conciliación es otro elemento central en la relación de esta generación con el trabajo. Para el 49,5% de los jóvenes es un factor determinante a la hora de elegir o permanecer en una empresa, mientras que para otro 43,7% es importante, aunque no decisivo.
En conjunto, los datos apuntan a un cambio en la forma de entender el empleo. Para la Generación Z, el trabajo ya no se mide solo en términos de salario. El ambiente laboral, la flexibilidad, el bienestar y los beneficios que impactan en la vida diaria pesan cada vez más a la hora de decidir dónde trabajar… y cuánto tiempo quedarse.