El consejero de Economía y Hacienda, José Luis Arasti, en su calidad de consejero delegado de CPEN, ha propuesto crear una oficina económica de proyectos estratégicos dependiente de Presidencia que actúe como máxima responsable del impulso de proyectos estratégicos, facilitando la coordinación entre agentes, la toma de decisiones y el avance de iniciativas prioritarias.
Esta es una de las conclusiones incluidas en el diagnóstico sobre la economía foral elaborado por KPMG al Instituto Navarro de Inversiones (INI), que depende del CPEN. Arasti ha presentado en comisión a los grupos parlamentarios las conclusiones de este estudio, a petición propia. La consultora ha confeccionado el informe por un presupuesto de 500.000 euros.
Reforzar la atracción de inversiones
"Esta oficina ejercerá como punto de referencia único para proyectos tractores, asegurando su seguimiento y resolución de necesidades clave, e integrando dentro de su operativa herramienta específicas de captación y acompañamiento internacional, como redes de colaboradores especializados para reforzar la atracción de inversión", ha explicado Arasti.
La medida planteada es semejante a las funciones que ya realiza Sodena. Como ejemplo, en los últimos años ha trabajado para la implantación de Hithium, con una inversión de 400 millones de euros y más de 700 puestos de trabajo.
Además, ha expuesto la necesidad de simplificar los trámites y marco normativo para blindar proyectos estratégicos -aspectos que ya recoge la ley de industria pendiente de aprobar-.
Arasti ha presentado el diagnóstico económico de Navarra y los principales retos y medidas propuestas para acelerar el crecimiento de nuestro territorio.
Cómo está Navarra
El informe constata que la Comunidad Foral mantiene una posición económica sólida, industrializada y con niveles elevados de renta y productividad, pero a la vez muestra señales de desacople respecto a otras economías avanzadas desde la crisis de 2008.
El PIB per cápita de Navarra ha crecido un 5% desde 2008, a un ritmo inferior al de la UE (+16%) y al de EEUU (+24%). "Este menor dinamismo se explica por una caída en la inversión industrial, que sufrió una contracción corregida por inflación del 25% entre 2008 y 2024 (a pesar de registrar una recuperación del 13% en el periodo 2019-2024)", ha detallado Arasti.
La industria navarra sigue siendo un pilar fundamental, con un 30% del Valor Añadido Bruto (VAB), y con un crecimiento concentrado en la rama agroalimentaria. De esta forma, si se excluye este sector, la industria manufacturera restante arrastra una caída cercana al 7% desde 2008.
Exportadora pero con una moderación
Por otro lado, Navarra sigue siendo una economía exportadora -con un acumulado de 144.000 millones de euros desde 2008-. Pero en los últimos años "se ha evidenciado una moderación del dinamismo comercial y un descenso en el peso tecnológico de dichos intercambios", ha explicado Arasti, según desvela el diagnóstico. Asimismo, los índices de productividad, históricamente altos, reflejan una estabilización desde 2019.
Qué ocurre con el empleo
El crecimiento del empleo y de las horas trabajadas ha permanecido prácticamente plano desde 2008 en comparación con otras regiones de referencia. Aunque los niveles salariales son elevados, su crecimiento real acumulado ha sido muy reducido, debido a la insuficiente intensidad del crecimiento económico agregado y no a una falta de productividad de las empresas, ha expuesto el consejero Arasti.
Navarra necesita 144.000 euros en el futuro
En el terreno del mercado laboral, a pesar de contar con una buena base de capital humano y bajas tasas de abandono escolar, nuestro territorio enfrenta un desajuste entre los perfiles disponibles y las vacantes.
El principal factor de presión futura será el relevo generacional, estimándose que entre 2025 y 2030 se jubilarán más de 77.000 personas, una cifra muy superior a los 67.000 empleos que se prevé crear por el crecimiento de la actividad. En total 144.000 puestos de trabajo.
Además, el sector de la construcción ha disminuido su peso hasta situarse en el 5,5% de la economía en un contexto de creciente tensión en el mercado de la vivienda, y el sector servicios se mantiene estable en torno al 60% pero sin ejercer todavía un papel de motor tractor para el crecimiento regional.
Modernizar la construcción
Una vez realizado el diagnóstico, Arasti ha expuesto las medidas que pueden llevarse a cabo para seguir mejorando la economía navarra en tres bloques: para impulsar el crecimiento de Navarra; para mejorar los factores de competitividad y para perfeccionar los condiciones de atracción de proyectos.
En relación al impulso económico, ha propuesto medidas de financiación y apoyo para consolidar empresas; una ventanilla única en Presidencia para coordinar grandes proyectos -la ley de industria que está pendiente de pasar por el Parlamento habla de agilizar el papeleo administrativo para todas las empresas-; modernizar e industrializar la construcción y movilizar suelo; prever demandas constructivas y acelerar el uso de Inteligencia Artificial en pymes; y usar contratos públicos para dinamizar mercados de alto valor.
Abaratar el suministro renovable
En el terreno de la competitividad, ha planteado asesoramiento y ayudas para digitalizar la industria tradicional; formación y recualificación enfocada en sectores críticos con un plan del talento; y crear una plataforma mixta para abaratar el suministro renovable y ayudas para la transición ecológica industrial.
En el apartado del entorno habilitante, Arasti ha abogado por integrar incentivos fiscales y potenciar la inversión público-privada, para ello ha puesto como ejemplo el fondo impulsado desde el INI con Caja Rural y Fundación Caja Navarra, con hasta 45 millones.