“Yo quiero desarrollarme y ser grande en Navarra, y trasladar el valor que pueda tener a las futuras generaciones”
Transmite preparación, talento, esfuerzo y liderazgo. Esta navarra, ingeniera experta en IA, ha sido seleccionada en el certamen, ‘Santander Women 50’
Maider Arive (Pamplona, 1986) es originaria de Gallipienzo. Hizo Ingeniería Agrónoma en laUPNA y después Ingeniería Ambiental en la Abertay University en Escocia. Su tesis se adentró por las bases iniciales de la Inteligencia Artificial, con algoritmos enfocados a la predicción de erosión de suelos. Era el año 2008. Desde 2023 construye un liderazgo en Cinfareconocido por el Banco Santander.
¿Qué ha cambiado en 18 años en lo que hoy llamamos IA?
–La computación principalmente, La capacidad de los ordenadores en reaccionar, porque los algoritmos y las bases son las mismas, pero antes eran a papel y boli. Hoy los ordenadores computan brutalmente, al instante. Pero el fundamento es el mismo. La misma matemática y estadística.
¿Su especialización vino de la intuición? ¿De la visión de futuro?
–No, creo que nadie esperaba que llegásemos a la Inteligencia Artificial de forma tan rápida, A mí siempre me han gustado las matemáticas y la física, se me han dado bien y siempre me han animado a hacer lo que más me gusta y a ser feliz con lo que haces.
Trabajó diez años en Zabala Innovation. Un paso lógico...
–Eso es. Ahí aprendí el mundo empresarial y la gestión, el otro punto de vista. Seguí avanzando en el nivel teórico, pero trabajaba en consultoría.
Pasó a un puesto directivo en Cinfa en 2023. Un carrerón que parece que hubiera sido sencillo.
–Hay esfuerzo y mucho trabajo detrás. Yo he estudiado dos carreras, dos másteres, hablo cuatro idiomas y me he formado también en mil millones de cursos universitarios, desde la London School of Economics, Harvard o la UNED. Una formación continua requiere un esfuerzo grande. Nadie te regala nada y tienes que demostrar que vales para avanzar.
¿Qué es el talento para usted?
–Buena pregunta. Yo lo relacionaría con trabajo y esfuerzo. El que es bueno en su profesión es porque está haciendo un trabajo brutal.
Dice que la innovación de verdad conecta negocio, ciencia e impacto.
–Eso es así. Lo aprendí desde Zabala. Si no la conectas con la realidad empresarial y social, y no trasladas esa cadena de valor a la sociedad, por muy buena que haya sido, tu innovación, se pierde y es una pena. Eso pasa muchas veces con el mundo universitario y la realidad empresarial. El reto es el conectar esa realidad.
“En Cinfa cuento con un equipo maravilloso de personas técnicamente brutales e intento sacar lo mejor de cada una”
Y dice también que el liderazgo es compartir, exponerse y construir.
–Tal cual, mi estilo de liderazgo confía mucho en el equipo. Yo delego porque tengo la suerte de contar con un equipo maravilloso de personas que técnicamente son brutales. Soy muy buena gestora, porque intento sacar lo mejor de cada una. Así, compartimos entre todos un conocimiento y lo llevamos al máximo esplendor. Eres el mejor siempre que tengas un gran equipo detrás y sepas sacar brillo a la gente. Eso es lo que intento.
Y se lo ha reconocido el Santander.
–Sí, es un orgullo, la verdad. Es un premio que llegó con sorpresa, porque éramos 8.000 candidatas y seleccionaron a 150 de España y yo era la más joven. Creo que será uno de los mejores reconocimientos a nivel profesional que voy a tener en mi vida.
Que fuese la más joven tiene mayor relevancia.
–Una mentora y amiga me animó mucho a presentarme. Una cosa que tenemos las mujeres es el síndrome del impostor. No me lo esperaba. Pero aparte de un orgullo y un honor el provecho que da es maravilloso.
¿Por qué?
–Por el acceso a una red global de 1.700 mujeres Este premio son para las 50 mejores de 10 países, aunque este año era el primero que Estados Unidos no estaba, porque Trump ha quitado el fomento del liderazgo femenino, y prohíbe a las mujeres postular a este tipo de premios haciéndolos, de hecho, ilegales en EEUU.
Caramba.
–Así que fueron nueve países este año. Esa red mundial lleva 15 ediciones. Las ganadoras en todos estos años han generado una red, que somos 1.700 mujeres, (y tenemos una comunidad que te ayuda para todo.
Y eso auspiciado por el Santander.
–Y además con cursos del London School of Economics, de liderazgo empresarial y dirección con su prestigio a nivel mundial, por haber sido elegida en este programa.
¿Hay prejuicios en esos entornos de tanta excelencia como si fueran de mundos cuadriculados?
–Sí, sí, mundos que además históricamente masculinos, porque nos guste o no, la historia viene así. Y cuesta mucho hacer que entre una mujer. Cuando empecé era un mundo de hombres donde una chica, una cría entonces, venía a decirles cómo tenían que trabajar. Que te tomen en serio es complicado; a un hombre de la misma edad, le hacían caso, pero yo tenía que demostrarlo.
Esto lo ha vivido.
Sí, sí, y sigo viviéndolo. La sociedad no está todavía preparada para asumir que una mujer puede mandar o ser tan inteligente como un hombre. Lo tenemos que seguir demostrando. Y este premio viene por eso, porque todas teníamos esta historia.
¿Eso exige un plus de seguridad?
–Al revés, eso te genera un plus de inseguridad, porque te cuestionan tanto que te hacen plantearte si eres suficientemente válida. Y ese es un poco el síndrome del impostor. Este premio es un poco decir que sí puedes. Y el compartir ese sentimiento en esa comunidad y verte totalmente identificada. Yo no me considero la más brillante de esas mujeres, ni de cerca, ¿pero cómo puede ser que semejantes mujerones tengan ese mismo síndrome del impostor, se sientan tan inseguras y hayan tenido que trabajar tanto esa inseguridad para llegar a donde están?
Una pérdida potencial de talento enorme.
–Sí, ese es el riesgo. De hecho hago un voluntariado en colegios para fomentar las vocaciones científicas en niñas y para, sobre todo, la autoestima.
Hace poco, por ejemplo en Olite.
–Sí, yo lo que siempre les digo, que se trata de ser feliz. A mí me gustaban las matemáticas, pero nadie me animó a estudiar una ingeniería. De hecho, en el instituto me dijeron que no podía. Y luego fui de las mejores de mi promoción y de las mejores de mi instituto.
Qué clarividencia.
–Da mucha rabia, y no quiero que se vean así las futuras generaciones.
“La sociedad no está todavía preparada para asumir que una mujer puede mandar o ser tan inteligente como un hombre”
¿Qué es la IA para la industria farmacéutica?
–Una herramienta revolucionaria, es el futuro. Y hay que subirse a esa ola porque si la pierdes, va a ser como decir que te quieres negar a usar un ordenador. Es incuestionable. ¿Qué ocurre? Que tiene sus riesgos. Hay que hacer (una regulación ética. Europa va por detrás de China o EEUU en el desarrollo de la inteligencia artificial porque estamos intentando regular esa parte ética.
¿Tiene pensados sus próximos pasos en su carrera profesional?
–Hoy, si le soy sincera, haría lo mismo que hasta ahora, desarrollarme profesionalmente siempre que siga siendo feliz. Ahora estamos en el boom de la inteligencia artificial, dentro de diez años no sé cuál será, pero vendrá otro, y tendremos que subirnos a esa ola futura. Siempre me ha interesado estar puesta al día. Ahora mismo me veo en Pamplona dada mi situación familiar, con los críos pequeños . En Madrid o Barcelona es más fácil crecer...
Son lugares extractivos.
–Sí, pero aportar a tu ciudad, a tu barrio, a tu pueblo, me llena mucho más. Porque si los profesionales que tenemos capacidad nos vamos, los entornos rurales y las pequeñas ciudades se quedarán sin ese talento. Yo quiero desarrollarme aquí, ser grande aquí, porque creo que puedo. Y trasladar esa parte del valor que puedo tener a las futuras generaciones. Yo quiero que haya más niñas estudiando (ingeniería) y que los niños tengan ese cambio de chip. Y me veo devolviendo un poco el valor a la tierra. Es lo que me gustaría.
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