El reciente avistamiento de un oso entre Otsagabia y Ezkaroze, observado durante varios minutos junto a la carretera, ha vuelto a abrir el debate sobre la presencia de esta especie en el Pirineo navarro. Mientras que para muchas personas se trata de una imagen curiosa e incluso positiva desde el punto de vista medioambiental, para los ganaderos supone una creciente preocupación.
Desde EHNE Nafarroa aseguran que la presencia de entre 120 y 130 osos en el Pirineo genera inquietud en el sector. Aunque los últimos años han sido relativamente tranquilos para los ganaderos navarros, el sindicato considera que el aumento progresivo de ejemplares acabará traduciéndose en una mayor expansión territorial de la especie.
"Su presencia no es compatible con la ganadería extensiva"
La organización agraria sostiene que la experiencia de otras zonas oseras demuestra las dificultades de convivencia entre el oso y la ganadería extensiva, especialmente la ovina.
"Las personas tenemos la capacidad de prever lo que puede pasar, y a veces acertamos", señala EHNE, que considera que el crecimiento de la población de osos llevará a estos animales a asentarse en áreas cada vez más próximas a explotaciones ganaderas.
Según el sindicato, la presencia del oso supone un factor más de incertidumbre para un sector que ya atraviesa numerosas dificultades económicas y estructurales.
Dos modelos de futuro para el Pirineo
EHNE Nafarroa plantea además una reflexión sobre el modelo de desarrollo que se quiere para las comarcas pirenaicas.
Por un lado, describe un escenario basado principalmente en el turismo, con actividades vinculadas a la observación de fauna, el esquí, las casas rurales, los hoteles y otros servicios orientados al visitante.
Frente a ello, defiende un modelo en el que la ganadería extensiva continúe siendo una actividad económica fundamental, capaz de mantener población estable durante todo el año y de generar actividad en los pueblos del Pirineo.
Para el sindicato, la expansión del oso puede contribuir a acelerar el abandono de la actividad ganadera en determinadas zonas si no se adoptan medidas que garanticen la viabilidad de las explotaciones.
La pérdida de ganado transforma el paisaje
La organización recuerda que Navarra ha sufrido una importante reducción de su cabaña ovina durante las dos últimas décadas.
Según EHNE, prácticamente ha desaparecido la mitad del ganado ovino en los últimos 20 años, una situación que está teniendo consecuencias visibles sobre el territorio.
Entre ellas destacan el aumento de la masa vegetal, el progresivo cierre de los montes y un cambio cada vez más evidente en el paisaje tradicional del Pirineo. El sindicato subraya que la presencia de ganado resulta fundamental para el mantenimiento de los ecosistemas, la prevención de incendios forestales y la conservación de paisajes modelados durante siglos por la actividad humana.
Preocupación por el relevo generacional
EHNE reconoce que la crisis que atraviesa el sector primario no puede atribuirse únicamente a la presencia del oso.
Factores como las políticas agrarias, la falta de rentabilidad o la histórica crisis de precios tienen una influencia determinante. Sin embargo, la organización advierte de que la expansión de esta especie puede convertirse en "la gota que colma el vaso" en determinadas comarcas.
La preocupación es especialmente intensa en el valle de Aezkoa, una de las zonas con mayor actividad ganadera del Pirineo navarro. Según el sindicato, una mayor presencia del oso podría dificultar todavía más el relevo generacional y desincentivar la incorporación de jóvenes al sector.
Petición para revisar la protección del oso
Por todo ello, EHNE Nafarroa reclama una revisión de las actuales políticas de protección de la especie.
La organización pide analizar tanto la Directiva de Hábitats de la Unión Europea como los diferentes planes de recuperación existentes, con el objetivo de compatibilizar la conservación del oso con la continuidad de la ganadería extensiva.
Entre las propuestas planteadas figura limitar la población de osos a una cantidad compatible con la actividad ganadera y establecer zonas concretas del Pirineo donde no exista presencia de esta especie para garantizar el desarrollo de las explotaciones y la actividad económica ligada al sector primario.