Casi nueve de cada diez desempleados de larga duración mayores de 45 años reconoce que llevar más de un año sin trabajo les ha hecho perder autoestima, según un informe de la Fundación Adecco elaborado con el apoyo de Acción Social de Caja Rural de Navarra.
El estudio revela que llevar más de un año fuera del mercado laboral tiene un fuerte impacto emocional y acaba pasando factura a la salud mental de los desempleados sénior.
Así, el 56,8% de las personas encuestadas para este estudio afirma que el desempleo prolongado le ha hecho perder "completamente" la autoestima, mientras que un 31,4% asegura que le afecta "bastante". Sólo un 11,7% afirma que esta situación no tiene impacto sobre su autoestima.
El desempleo puede afectar a la salud mental de cualquier persona, pero en el caso de los profesionales sénior sus efectos suelen intensificarse, según el informe.
De este modo, señala el estudio, a partir de cierta edad, la pérdida del empleo no sólo implica una interrupción de ingresos, sino también una ruptura con rutinas, vínculos sociales, proyectos de vida y trayectorias profesionales construidas durante décadas.
"Además, las mayores dificultades para volver a encontrar trabajo, la percepción de discriminación por edad o la sensación de que las oportunidades se reducen con el paso del tiempo pueden generar una vivencia especialmente difícil. Por todo ello, las personas sénior suelen describir este proceso como una pérdida progresiva de confianza y de reconocimiento social", apunta el informe.
Actualmente el paro de larga duración (más de un año en el desempleo) afecta al 35,1% de los parados, pero este porcentaje asciende al 45,2% entre los mayores de 45 años y alcanza el 53% entre los mayores de 55. En términos absolutos, más de medio millón de personas sénior -515.500 demandantes de empleo mayores de 45 años- llevan más de un año buscando trabajo sin éxito.
"Cuando hablamos de desempleo sénior, los titulares suelen centrarse en las cifras de paro, en la dificultad para encontrar trabajo o en las consecuencias económicas de permanecer fuera del mercado laboral. Sin embargo, se presta menos atención al desgaste emocional y psicológico que provoca permanecer fuera del mercado laboral durante largos periodos de tiempo. Detrás de cada cifra hay personas que sienten que pierden autoestima, propósito y visibilidad social", expone Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco.
Invisibilidad social
El informe apunta que la sensación de invisibilidad social es una de las consecuencias más extendidas del desempleo sénior. En concreto, el 79,5% se siente, en mayor o menor medida, infravalorado o invisible debido a su situación laboral, una percepción que se traduce en la idea de que sus opiniones, experiencia y aportación ya no son tenidas en cuenta de la misma manera.
El 75% de los encuestados asegura haber experimentado algún tipo de edadismo en los procesos de selección. Esta discriminación se percibe especialmente en la fase inicial: siete de cada diez sienten que su candidatura no supera el primer filtro y queda descartada incluso antes de llegar a la entrevista de trabajo.
Aunque la necesidad de ingresos sigue siendo el principal motor para buscar trabajo (señalada por el 77,3% como "muy importante"), el 65% de los desempleados sénior afirma buscar trabajo también por razones psicológicas: recuperar un sentido de propósito, volver a sentirse útil y mejorar su salud mental.
No obstante, a pesar de todas las barreras, las personas sénior muestran gran capacidad de adaptación, pues el 55,7% estaría dispuesto a formarse en un sector diferente al de su experiencia previa.
"Las personas mayores de 45 años ya representan el 42,1% de la población activa y están llamadas a desempeñar un papel fundamental en la sostenibilidad económica y social del país. Sin embargo, persisten prejuicios, estereotipos y barreras que expulsan a miles de profesionales sénior del mercado laboral, lastrando la competitividad de nuestras empresas", ha destacado Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.
En este sentido, el estudio apunta que actualmente en España se contabilizan 12,5 millones de personas mayores de 45 años que tienen empleo o lo buscan, el 50,1% de los 25 millones que conforman la población activa.
La IA se abre paso en la búsqueda de empleo sénior
El estudio también constata que la inteligencia artificial (IA) ha empezado a abrirse paso en la búsqueda de empleo sénior.
Así, dos tercios de los parados mayores de 45 años, en concreto el 65%, ya utiliza la IA para mejorar su candidatura, buscar información o preparar entrevistas, aunque un 31,6% declara que aún no la usa y que querría aprender.
Según el informe, las personas mayores de 45 años muestran una actitud cada vez más abierta hacia la tecnología y una creciente disposición a incorporarla a su vida profesional.
De hecho, el 62,3%, lejos de considerar las nuevas tecnologías como una barrera para encontrar empleo, las perciben como aliadas, en la medida en que pueden facilitar la búsqueda de oportunidades, mejorar la preparación de candidaturas, actualizar competencias o favorecer el acceso al teletrabajo.
Sin embargo, el 37,7% sí las identifica como un obstáculo. Esta percepción responde, en parte, al temor a no contar con competencias digitales suficientes o a que la tecnología y la IA puedan sustituir determinados perfiles mediante la automatización de tareas, especialmente aquellas más repetitivas.