Las bajas por salud mental alcanzan un máximo histórico en Navarra
La incidencia ha aumentado un 62% desde antes de la pandemia y la duración media se sitúa en 92 días / Las mujeres de entre 30 y 40 años registran el mayor incremento
La salud mental se consolida como uno de los principales desafíos para la salud laboral en Navarra. Las bajas por trastornos psicológicos crecieron un 12,3% durante 2025 y ya duplican prácticamente el impacto que tenían antes de la pandemia, tanto por el número de procesos como por las jornadas de trabajo perdidas. Así lo refleja el último Barómetro del Absentismo elaborado por Mutua Navarra, que sitúa la incidencia de estas incapacidades temporales en 33,59 casos por cada mil trabajadores protegidos, frente a los 29,84 registrados un año antes. Se trata del valor más alto de toda la serie histórica y supone un incremento del 61,9% respecto a 2019.
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El informe pone de relieve que estas bajas no solo son cada vez más frecuentes, sino también más prolongadas. La duración media alcanzó los 91,8 días en 2025, casi cuatro días más que el ejercicio anterior y un 32,8% por encima de los niveles previos a la pandemia. Como consecuencia, las jornadas laborales perdidas por este motivo prácticamente se han duplicado en los últimos seis años. Cada trabajador dejó de acudir a su puesto una media de 3,05 días por problemas de salud mental, un 97,4% más que antes de la crisis sanitaria.
Las mujeres continúan siendo el colectivo más afectado. La incidencia alcanza los 46,99 casos por cada mil trabajadoras, frente a los 24,51 registrados entre los hombres. El mayor incremento se concentra entre las mujeres de 30 a 40 años, donde las bajas aumentaron un 24,3% en apenas un año.
La evolución confirma una tendencia que comenzó tras la pandemia y que no ha dejado de intensificarse. Mutua Navarra considera que el aumento de estas patologías constituye uno de los principales retos para la salud laboral, tanto por el incremento de los procesos como por su creciente duración.
Las bajas, cada vez más largas
Además de que cada vez se produzcan más bajas, estas duran cada vez más tiempo. El Barómetro identifica como uno de los principales cambios el crecimiento de las incapacidades temporales de larga duración.
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En 2025, el 18,2% de las bajas activas superaban ya los doce meses, frente al 16,3% registrado un año antes. Aunque representan menos de una quinta parte de todos los procesos, concentran el 50,4% del total de las jornadas perdidas por incapacidad temporal. El estudio atribuye esta evolución, entre otros factores, al envejecimiento de la población trabajadora y al incremento de patologías complejas.
El 67% no coge ninguna baja
El informe también desmonta algunas de las ideas más extendidas sobre el absentismo laboral. Lejos de tratarse de un fenómeno generalizado, dos de cada tres trabajadores protegidos por Mutua Navarra no registraron ninguna baja durante 2025.
Además, el estudio concluye que el absentismo se concentra en un número reducido de personas. Apenas el 6,53% de los trabajadores acumula el 80% de todas las jornadas perdidas por incapacidad temporal, un dato que pone de relieve el peso creciente de las bajas largas y de patologías que requieren procesos de recuperación prolongados.
Navarra registra más de 4.200 accidentes laborales con baja hasta abril
La siniestralidad laboral continúa siendo uno de los principales retos de la salud laboral en Navarra. Entre enero y abril de este año, se registraron 4.282 accidentes de trabajo con baja, de los que 4.248 fueron leves, 30 graves y cuatro mortales, según el avance estadístico elaborado por el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN). Además, durante ese mismo periodo se contabilizaron otros 3.464 accidentes sin baja y 98 recaídas.
La mayor parte de los accidentes con baja se produjeron durante la jornada laboral. En concreto, 3.582 afectaron a trabajadores asalariados y otros 258 a trabajadores autónomos. A ellos se suman 442 accidentes in itinere, ocurridos durante los desplazamientos entre el domicilio y el lugar de trabajo.
Aunque el sector servicios concentra el mayor número absoluto de accidentes debido al elevado volumen de personas empleadas, es la construcción la que vuelve a presentar el mayor índice de incidencia, con 65,6 accidentes por cada mil trabajadores. Le siguen la industria, con 58,8, y la agricultura, con 52,8, mientras que el sector servicios registra una incidencia sensiblemente inferior, de 26 accidentes por cada mil trabajadores.
Los datos vuelven a poner de manifiesto que los trabajos con una mayor exposición al riesgo físico siguen concentrando buena parte de la siniestralidad laboral en Navarra, una comunidad que históricamente presenta una elevada presencia del sector industrial y manufacturero.
Lideran construcción e industria
El informe del ISPLN refleja importantes diferencias entre sectores. Mientras la construcción mantiene el mayor riesgo de sufrir un accidente laboral, el sector servicios continúa acumulando el mayor número de siniestros debido a su peso dentro del mercado laboral navarro.
Así, entre enero y abril se contabilizaron 1.777 accidentes con baja en el sector servicios, frente a los 1.468 registrados en la industria, los 415 de la construcción y los 180 de la agricultura.
En términos absolutos, buena parte de los accidentes se concentran en actividades industriales y manufactureras. Destacan la industria de la alimentación, la fabricación de vehículos de motor, la fabricación de productos metálicos y la construcción especializada, todas ellas con un elevado número de siniestros durante los cuatro primeros meses del año. También presentan cifras significativas las actividades relacionadas con empresas de trabajo temporal, el transporte terrestre y los servicios sociosanitarios y residenciales.
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El informe también evidencia diferencias por sexo derivadas de la segregación del mercado laboral. Mientras la mayoría de los accidentes masculinos se concentran en la industria, la construcción y el transporte, entre las mujeres destacan las actividades sanitarias, los centros residenciales, el comercio, la hostelería y los servicios sociales, sectores con una importante presencia femenina.
La prevención, el gran reto
Las cifras de los primeros cuatro meses del año ponen de relieve que la prevención continúa siendo uno de los principales desafíos para reducir la siniestralidad laboral en Navarra. A pesar de los avances registrados durante los últimos años en materia preventiva, la comunidad mantiene niveles elevados de accidentes en comparación con otros territorios con un tejido industrial similar.
Los datos del ISPLN muestran que la mayor parte de los siniestros siguen siendo de carácter leve, aunque los 30 accidentes graves y los cuatro mortales registrados hasta abril recuerdan que los riesgos laborales continúan teniendo consecuencias de gran impacto para empleados’, empresas y familias. Queda trabajo por delante.
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