Director gerente de la sociedad pública Nasuvinsa

Alberto Bayona López: "El reto es avanzar hacia una construcción industrializada capaz de producir la energía que consume"

"Nuestra apuesta por una edificación sostenible nos ha convertido en tractor para el sector"

09.11.2020 | 08:54
Alberto Bayona, durante una reciente visita a las obras de la promoción de viviendas del plan Navarra Social Housing en Ripagaina que se entregarán a finales de este año.

Pamplona – Reforzar la oferta pública de alquiler y apostar por el ahorro energético en las viviendas son los dos objetivos que persigue la sociedad pública Nasuvinsa para mejorar la calidad de vida de las navarras y navarros y contribuir a la reducción de CO2. Avanzar hacia una construcción más eficiente, integrando procesos industrializados e incorporando la madera como elemento estructural y funcional son las claves de este cambio de paradigma en la edificación.

El Gobierno de Navarra, a través de Nasuvinsa, decide hacer un giro en su política de vivienda y apostar por la construcción de casas pasivas. ¿Por qué?

– Hasta el año 2015, las viviendas que realizaba Nasuvinsa eran mayoritariamente de compraventa, destinándose únicamente el 30% a alquiler. Pero a partir de esta fecha, el Gobierno de Navarra modificó su política de vivienda para dar respuesta, por un lado, a la creciente demanda social en régimen de alquiler, que suma ahora más de 10.000 solicitantes; y por otro lado, a un problema latente de pobreza energética. Dimos un paso al frente y apostamos por un modelo innovador como es la edificación sostenible. Así surgió el plan Navarra Social Housing, con 524 viviendas protegidas de alta calidad y eficiencia energética, construidas con el exigente estándar energético Passivhaus.

Ese cambio de paradigma ha hecho que Navarra se posicione como una región líder en ECCN y Passivhaus, y se adelantase a la directiva europea sobre eficiencia energética. ¿Cómo ha sido el respaldo del sector?

– Efectivamente, el Gobierno de Navarra se ha posicionado como un referente incluso a nivel europeo en esta materia y Nasuvinsa se ha convertido en tractor para el sector, que quiere ofrecer un producto de alto nivel competitivo. Es justo reconocer que el sector de la construcción en nuestra Comunidad se ha preparado y adaptado rápidamente a este cambio y que ha demostrado que quiere evolucionar y modificar su forma de construir hacia una edificación más sostenible. Al principio, sí que detectamos una ausencia de formación, pero la buena disposición del sector a formarse ha ayudado a que se haya producido una rápida adaptación a las nuevas exigencias constructivas.

La labor de divulgación ha sido esencial para que la sociedad navarra se familiarice con este tipo de viviendas. ¿Se atisban cambios en la demanda?

–Ahora se demanda vivienda más eficiente, de menor consumo energético, porque supone un ahorro económico y además garantiza un alto nivel de bienestar y el confort. Estas exigencias no solo se detectan en obra nueva sino que también se atisban en las viviendas de segunda mano, para las que Nasuvinsa está impulsando un plan de rehabilitación energética.

Nasuvinsa ha terminado ya tres promociones con 138 viviendas, algunas ya entregadas. ¿Cambian los hábitos de los usuarios?

– Es necesario ayudar a las personas usuarias a interiorizar los nuevos hábitos para obtener el máximo rendimiento de la vivienda eficiente, y para ello hemos dado pasos concretos como la creación de un equipo profesional de acompañamiento social y la edición de una guía práctica de uso. Además, todas las nuevas viviendas están monitorizadas con control y seguimiento desde Nasuvinsa. Esto nos permite apreciar si la vivienda se comporta correctamente o si el uso es el más eficiente desde el punto de vista energético. De esta manera, podemos incidir en los hábitos y promover los usos más apropiados.

La madera también cobra protagonismo en construcción sostenible. ¿Qué aporta al conjunto de las viviendas pasivas?

– La madera y la casa pasiva es un binomio perfecto porque ayuda a reducir el consumo de energía. Se trata de un material que contribuye a reactivar la industria maderera, a la limpieza de nuestros bosques, entre otros, además de facilitar la industrialización de los procesos constructivos y convertirse en un elemento estructural porque ahorra tiempo y coste, además de poder servir como fuente de energía. Dada sus ventajas y que el 65% de la superficie de Navarra está formada por bosques, hemos apostado por introducir la biomasa como combustible para las salas de calderas de nuestros edificios. También, para satisfacer esta demanda de suministro está prevista la creación de un centro logístico de acopio de astilla en Aoiz.

¿A qué tiene que aspirar la Comunidad en el futuro?

– Navarra ha sabido entender cuál es el camino de la construcción. Nos hemos adelantado a la directiva europea porque creemos que es la mejor forma de que el sector evolucione y proporcione una mejor calidad de vida a la ciudadanía. Si el primer paso que hemos dado ha sido hacia la construcción de edificios pasivos, ahora debemos avanzar hacia la construcción industrializada orientada hacia la edificación positiva, de autoconsumo. Un ejemplo son los 34 pisos tutelados que se van a construir en Azpilagaña. Una promoción de vivienda positiva desarrollada con procesos industrializados y que contará en la cubierta con paneles fotovoltaicos con baterías de acumulación de energía.

Nuestro objetivo es respetar el medio ambiente, construir edificios que demanden la menor cantidad de energía posible y potenciar el uso de energías renovables.

En primera persona

Nacido en Logroño en 1974, Bayona ha ejercido desde 2010 hasta la fecha las funciones de director del Área de Vivienda de Nasuvinsa y con anterioridad desempeñó igualmente la dirección del Área de Organización, Sistemas y Procesos de esta misma sociedad pública entre 2014 y 2016.

Licenciado en Arquitectura por la Universidad de Navarra (1999), cuenta con el Máster en Dirección de Empresas (Master of Business Administration-Executive) por Foro Europeo Escuela de Negocios de Navarra.

Acredita una amplia experiencia profesional tras una trayectoria desarrollada en el ámbito público y privado. Entre 2000 y 2009 dirigió su propio estudio, integrado por un equipo profesional multidisciplinar especializado en la redacción y ejecución de proyectos residenciales, así como en la realización de estudios de viabilidad en el ámbito inmobiliario, entre otras labores.

Posteriormente prosiguió su actividad profesional en la sociedad pública Vinsa, actualmente Nasuvinsa tras la fusión de 2011.

"Nuestra apuesta por una edificación sostenible nos ha convertido en tractor para el sector"

"El objetivo es dar respuesta a la demanda de alquiler, que suma en la actualidad más de 10.000 solicitantes"