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Editorial

El progreso como elemento común

El 2022 ha supuesto la vuelta a la normalidad en distintos aspectos de nuestras vidas, si bien es cierto que ha sido de manera parcial y que perdura el impacto psicosocial de la pandemia. Permanecen algunos resquicios por los que asoma la palabra covid (tan mencionada en años previos) y parece no querer huir de las conversaciones de ascensor. Sí que es verdad que en los medios de comunicación ha pasado a estar relegada a un segundo plano y ya no copa las portadas de los periódicos entre cifras insoslayables.

Ahora toca enfrentarse a otro paradigma. La covid-19 ha sido sustituido por las palabras guerra e inflación. Una trágica realidad que ha transformado la economía del planeta y perjudicado notablemente el bolsillo de los ciudadanos.

Ambas realidades nos han obligado a cambiar nuestra forma de vivir y nos ha enseñado –aunque de manera obligada– lo efímero que puede resultar aquello que consideramos normal.

Por contraposición, este nuevo escenario nos enseña a valorar aquellos avances que mejoran nuestra calidad de vida y nos facilitan el día a día.

En el caso de la sanidad, nuestra comunidad acaba de recibir en uno de sus hospitales un acelerador lineal de última generación que permite adaptar la radioterapia a la evolución de la enfermedad.

Es uno de los primeros dispositivos instalados en Europa y disminuirá el tiempo empleado en las sesiones por paciente. Por otro lado, Navarra lidera la subida de facturación de la industria con un 31% de aumento en octubre y se ha actualizado la Estrategia de Especialización Inteligente de Navarra, al incluir la digitalización y la sostenibilidad como dos ejes transversales. También contamos con iniciativas como Impulso Emprendedor que aceleran iniciativas empresariales con potencial para crecer y generar riqueza y empleo en Navarra durante los próximos años.

Asimismo, el ámbito deportivo también se convierte en un reflejo en el que mirarse al contar con numerosos deportistas que se han formado en la Comunidad y que a base de esfuerzo y trabajo constante han logrado grandes logros en todo el territorio, como el Gurpea Beti Onak que ha logrado el ascenso a la máxima categoría del balonmano femenino nacional. Un ejemplo de superación y de capacidad de integración, además de tener la igualdad como seña de identidad de nuestro deporte desde hace décadas.

Pese a esto, no nos engañemos, todavía hay mucho por hacer y hay datos que resultan preocupantes y que deben ser tomados en cuenta. Situándonos de nuevo en el ámbito sanitario, 57.000 pacientes esperan su primera consulta con el especialista médico. También hay que valorar que las denuncias por violencia machista hayan crecido un 13% en un año. Quizás sea porque hay que mejorar en temas de educación e igualdad o quizás es porque existe una mayor conciencia social.

En tal caso, con la mirada puesta en el 2023, debemos analizar aquellos aspectos que deben ser mejorados y mantener los que nos hacen ser referentes. Por ese motivo, este número de La Navarra del Siglo XXl de DIARIO DE NOTICIAS pretende dar voz a aquellos ciudadanos y ciudadanas que conforman y enriquecen nuestra sociedad desde el aspecto político, cultural, económico, social y deportivo, entre otros.

Ha sido en este 2022 cuando hemos podido hacer un viaje al pasado (en concreto al Siglo I aC) con el hallazgo de la Mano de Irulegi, en cuya inscripción aparece la palabra Sorioneku (afortunado). Un descubrimiento que nos recuerda que la fortuna puede permanecer bajo tierra y que solo sale a la luz cuando existe una necesidad por encontrarla.

Una representación de lo que debe y tiene que hacer la sociedad navarra: mantener en el foco el objetivo de mejorar año tras año.

Tanto las altas instituciones como cualquier ciudadano o ciudadana de a pie deben trabajar con firmeza para lograrloy conformar la Navarra del Siglo XXl.