La secretaria de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), la doctora Isabel Portillo, ha hecho un llamamiento a "repensar" el modelo de vivienda habitual, ya que los "problemas" relacionados con el mismo lo son también "de salud pública".
En esta casuística se engloban las circunstancias relacionadas con "la soledad no deseada, el envejecimiento, la precariedad habitacional y los cuidados", ha indicado con motivo de la celebración, en Pamplona y del 23 al 26 de junio, de la XLIV Reunión Anual de esta sociedad científica y del XXI Congreso de la Asociación Portuguesa de Epidemiología (APE).
Según ha expuesto, "no se trata solo de acceder a una vivienda". Es necesario "repensar cómo queremos vivir, cuidarnos y relacionarnos", ha asegurado Portillo, que va a moderar una mesa abierta a la ciudadanía sobre el papel de la vivienda colaborativa como respuesta a algunos de los grandes desafíos sociales y de salud actuales.
En este contexto, la SEE se ha centrado en la soledad no deseada, que "ha dejado de ser un problema individual para convertirse en un reto de salud pública intergeneracional que no solo afecta a mayores, sino a personas de todas las edades". "La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que casi una de cada seis personas en el mundo afirma sentirse sola y que, entre 2014 y 2019, la soledad se asoció a más de 871.000 muertes anuales, lo que equivale a unas 100 muertes por hora", ha divulgado.
"A este reto se suman las dificultades de acceso a la vivienda y la precariedad habitacional, que obligan a repensar los modelos residenciales desde la salud, la equidad y los cuidados", ha insistido, por lo que va a estudiará "el papel de los alojamientos/viviendas colaborativas o 'cohousing' ante algunos de los grandes desafíos sociales y de salud actuales".
De este modo, ha manifestado que "se abordará el modelo cooperativo como una alternativa a la vivienda tradicional, respondiendo no solo al derecho a un bien de primera necesidad, sino como un factor directamente relacionado con la salud, la equidad, la Salud Mental, la autonomía personal, los cuidados mutuos, la capacidad de las comunidades para generar redes de apoyo y la sostenibilidad".
"La precariedad habitacional no solo condiciona la edad de emancipación o la estabilidad económica, sino también el bienestar de las personas", ha proseguido, para agregar que "la incertidumbre residencial, el sobreesfuerzo económico, los cambios frecuentes de vivienda o la imposibilidad de construir vínculos comunitarios estables pueden agravar situaciones de estrés, aislamiento y vulnerabilidad en todos los ámbitos de la salud global". V
Vivienda colaborativa
Por todo ello, ha incidido en que la citada mesa analizará "el papel que pueden desempeñar los modelos de alojamientos/viviendas colaborativas como respuesta comunitaria ante estos retos, así como las condiciones necesarias para facilitar su desarrollo, desde la perspectiva y apoyo institucional, la construcción de las cooperativas, las redes de economía solidaria y, colaboración entre cooperativas y entidades sociales hasta la adaptación normativa o el acceso a suelo y financiación".
El contexto de ello ha sido mostrado por la SEE, que ha informado de que "en España, según datos del 'Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada', alrededor de un 20 por ciento de la población sufre soledad no deseada, un porcentaje que asciende hasta el 25,5 por ciento en los jóvenes de entre 16 y 29 años". "Las personas jóvenes son también uno de los grupos poblacionales con más problemas para acceder a una vivienda", ha abundado.
"De hecho, el gasto en vivienda lleva a uno de cada tres a estar en riesgo de pobreza", ha declarado, tras lo que ha expuesto que "el envejecimiento de la población y la dependencia necesitan soluciones y alternativas a las residencias tradicionales". "Ante esta situación, el 'cohousing' -nacido en Dinamarca en la década de los 70- se erige como una forma distinta de habitar", ha explicado.
Ahondando en esta, ha señalado que "estos proyectos combinan espacios privados con espacios comunes y buscan favorecer la vida comunitaria, la integración en el entorno, el apoyo mutuo y el uso compartido de recursos, como cocinas, lavanderías, transporte, bicicletas, huertos, mantenimiento o servicios de cuidados". Ello "los hace sostenibles tanto a nivel económico como medioambiental", ha asegurado.
Al respecto, ha anunciado que "en España existe más de un centenar de proyectos de vivienda colaborativa en distintas fases de implantación, de los cuales alrededor de 40 ya están habitados". Sobre ellos hablarán expertos en la materia, y es que la vivienda colaborativa "también se plantea como una respuesta a las necesidades de cuidados en todas las etapas de la vida", ha declarado.
"La vivienda colaborativa no consiste únicamente en compartir espacios, sino en organizar de otra manera los cuidados, los apoyos y los recursos", han sostenido los especialistas, quienes observan "todavía" la existencia de "obstáculos para su desarrollo".
"Entre las principales barreras figuran la creación y consolidación de los grupos cooperativos, la rigidez normativa para reconocer modelos que combinan apartamentos individuales y espacios colectivos, y las dificultades para acceder a suelo o financiación", han proseguido, para concluir la SEE afirmando que "este debate permite ampliar la mirada sobre los determinantes de la salud y analizar cómo los entornos residenciales pueden facilitar o dificultar la conexión social, el cuidado mutuo, la autonomía y la vida comunitaria".