eL destino le tenía abierta la puerta. Él dice que ha sido casualidad. Pero muchos soñaban con tener en el Egüés algún día a Pablo Orbaiz, campeón del mundo sub-20, internacional absoluto.

Pablo nació en 1979, cuando el equipo acababa de federarse y conseguía su primer ascenso a Primera Regional. Su padre ya era entonces el presidente del club, del que había sido uno de los fundadores, junto a Miguel Echarte y otros jóvenes de la zona. El equipo compitió por vez primera como federado en la campaña 74-75 y su primer gran logro fue el ascenso a Tercera, en la temporada 85-86, con Pedro Barandalla en el banquillo. Era la primera vez que un pueblo de 150 habitantes tenía un equipo en esa categoría. Pablo Orbaiz lo vivió con pasión. Era habitual verlo en los partidos, en los entrenamientos... Sus hermanos, Fran y Miguel, llegarían un día a jugar en Tercera División. Ahora el pequeño de los Orbaiz también entra en la historia del club.

No quiere protagonismo. Se esfuerza en ser uno más. No entiende el interés que despierta su presencia. "Yo sigo desconectado del fútbol profesional. Ahora lo que hago es entrenar, jugar a fútbol, que es lo que me gusta y estoy en mi casa todos los días. No he tenido la sensación de regreso al fútbol. Esto es otra cosa. Estoy jugando porque me gusta el fútbol. Otros van al gimnasio, van a correr... Hay quienes les gusta jugar a fútbol y se apuntan al Trofeo Boscos, a jugar a Fútbol 7... A mí me gusta este tipo de competición y he optado por jugar en el Valle de Egüés, porque conozco a la gente que lleva en el club toda la vida y estoy a gusto", comenta el jugador.

Asegura que no es algo que tuviera premeditado eso de colgar las botas en el equipo de siempre. "Para nada. Ha surgido así. Tenía la opción de entrenar en el Egüés, me han dado todo tipo de facilidades y al final se decidió hacer ficha".

Mantiene la ilusión de jugar y el fútbol aficionado le ofrece su cara más amable. "Estoy jugando a fútbol y estoy en casa, con la gente que conozco de toda la vida... Por supuesto que se disfruta. Es completamente diferente".

El vestuario le ha recibido con los brazos abiertos. Desde que empezó a entrenar hace ahora unas semanas, se ha integrado bien en el equipo. "Son deportistas, gente normal a la que le gusta jugar a fútbol. Son buenos compañeros y yo también intento serlo".

Recuerda con cariño sus primeras patadas al balón en el campo de San Martín en Egüés. "El Egüés es un equipo al que he seguido toda mi vida, allá donde estuviera. Siempre he estado al tanto de lo que hacía, de cómo iba... Desde pequeño tenías el campo en la puerta de casa y estabas todo el día en la calle. El club era una familia y nos conocíamos todos, porque tampoco éramos muchos. Jugadores, entrenadores, directivos... Supongo que ahora les hará ilusión que esté en el equipo".

segundo campeón del mundo No es Pablo Orbaiz el único campeón del mundo que se ha refugiado en la Tercera División y, curiosamente, en el Egüés. Fran Jusué ya fichó en 2010 por el equipo que juega en Sarriguren. Ambos se proclamaron campeones del mundo sub-20 en Nigeria en 1999 junto a Iker Casillas, Xavi Hernández, Carlos Marchena, Dani Aranzubia, Yeste... Jusué recaló en Tercera en el Lourdes, el equipo donde tenía a sus amigos, y después, como vivía en Pamplona, acabó su carrera en el Egüés.