En los años sesenta del siglo pasado un grupo de rock, Los Sirex, hacía sonar una canción que venía a decir algo así: “Si yo tuviera una escoba, cuántas cosas barrería…”. Las interpretaciones que podemos darle a esa frase son variopintas y cada uno las adecuamos a nuestras fobias para así limpiar lo que más nos apetezca.
Traído el asunto al fútbol y puestos a limpiar de una vez la violencia verbal, sin ir más lejos, quiero comunicaros queridos lectores que, para alegría de muchos y desgracia de unos pocos, tenemos la escoba, sí la tenemos y vamos a usarla, por eso para evitar sorpresas desagradables lo compartimos con todos vosotros, para que a nadie le pille desprevenido.
Cuando un árbitro observe, mientras dirige un partido, que se producen insultos, amenazas graves, manifestaciones racistas, xenófobas, sexistas o intolerantes proferidas de manera continuada aplicará, paso por paso, el siguiente protocolo:
- El árbitro detendrá el juego y comunicará al Delegado de Campo la existencia de violencia verbal continuada. El Delegado, bien a través de la megafonía o personalmente advertirá a los autores para que cesen en su actitud.
- Si pasados unos minutos prosigue la violencia verbal después de haber sido advertido el público, el árbitro suspenderá temporalmente el partido, ordenará a los equipos que se retiren a los vestuarios durante unos minutos e indicará al Delegado que se repitan los mensajes.
- Si los autores de los actos de violencia verbal no pueden ser expulsados o si se reproducen actos semejantes por nuevos espectadores una vez aplicadas las medidas anteriores, el árbitro suspenderá definitivamente el partido.
Así de claro. Nada menos ni nada más. Los árbitros actuarán con toda la mesura y el sentido común que de ellos y de ellas podemos esperar, pero, no os quepa duda, mostrarán toda la firmeza que se les pide.
Si llegados a este punto crees que estoy exagerando te recomiendo que mires la fecha en el calendario, ya hace tiempo que dejamos las cavernas, el fútbol no puede ser esa cloaca que algunos pretenden. Que se busquen otro escenario y ojalá no lo encuentren. Mientras tanto, a escobazos. Con perdón.
*El autor es responsable de Formación del Comité Navarro de Árbitros de Fútbol