Dicen que todo lo que sube baja, y tras la consecución de su decimoquinta Champions League en Wembley, el Real Madrid está sufriendo un desplome sin precedentes en su trayectoria, sin visos de encontrar el suelo donde aterrizar.
La pelea protagonizada por los jugadores Fede Valverde y Aurelien Tchouaméni ha sido el último episodio de la serie que ha llevado al club blanco a una de las peores crisis en sus 124 años de historia. Este altercado es el fiel reflejo de la pérdida de identidad del club, de su nula planificación deportiva y, sobre todo, del desgobierno que existe en el plano institucional madridista.
El desencuentro entre el francés y el uruguayo empezó a gestarse el pasado miércoles. Se trató entonces de una discusión entre dos futbolistas que, fruto de la mala temporada de su club, se pasaron de revoluciones. Hasta ahí todo normal, nada que no pasara en ningún otro club.
No obstante, el problema vino 24 horas después. Se produjo una nueva tangana entre ambos jugadores, pero que, en esta ocasión, había sido de un carácter mucho más feroz. Tanto es así que Valverde necesitó unos puntos de sutura tras darse un golpe contra la mesa del vestuario en su enfrentamiento con el galo.
Todo esto ha provocado que hoy se conozca la sanción histórica que aplicará el Real Madrid: una multa de 500.000 euros para cada jugador. Sobre esto, Tchouauméni ha comentado lo siguiente: "Ya no es momento de averiguar quién hizo qué, quién dijo qué, o quién tenía razón o no. Reconozco la sanción del club y la acepto".
Otra de las imágenes que más ha encendido al madridismo ha sido ver a su estrella Kylian Mbappé saliendo de Valdebebas a plena carcajada tras sus polémicas vacaciones mientras se recuperaba de una lesión.
Vestuario dividido
Una de las claves de esta crisis blanca es la actual división de su vestuario. Todo comenzó con la llegada este verano de Xabi Alonso. El tolosarra, que venía de maravillar al mundo del fútbol con su Bayer Leverkusen, no cayó de pie en el Real Madrid por sus estrictos métodos de entrenamiento. Largas charlas tácticas, sesiones de vídeo y una serie de movimientos que no gustaron a las principales estrellas de Chamartín. Entre ellos se encontraba Vinicius.
El brasileño nunca llegó a congeniar con el técnico vasco y el enfado tras ser sustituido en el primer Clásico de la temporada fue una de las claves de la campaña. Tal era su desapego con Alonso que, según cuenta el periodista Miguel Serrano, el delantero llegó a quedarse dormido durante unas indicaciones de su entrenador previas a un partido en el hotel de concentración. Florentino Pérez tuvo que elegir entre hacer respetar la figura de su apuesta deportiva o dar peso a los jugadores y, tristemente para el Real Madrid, eligió lo segundo.
La derrota en la final de la Supercopa de España contra el máximo rival trajo consigo la carta de despido del tolosarra bajo el brazo. Los jugadores habían ganado la partida. Su sustituto fue Arbeloa, un entrenador más de la cuerda de Vinicius, pero que tampoco ha conseguido ganarse la confianza de toda la plantilla, lo que ha generado bandos dentro del grupo en los que cada sector apoya a su entrenador. Prueba de ello es que los suplentes, al parecer, llaman ‘cono’ a Arbeloa durante los partidos. Este mote viene de su época como jugador, cuando en las redes sociales le llamaban así por su falta de intensidad.
Todo esto ha hecho que la primera pelea que se produjo en la ciudad deportiva blanca no fuera la de los dos centrocampistas titulares, sino la de Carreras con Rüdiger. Diversos medios apuntaban que el germano habría dado un bofetón al lateral en un entrenamiento. Pasados unos días y con el rumor desvaneciéndose, el español subió una historia en su Instagram para confirmar lo ocurrido y calificándolo de un “asunto aislado sin importancia, ya resuelto”.
En busca del topo
Fede Valverde, que se perderá el Clásico por un traumatismo craneoencefálico causado por el golpe contra la mesa, dejó entrever en su comunicado sobre lo ocurrido la posibilidad de que exista un jugador dentro del vestuario que filtra todo a la prensa: "En un vestuario normal estas cosas pueden suceder y se zanjan entre nosotros mismos sin que salga a la luz. Evidentemente acá hay alguien detrás que corre rápido con el cuento, sumado a una temporada sin títulos donde el Madrid siempre es el punto de mira y todo se magnifica", comentó el uruguayo.
El cisma dentro de ese vestuario es tal que ni siquiera pueden fiarse entre ellos porque la figura de un topo sobrevuela la caseta blanca. De hecho, hay medios que afirman que varios jugadores del Madrid llevan meses sin dirigirse la palabra.
Mourinho se asoma
La situación es tal que, actualmente, todos los caminos conducen al mismo nombre: José Mourinho. Periodistas deportivos de todo el mundo indican que el luso sería ahora la opción más viable para arreglar todo este caos. Según informaba el prestigioso periodista Fabrizio Romano, el técnico portugués estaría deseando volver al que fue su club y se vería capaz de poner en orden la entidad madridista.
Sobre estos rumores se ha pronunciado recientemente Iker Casillas, leyenda madridista y con quien 'The Special One' tuvo sus más y sus menos: "Yo traería de vuelta a Xabi Alonso", declaraba el de Móstoles, con respuesta jocosa de Gerard Piqué: "¿Y quién crees que ganó la pelea?".
Las horas de Arbeloa al frente de la nave madridista parecen estar contadas y el domingo podría certificarse de manera matemática la segunda temporada sin títulos consecutiva del Real Madrid.
El FC Barcelona, por su parte, se frota las manos viendo la situación en la que se encuentra su eterno rival y espera darle la puntilla definitiva en el Clásico del domingo. Un empate es lo único que separa a los culés de cerrar otra campaña de gran hegemonía en el torneo doméstico; sin embargo, es seguro que no desaprovecharán la oportunidad de hacer sangre contra los madridistas.