El Gobierno de Navarra lleva desde que comenzó la legislatura con Sarriguren en el horizonte como apuesta principal en materia de conseguir vivienda pública asequible para el área metropolitana de Pamplona. En concreto, esta semana se están empezando a dar varios pasos a través de la presentación de la primera fase de ampliación territorial de Sarriguren a través del Plan Sectorial de Incidencia Supramunicipal (PSIS). Es quien deberá ordenar ese crecimiento, junto con la apertura del periodo de participación ciudadana que comenzó este jueves de forma presencial y que ayer se estrenó el proceso online para presentar aportaciones y sugerencias hasta el próximo 8 de junio. Finalizado este plazo, se realizará una evaluación de los resultados y aportaciones y se redactará un informe, que se presentará como un anexo del plan de participación. El escenario de trabajo que se propone son unas 5.000 viviendas sobre 90 hectáreas, aunque ni la cifra, ni los porcentajes de vivienda protegida, tasada y libre están cerrados todavía. Durante la presentación, la arquitecta Jone Belausteguigoitia formuló esta ampliación territorial como un "lienzo en blanco para reflexionar y debatir". Pero, hasta el momento, no hay más que alternativas técnicas valoradas sin decisiones. Y hasta que la ciudadanía no lo acepte, no se pondrá en marcha la siguiente fase del proyecto.

El acceso, el nudo más difícil

Es de todos conocido que Sarriguren ya tiene dificultades de movilidad con su población actual, ya que la PA-30 actúa como cuello de botella, por lo que añadir miles de viviendas sin resolver primero esa problemática resultaría inviable. De esta forma, se realizó un estudio de movilidad previo en el que se plantean tres alternativas: En primer lugar, un trazado en falso túnel desde el barrio hasta una nueva glorieta en la N-2303, con posterior conexión con el nudo de Mugartea, que se completa con una nueva pesa del lado de Valle de Egüés; en segundo lugar, una variante oeste que disminuye ese tramo soterrado desplazando la glorieta al oeste y, por último, una alternativa en la que entra en juego Mutilva, ya que partiendo del enlace de Mutilva en la PA-30, que se uniría a través de un trazado por el este de Badostain hasta el extremo sureste de la futura ampliación de Sarriguren. Los documentos presentados no incluyeron todavía una estimación de coste público desglosada.

Pero más allá del acceso rodado, el plan también aborda qué hacer con la movilidad –activa, peatonal en la zona urbana–. En ese sentido, apareció el modelo de supermanzanas –como el que se puede identificar en macrociudades como Barcelona, con velocidad reducida en el interior, tráfico perimetral y prioridad al peatón– aparece como una de las posibles opciones. Así, la arquitecta planteó a los que asistieron a la presentación de esta fase: "¿Queréis diseñar para personas o para coches?" En cuanto a la movilidad ciclable, se debatió entre la posibilidad de que se diera una coexistencia con la movilidad peatonal o, en su defecto, ampliar las conexiones existentes integrando la bicicleta en la calzada y que no estén a nivel de acera. En ambos casos, señalaron las dos opciones se consideran válidas.

Densidad de población

En este caso, se proponen tres modelos distintos para las mismas potenciales 90 hectáreas. Baja densidad, con viviendas unifamiliares y una media de entre 22 y 25 viviendas por hectárea –en este caso sería más cuestionable la promoción de viviendas asequibles–, que generaría un modelo más disperso y mucho más dependiente del coche. Por otro lado, también cabe la posibilidad de una densidad media bruta aproximada, con 55 o 60 viviendas por hectárea, con un tejido más mixto. Y, finalmente, la alta densidad se propone como un modelo mucho más parecido al del Ensanche, con edificios de entre seis y ocho plantas y alguna que otra torre, que llegaría a las 90 o 100 viviendas por hectárea y que permitiría tener una mayor autonomía y servicios y comercios muy cerca de las viviendas. En la presentación, mencionaron que la baja densidad ocupa más suelo, produce menos vivienda por hectárea y encarece los servicios públicos por habitante.

Espacios libres y equipamientos

En el plan también se plantean alternativas de cómo organizar el espacio público. Por ejemplo, a través de parques dispersos por el barrio y que se conectan a través de corredores verdes, con un tratamiento más natural y menos intervenido, frente a otras zonas en las que los parques pudieran estar más concentrados, con equipamiento deportivo, zonas de juego y usos recreativos intensivos. En lo que se refiere a los equipamientos –sanitarios, educativos o culturales–, una de las principales dudas es si los deben situar de forma perimetral y agrupada o de una manera más central y centrada. Por ejemplo, en lo relativo al comercio, se propuso un eje lineal centrado o en parcelas agrupadas. Se mencionó que les parecía de relevancia proteger los valores ambientales y paisajísticos y que, de alguna manera, se puedan integrar en lo natural y que, sobre todo, se procure un acceso equitativo para los nuevos comercios y servicios que se empezarán a gestar.

¿Por qué sarriguren?

El diagnóstico que justifica esta operación es demográfico. Un estudio encargado al Departamento de Geografía de la UN apunta a un crecimiento del 0,99% anual en el área urbana de Pamplona hasta 2035, lo que equivale a que cerca de 50.000 personas más podrían vivir en la Comarca de Iruña. Ante esta situación y, teniendo en cuenta que Sarriguren es una zona con una pirámide demográfica muy peculiar porque hay mucha población infantil, también hay cierta presencia de personas mayores de 60 –aunque no hay una red de mayores demasiado amplia– y tampoco abunda la población entre los 20 y 30 años. Y a todo ello hay que añadir que también hay muchos jóvenes que ya han construido barrio –o una identidad dentro de Sarriguren– y que les gustaría quedarse, pero no encuentran la manera de poder quedarse porque no encuentran vivienda asequible en la zona. Y en esta circunstancia, lo que se pretende es tratar de acelerar el crecimiento de diferentes barrios de la Comarca de Pamplona con el objetivo de poder hacer frente a todas las demandas de la población que necesita obtener una vivienda digna. En otras palabras, dar respuesta a esa demanda es uno de los objetivos declarados del PSIS, junto con ofrecer un entorno accesible, sostenible y bien conectado con el barrio existente; esto es, que la ampliación sea un crecimiento natural, no una isla. Una vez se resuelvan todas estas incógnitas a través de la participación ciudadana, la siguiente fase es la aprobación del plan inicial.