Los médicos del servicio de Medicina Interna del Hospital García Orcoyen de Estella-Lizarra deseamos compartir con la opinión pública la realidad asistencial que estamos viviendo, al igual que otros profesionales médicos del Servicio Navarro de Salud.
La Medicina Interna constituye uno de los pilares de la atención hospitalaria. En un hospital comarcal como el de Estella-Lizarra, la carga asistencial se multiplica, dada la diversidad de escenarios clínicos que se atienden en la única planta de hospitalización no quirúrgica existente. Esto se agrava por una sobrecarga laboral mantenida en el tiempo por la falta de reemplazo de médicos o la cobertura de sus bajas, cuyas tareas deben ser asumidas por el resto.
Mientras se realizan inversiones en las infraestructuras del Hospital García Orcoyen modernizándolas y ampliándolas, los servicios no pueden atender a los pacientes por la falta de médicos. La ausencia de una respuesta eficaz ante indicadores de gestión claramente tensionados contribuye a cronificar y normalizar una situación que requiere, con urgencia, una revisión profunda. Algunas de las medidas que nos proponen resultan alarmantes cuando se menosprecia o se olvida la importancia del acto médico.
No puede obviarse el impacto directo que esta situación tiene sobre la conciliación de la vida laboral y familiar. La prolongación de jornadas y la imposibilidad de desconexión real generan un desgaste progresivo que compromete, no solo el bienestar de los profesionales, sino también la sostenibilidad del sistema sanitario.
En nuestro servicio no hacemos peonadas ni jornadas extraordinarias regladas, pero el desempeño de nuestra labor con responsabilidad conlleva, de manera habitual, una prolongación de la jornada muy por encima del horario ordinario y un uso del teletrabajo durante el tiempo libre, todo ello sin remuneración. Se suma la cobertura de un número de días festivos que excede cualquier criterio razonable. Esta situación es consecuencia directa de una carencia de plantilla prácticamente permanente. Nuestros responsables ignoran la precariedad con la que operamos en los hospitales comarcales y supone, en última instancia, un menosprecio a la calidad del servicio que la población merece y que nosotros nos esforzamos en garantizar.
Es responsabilidad de los políticos y los gestores realizar las reformas del sistema sanitario que aseguren su sostenibilidad y su calidad. No hay que olvidar que el acto médico es el eje vertebrador de la asistencia sanitaria. Nosotros seguiremos siempre haciendo nuestro trabajo, con rigor, ética y profesionalidad.
*Firman esta carta: Mª Luisa Abínzano Guillen, Arancha Arenas Miquelez, Miren Arteaga Mazuelas, Lander Badiola Urquiaga, Irene Cabanillas Navarro, Santiago Cantabrana Miguel, María Hidalgo Santamaría, Vanesa Jarne Betrán, Carmen Martínez Velasco, Iratxe Martínez de Narvajas Urra, Amaia Torrecilla Ugarte e Itxaso Urtasun Lugea