Debajo de las piedras del Palacio Real de Olite y de las calles del casco histórico de Olite se extiende una ciudad que no se ve a simple vista, pero que forma parte del relato histórico y legendario de la villa. Un subsuelo que, según las leyendas, estaría recorrido por galerías y pasadizos vinculados a la época medieval y a los proyectos de la corte de Carlos III el Noble. Ese mundo subterráneo, a medio camino entre la historia y la leyenda, sigue siendo uno de los elementos menos conocidos del patrimonio local. Aunque más allá del propio Palacio, las Galerías Medievales de Olite cobran ahora especial relevancia tras la finalización de su restauración. Después de varios años cerradas por problemas estructurales y humedades, el espacio se reincorpora a la oferta patrimonial de la localidad, ampliando los recursos que Olite ofrece tanto a visitantes como a vecinos durante todo el año.

Y es que el Ayuntamiento de Olite cerró las galerías en 2019 después de detectar un importante deterioro provocado por las filtraciones de agua y las humedades, que estaban afectando tanto a la estructura como a las instalaciones del espacio subterráneo. A partir de entonces se diseñó un proceso de rehabilitación dividido en tres fases debido al elevado coste económico de la intervención.

La primera fase, iniciada en 2022, se centró principalmente en la consolidación estructural. Los trabajos incluyeron la demolición de la antigua oficina de turismo y la reparación de muros y bóvedas de piedra y hormigón. La actuación tuvo un coste de 59.056 euros y fue financiada mediante una enmienda nominativa de Geroa Bai a los Presupuestos Generales de Navarra.

La segunda fase se ejecutó en 2023 y estuvo enfocada en resolver los problemas de humedad y ventilación que presentaba el recinto. Se realizaron trabajos de drenaje de la solera, canalización de aguas subterráneas y pluviales, excavaciones para facilitar la ventilación natural, sondeos arqueológicos y tratamientos específicos sobre la piedra para eliminar sales y frenar el deterioro. Además, se instaló un sistema de eliminación de humedades, se renovó el pavimento con adoquín de piedra natural y se restauraron distintos elementos estructurales y metálicos. Esta fase ascendió a 82.736 euros y volvió a contar con financiación procedente de una enmienda de Geroa Bai.

La tercera y última fase, iniciada este año, ha estado centrada en la iluminación y en la finalización técnica del espacio. La intervención ha permitido instalar una iluminación escenográfica mediante perfiles LED integrados en el pavimento para resaltar la textura de muros y bóvedas sin introducir elementos visibles en altura. También se han enterrado los sistemas eléctricos y de emergencia en arquetas estancas para facilitar futuros usos culturales o expositivos del recinto. El coste de esta última actuación asciende a 232.532 euros, financiados íntegramente por el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media a través de los fondos europeos Next Generation.

Durante el desarrollo de esta tercera fase, el proyecto sufrió varios retrasos después de que Príncipe de Viana rechazara en dos ocasiones la propuesta inicial de iluminación integrada en el suelo. Finalmente, el Ayuntamiento logró sacar adelante la solución planteada, basada en iluminación indirecta y sin elementos visibles sobre muros o bóvedas.

Las Galerías Medievales de Olite-Erriberri han culminado sus obras de restauración. Saioa Martínez

Sin embargo, más allá del resultado técnico, desde el propio Consistorio subrayan que la actuación no se explica sin la financiación externa. “Todas estas obras las hemos podido hacer gracias a las ayudas que nos han dado, ya que por nuestros propios medios hubiera sido imposible financiarlo. Casi todo lo que se hace desde este Ayuntamiento es a base de subvenciones, cuando nos las dan, porque no tenemos fábricas o empresas grandes que nos generen dinero. Nuestra batalla siempre es, y la seguimos viviendo, es que nos gustaría tener algún ingreso procedente del Palacio Real, que tanta gente atrae”, expone Ángel Guerrero.

Según analiza, ese hipotético retorno permitiría reinvertir en la propia conservación del patrimonio y en otras necesidades municipales. “Con eso sí que podríamos haber rehabilitado por nosotros mismos las galerías, o acometer otras cosas que tenemos pendientes, como un nuevo centro cívico o la escuela infantil de 0-3 años”, señala.

En este sentido, Ángel es claro al remarcar el papel determinante de las ayudas recibidas. “Si no hubiera sido por esas dos enmiendas nominativas de Geroa Bai para la primera y segunda fase, y la subvención del Consorcio para acometer la tercera, las galerías seguirían cerradas y sin reformar”, subraya.

Apertura al público

Con las obras ya finalizadas, el Ayuntamiento trabaja ahora en la futura apertura del espacio y en la organización de visitas guiadas. Aunque el modelo todavía no está definido por completo, el Consistorio mantiene conversaciones con la Red Explora, entidad que agrupa a gestores de espacios naturales y culturales de Navarra, para estudiar posibles fórmulas de gestión.

Entrada a las Galerías Medievales de Olite-Erriberri por la Plaza de Carlos III Saioa Martínez

La intención municipal es que las galerías formen parte de un recorrido patrimonial más amplio junto a otros enclaves históricos de la localidad, como la Torre del Chapitel o la ermita de Santa Brígida. “Queremos que la gente pueda disfrutar del patrimonio que tenemos”, explica Guerrero.

Las galerías, que discurren desde la plaza de Carlos III hasta las inmediaciones del Palacio Real y cuentan con una longitud aproximada de 60 metros, fueron descubiertas en los años 80 durante unas obras de saneamiento en la plaza. Desde entonces, el espacio ha acogido distintos usos como oficina de turismo, sala de exposiciones o escenario puntual de actos culturales.

El Ayuntamiento estudia además cómo regular el acceso al recinto una vez abierto al público. Actualmente existe debate sobre si reinstalar una puerta en el acceso principal o mantener el espacio abierto parcialmente. “Tenemos el temor de que ese espacio pueda convertirse en un vertedero o un sitio para hacer botellones”, reconoce el concejal.