Sin suerte. Estaban casi todos, incluso Donald Trump, dando un discurso en el balcón del Ayuntamiento; también un grupo de reguetoneros y un equipo de fútbol americano, rollo Super Bowl, pero sin señales de la estrella de la música mundial. Sin Bad Bunny. O escondido al menos, ante la omnipresencia de Trump y sus fuerzas del orden. Domingo de zaldunita en Tolosa: torrente de ingenio, que se merece el respeto hasta de la climatología. “Ateri. Hotzik ez”. Condiciones de lujo para reafimar la grandeza del carnaval de Tolosa. Esta vez bajo el lema de Make Tolosa Great Again.

Carroza de las buenas emulando al edificio consistorial. Y en el balcón, Donald Trump, con la visera roja (MAGA) calada, hablando en euskera a la multitud, flanqueado por la ikurriña y la bandera de Tolosa. Un Ayuntamiento que iba sobre ruedas, pero mal anfitrión, al obviar la bandera de EEUU. Desaire sin precedentes al presidente norteamericano. Por no estar, no estaba ni la española. Bonito marrón para el delegado del Gobierno.

Gran presencia de los Estados Unidos de América en Tolosa. Estaban los grupos de asalto SWAT, agentes de la policía migratoria del ICE, el FBI, y parte de la industria petrolífera norteamericana, con una plataforma de extracción de crudo en pleno funcionamiento. Que si "Fuck you, Trump" y "Fuck You, EEUU", en carteles y pegatas, pero el mandamás mundial tiene mucho tirón. Hasta en Tolosa.

Cerveza en lugar de fentanilo

También la DEA antidroga, custodiando al presidente venezolano Nicolás Maduro, pero con botellas cerveza en la mano. Menuda columpiada la ley seca que estuvo en vigor entre 1920 y 1933 en el país del fentanilo.

Zezen gorri, la versión vasca de la archiconocida bebida energética y revitalizadora. La que algunos mezclan con 'güiski', otros con vodka y alguno con Jägermeister, tuvo su propia carroza, cerca de la plaza del Triángulo. Y, sospechosamente, había ciclistas pasando cerca: uno del Kas y otro del Euskaltel, intentando descolgar a al líder del Langa’s, equipo modesto. Intento baldío, porque cuando abrían hueco se detuvieron en los fogones de los Parrill-eroak.

Muy cerca, Fernando AlonsoPiastri, acompañados por un grupo de ‘ingenieros’, que tenían pinta de ser colegas de los ilustres pilotos, bebiendo y comiendo sobre el fuselaje de un Fórmula Uno. Aerodinámica, la justa. Utilidad y servicio, un diez. Obra de ingenieros de época.

San Frantzisko Airlines con azafatas, azafatos o azafates, vaya usted a saber. A los ojos insensibles de un ciudadano de a pie, un pavo con peluca roja vestido de moza guapa y medias para que no se le viesen los pelos de las piernas.

Muy cerca, en el soportal de la iglesia de San Francisco, un grupo de beatas, de riguroso luto, y con pinta de plañideras, se disponían a rezar al santo. Día de contrastes, puesto que no muy lejos se ofrecía espectáculo de altura. “Topless gizonak, emakumeentzat bakarrik”.

Un roto para un descosido

Nadie desentona en Tolosa, donde siempre hay un roto para un descosido. Lamparaspayasos asesinoschinosmarcianosfontanerosvampirosCaperucitas rojas, y lobos, padres y hijos, veteranos y noveles. Ambiente de lujo. Había avispas o abejorros, vete a saber. PalomiterosBlancanievesvendedores de la ONCEfrailesmonjas y unos ‘flipaus’ intentando arrancar un R5 amarillo como si fuese una motosierra. Mal negocio.

Tolomitak, "elurrik gabe"

Tolomitak, las míticas montañas de Tolosaldea, "elurri gabe", como decía un payaso que pasaba cerca; Y cerca también carroza del "club de Eski Uzturre". Todos, a la espera de la nieve, que se quedó por encima de los 900 metros, y no bajó del monte al pueblo.

El Banco de Santander repartiendo Eko talos y saltxipapas. ¡Joder, con la diversificación de activos!. Y un colgau, bueno, un crucificau, clavado en su cruz, pero contento. ¿Sería Jesucristo?

Le miraba pasar atentamente un señor muy, muy mayor en silla de ruedas, con bastón, girando la silla sospechosamente con los pies, como si fuese la cabeza de la niña de la película del Exorcista. Espía fijo. Y alrededor, más compañeros con caretas de ancianos, que a la que te despistabas estaban saltando a la comba, como si fuesen mozos de 14 años. Adiós tapadera.

Cuerda multiusos, porque lo mismo valía para hacer sokatira, que para el sokasalto. Hasta un faraón vivo que pasaba por al lado, estuvo a punto de sumarse al equipo.

Kortabarria e Iribar, con la ikurriña

Disfraz de época: Kortabarria e Iribar, los capitanes de la Real Sociedad y el Athletic de Bilbao en la década de los 70, hermanados. La foto de la ikurriña del 5 de diciembre de 1976, al son del himno de la Real Sociedad.

Una foto histórica que se repite. Iker Azurmendi

Y no muy lejos, unos jóvenes subían y bajaban emulando a los carvanales de Ituren: pasearon el cuero desollado y la cabeza de un jabalí real sobre una carreta cargada de leña. Faltaban los animalistas. Se habría montado parda si llegan a aparecer en Tolosa.

Fuera del paseo de Francisco, avenida de la imaginación desbocada, en el paralel paseo peatonal (López-Mendizabal), más cachondeo. Ahí además había bares, suministrando fuel a la peña. Y fuera, un torero escapado de la plaza de toros, intentando hacerse el colega con un grupo de fiesteros en Ibiza. O eso se creían ellos. Puestón del quince.

Carantoñas de película

Maspalomas, la película de José Mari Goenaga y Aitor Arregi, nominada a 9 premios Goya, forzando encuentros afectivos tras el arbolado. “Uso gehiago” se leía en el stand que montaron en el Triángulo.

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Fotos del Carnaval de Tolosa 2026: Tolosako inauteriak, martxan! Ruben Plaza

Y no muy lejos, Brais Méndez y Aitor Paredes haciéndose carantoñas. Cariñosetes ellos, aunque no cabe duda que al jugador gallego de la Real se le fue la mano en el derbi liguero de San Mamés. Collarín y vendaje aparatoso para el central bilbaino, que se tenía en pie a duras penas. Pero por si acaso, seguía arrimado a Brais, bien lejos de los jugadores del Getafe, con Nyom (Niom) a la cabeza. Miedito.

También estaba la reina Sofía, acompañada no se sabe muy bien por qué grupo de familiares. Y justo detrás una carroza muy futurista, augurando la Tolosa del año 3.000. Con ropa psicodélica, pero tendida en un tenderete: una cuerda atada a dos postes. Solución de toda la vida, y la que mejor seca con viento generoso. Me río de las secadores industriales. Al menos, febrero sigue teniendo 28 días en ese año 3.000 y el Carnaval de Tolosa seguía marcado en rojo.