Henar Álvarez: la risa como trinchera, la vida como guion
De Aluche al ‘prime time’, de escribir en la sombra a brillar con luz propia. Henar Álvarez ha convertido el humor en una herramienta para contar(se) y cuestionarlo todo
Hubo un tiempo en el que hacer reír era simplemente una forma de sobrevivir a los días largos, a las dudas, a los trabajos encadenados y a esa incertidumbre que acompaña a cualquiera que decide dedicarse a contar historias. En ese tiempo, Henar Álvarez no era todavía la presentadora que hoy ocupa el 'prime time' de RTVE ni la voz reconocible que llena teatros o pódcasts. Era, sobre todo, una chica de Aluche con una libreta, muchas ideas y una intuición clara: el humor iba a ser su lenguaje.
Porque antes de los focos, de las entrevistas virales y de ese salto definitivo a La 1 con 'Al cielo con ella', hubo años de escribir para otros. De colarse en redacciones, productoras pequeñas y programas donde el reconocimiento no llevaba su nombre. En sus inicios, y tras estudiar Comunicación Audiovisual, su blog 'La culpa es del script' se convirtió en un pequeño fenómeno dentro del mundo cinéfilo. Ganar un Premio Bitácoras en 2014 no solo le dio visibilidad, le abrió una puerta. Una de tantas que tuvo que empujar. Porque si algo define la trayectoria de Henar es que nada ha sido inmediato. Ni fácil.
Su primera gran oportunidad en televisión llegó casi como una escena escrita por ella misma. Una cola para ver un preestreno de 'Días de cine', una conversación casual con el director del programa, un casting…, y de repente, ahí estaba, sustituyendo a Cayetana Guillén Cuervo entre 2013 y 2014. Un cuento de hadas, sí, pero con ensayo, preparación y mucho nervio detrás.
El gran giro en su carrera
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión no llegó delante de una cámara, sino sobre un escenario. En 2016, mientras trabajaba como redactora en Likes (Movistar Plus+), sus compañeros detectaron algo que quizá ella aún no había dimensionado del todo: su capacidad para hacer reír. Le propusieron subirse a un escenario con Riot Comedy, un colectivo de stand-up formado por mujeres. Y ahí ocurrió todo. El aplauso. La validación. El vértigo.
A partir de ese momento, Henar empezó a construir una voz propia. Una voz incómoda, inteligente, directa. Una voz que no solo buscaba la carcajada, sino también la reflexión. Porque su humor no es neutro: es feminista, crítico, profundamente ligado a la experiencia personal. Habla de sexualidad, de maternidad, de desigualdades. Y lo hace desde un lugar que mezcla ironía y verdad.
El encuentro con Bob Pop y Andreu Buenafuente marcó otro giro en su carrera. Un pasillo de la Cadena SER, un comentario casi casual -“¿me mandas lo que haces?”- y un monólogo grabado que acabaría siendo viral. A partir de ahí, el crecimiento fue exponencial.
Discurso social con sello propio
Henar nunca ha sido solo una cosa. Ha sido guionista, presentadora, podcaster, escritora. En 'Buenismo bien', junto a Manuel Burque, consolidó su presencia en la radio. En 'Estirando el chicle' o 'El Olimpo de las Diosas', afinó ese equilibrio entre humor y discurso social que hoy es su sello. Y como 'La chochoctora', convirtió un personaje en un fenómeno que ha llevado por escenarios de todo el Estado.
Tambiénha encontrado enla escritura un refugio y una extensión de sí misma. En 2020 publicó 'La mala leche', una novela gráfica sobre la maternidad sin edulcorar. Y en 2024 llegó 'Ansia', una obra que explora el poder, el deseo y las contradicciones.
Su vida personal y familiar
Y luego está la vida. La real. La que no siempre cabe en un monólogo. Madre de Otto desde 2017, su experiencia con la maternidad atraviesa gran parte de su discurso. También su separación del periodista Nacho Jouve en 2023, que ha abordado con la misma naturalidad con la que habla de todo lo demás. Sin dramatismos impostados, pero sin esconder la complejidad. En sus propias palabras, criar en custodia compartida tiene ventajas inesperadas: “Cuando le toca a su padre, de repente tienes 20 años”. Humor, sí. Pero también una forma de resignificar la experiencia. De encontrar luz en lo cotidiano.
A sus 41 años, Henar Álvarez es muchas cosas: una de las presentadoras más relevantes del momento, una cómica con voz propia, una escritora que no se conforma. Pero, sobre todo, es el resultado de un proceso largo, lleno de decisiones, de riesgos y de trabajo constante. Porque hacer reír, como ella bien sabe, es una de las cosas más difíciles que existen. Y hacerlo mientras se cuestiona el mundo, mientras se abre camino en una industria históricamente dominada por hombres, es todavía más complejo.
Quizá por eso su éxito no suena a casualidad. Suena a insistencia. A talento afinado con los años. A una mujer que entendió que el humor no era solo un fin, sino una herramienta. Y que, detrás de cada chiste, siempre hay una historia que merece ser contada.
