"Nos trasladamos a Arano para disfrutar de la naturaleza"

Pino Vicedo, tatuadora de profesión, e Iñaki Egurza, topógrafo, cambiaron hace 30 años Donostia por Arano, el único pueblo navarro desde el que se ve el mar. Allí viven, en un caserío con sus dos hijas, Naroa y Leyre, que empiezan ya a reclamar el ritmo de la ciudad

04.10.2021 | 11:01
Los Egurza Vicedo, en la localidad navarra de Arano, su casa.

Enfilamos la GI-3410, la carretera que acompaña al río Urumea en su cauce para continuar por la NA-4150, antes de enfilar la 4016 y empezar a coger altura rápidamente por la sinuosa y angosta carretera de doble sentido y único carril que nos lleva hasta lo alto del monte. Gracias al GPS no nos hemos perdido y hemos llegado sin dar tumbos, pero con un poco de mareo, eso sí, hasta Arano, una villa montesa, enclavada en la muga entre Gipuzkoa y Navarra, y desde donde curiosamente se otea el mar Cantábrico. Sólo por unas vistas como ésas ha merecido la pena el viaje, pensamos.

Las casitas se concentran en un pequeño núcleo, donde se congrega el centenar de vecinos censados en Arano. Pino Vicedo, la protagonista de este número de IN, nos acompaña hasta la puerta de su caserío, donde nos recibe con mucha emoción su perrito Nube, tan cariñoso como su propio nombre indica. En el interior, sus hijas Naroa y Leyre, junto a su marido, Iñaki Egurza, nos reciben con hospitalidad pero también con algo de incertidumbre, pues no quieren robar el protagonismo a Pino, ya que es ella quien se merece toda la atención. Lo cierto es que únicamente para hablar de ella necesitaríamos una enciclopedia, pero pronto descubriremos que su marido no le anda a la zaga.

¿Qué tal se vive en Arano?

-Iñaki Egurza: Estamos muy contentos. Es un pueblo pequeñito de cien habitantes y somos muy felices aquí.

¿Por qué vinisteis aquí hace ya treinta años?

-Iñaki: Estábamos buscando una casa rural en Euskadi y al final la encontramos aquí en Arano. Nos vinimos dos parejas y compramos este caserío, que dividimos para formar familia.

¿Cuándo decidisteis dejar Donosti para trasladaros a un pequeño pueblo en mitad del monte?

-Pino Vicedo: Somos montañeros y a mí desde que era pequeña me ha gustado siempre el monte y a Iñaki también. Desde que tiene uso de razón ha tenido botas de monte en los pies (risas).

¿Fueron duros los inicios?

-Pino: Cuando nosotros llegamos a Arano, era muy bonito y tenía un encanto especial. La mitad de las calles que ahora están asfaltadas antes eran de barro y hierba y ahora hay muchos niños, pero antes sólo había una niña. Al principio, cuando vinimos, daba un poco de miedo la casa, era como un museo (risas). Cuando llevábamos tres años viviendo ya aquí decidimos hacer una reforma integral.

-Iñaki: Ésta es una casa muy antigua, de cuando los pastores de Goizueta fundaron este pueblo.

Para quienes no hayan tenido la ocasión de visitar este precioso pueblo de montaña, ¿qué les podéis decir de Arano?

-Pino: Que es el único pueblo de toda Navarra desde donde se ve el mar.

-Iñaki: Y estamos rodeados de montes, que se usaban para hacer carbón en las ferrerías. En los años ochenta, el pueblo cedió un terreno para explotación y ahí se instaló una fábrica de cervezas que estaba en Donosti. Luego vino Keler y le siguió Cruzcampo. Ya no queda ninguna. La última en cerrar fue Cruzcampo en el año 2000 y se marchó a Sevilla. Toda esa gente del pueblo que trabajaba allí se quedó sin trabajo. La mayoría se quedó en el paro, aunque algunos pudieron prejubilarse. Ahora mismo esa misma fábrica es una serrería. (Visita Arano, un bello pueblo de montaña, aquí).

-Pino: Hace unos años hubo alguien que quiso comprar un terreno para hacer un parque temático con tirolinas, pero el proyecto no llegó a cuajar.

-Iñaki: Lo que sucede es que Arano es un pueblo dormitorio y aquí no hay nada de lo que puedas vivir a no ser que tengas un bar.

-Pino: Por cierto, el bar del pueblo se llama Consejo y ahí se come de maravilla, os recomendamos ir.

¿Cómo hacéis la compra diaria?

-Pino: El panadero viene a diario y el carnicero, el pescatero y el frutero viene un día por semana.

¿Cuáles son vuestros platos favoritos?

-Iñaki: La empanada murciana y el gazpacho.

-Pino: Mi familia es de Cartagena y sigo su receta.

-Iñaki: Y en los postres nuestra hija pequeña, Leyre, es muy buena.

-Pino: Lo mejor que hace son los cupcakes, los hace de colores, muy artísticos. Mi especialidad es la tarta de limón, pero sobre todo me salen muy bien las trufas de chocolate al coñac, dulce con el que terminé de conquistar a mi chico.

-Iñaki: Así es.

-Pino: Le daba cajas de trufas hasta que un día me enteré de que en casa no las repartía. Las escondía en su cuarto y se las comía sólo él (ríen).

-Iñaki: ¡Pero cómo iba a repartirlas, por favor!

-Pino: Me acuerdo un día que fui a conocer a su madre. Le pregunté por las trufas pero no sabía de qué le estaba hablando (ríen). (Si quieres conocer la receta de la empanada murciana y aprender a hacer trufas al coñac pincha aquí).

Vuestras hijas al final han nacido y crecido aquí, pero ¿creéis que echan en falta lo que ofrece una ciudad como Donosti?

-Pino: Como el resto de niños, van al colegio de Goizueta, que está a un cuarto de hora de aquí en coche. Les recoge un autobús chiquitín y se lleva a todos. Creo que Naroa y Leyre sí echan cosas de menos, pese a que están bien aquí. Al final, con la edad que tienen, ya quieren bajar a Donosti y salir con las amigas de allí porque tienen amigas tanto en Arano como allí.

-Iñaki: Ahora estamos en el punto de que nos toca ser taxistas e ir y venir a buscarlas. La carretera por la noche no tiene mucho tráfico, a pesar de que tiene muchas curvas y no hay iluminación más que la que llevas tú en el coche.

¿Cómo os conocisteis?

-Iñaki: Nos conocimos en el 'Keops', una discoteca de Donosti que ya no existe. En aquella época a los dos nos gustaba mucho salir a bailar. Estando una noche allí la vi bailar y me gustó mucho, así que le dije si quería bailar conmigo, pero me dijo que no.

¿Y qué hiciste?

-Iñaki: Como soy persistente, el siguiente fin de semana volví a acercarme y, tras preguntarle si quería bailar, me volvió a decir que no.

Y volviste a la carga el tercer fin de semana...

-Iñaki: Así es. Allí fui, a intentarlo de nuevo (risas). Repetí lo mismo y no sé qué me dijo, pero intuí un 'no' y me di la vuelta, pero ella se acercó y me dijo: "Oye, que te he dicho que sí". ¡Y desde aquel momento hasta hoy!

-Pino: Inseparables (ríen).

Pino, ¿qué recuerdas tú de aquello?

-Iñaki: Lo ha borrado de su memoria (ríen).

-Pino: No, sí que me acuerdo del día que te dije 'sí' y empezamos a bailar.

¿Venís de una familia de artistas?

-Pino: Sí que es verdad que tanto la familia de mi marido como la mía tienen mucha mano para dibujar y sí que hay mucho arte. Por otro lado, en mi familia hay mucho músico. Somos siete hermanos y cada uno toca al menos un instrumento. Mi padre también, así que sí que hay arte en la familia.

¿Qué tocas tú?

-Pino: Yo toco la flauta travesera, que he aprendido a tocar yo sola en casa, pero toco muy poco. El solfeo que sé lo he aprendido por mi cuenta.

-Iñaki: A mí me gusta cantar.

-Pino: Y lo hace muy bien.

-Iñaki: Tengo una aplicación en el móvil para cantar y me gusta y me entretengo con cualquier estilo de música.

¿Las niñas tienen tantas aficiones como vosotros?

-Pino: Para ellas es muy importante la música. La mayor, Naroa, de 15 años, está en cuarto de Piano del Grado Profesional y va a pasar al Superior, ya que tiene claro que quiere ser pianista. La pequeña, Leyre, tiene 13 años. Estudia violín y ahora quiere cantar, aunque le da un poco vergüenza cantar delante de la gente.

Iñaki, en tu caso trabajas como delineante y topógrafo en una empresa de Tolosa y tú, Pino, junto con tu hermana Eva, has abierto un estudio de tratuajes en Astigarraga, Mara-Mara Tattoo ¡en plena pandemia!

-Pino: Sí, pero todo nos ha ido tal y como habíamos planeado. La idea nació dos meses antes del COVID y ahí compramos el local. Durante ese tiempo aprovechamos para ir montando y preparado todo.

¿Por qué elegisteis Astigarraga?

-Pino: Empezamos a mirar sitios y nos gustaba más ir hacia pueblos tranquilos. Astigarraga es un pueblo impresionante y nos ha acogido genial. Buscábamos un local entre Ubieta, el pueblo donde vive Eva, y Arano, que es donde vivo yo, y encontramos un local muy luminoso que nos enamoró. En la entrada había tres cerezos japoneses que cuando llegamos estaban blancos. Por eso se llama el estudio Mara-Mara, haciendo alusión a cuando nieva mucho.

¿Cuándo empezasteis en el mundo del tatuaje?

-Pino: Mi hermana Eva y yo hicimos un curso en una escuela de tatuaje de Donosti hace cuatro años. (¿Quieres conocer la trayectoria de Pino Vicedo hasta abrir su propio estudio, Mara-Mara Tattoo? Aquí).

En este sector en el que las mujeres son minoría, no es habitual ver un estudio en el que el 100% son mujeres, ¿no?

-Pino: Hay que borrar los estereotipos que tenemos de los tatuadores. Tanto mi hermana como yo luchamos contra todo tipo de estereotipos, ya que no nos gustan. Desde el primer momento nos pareció una buena idea y decidimos tirar para adelante. Al final, en vez de irnos a tatuar al estudio de otro, con su estilo, pensamos en montar el nuestro con nuestro propio estilo. (Descubre la historia y evolución de los tatuajes aquí).

¿Cuál es el perfil de vuestros clientes?

-Pino: Estamos muy contentas porque el 80% de nuestros clientes son mujeres de todas las edades, desde 'ancianitas' hasta adolescentes que vienen con autorización. Alucinaríais en colores. Recuerdo una vez que vino la típica baserritarra de caserío que no ha salido del baserri y me pidió que le hiciera una flor en el cuello, que es un sitio donde duele mucho. Quería chulearse con las amigas me contó (ríe).

¿Cómo fue su experiencia?

-Pino: Pues me dijo, "hija, si tú supieras todo lo que he pasado en esta vida€ esto no es nada, tú dale". Alucinante. Pero no es la única, hace poco vino otra señora mayor con su nieta para tatuarse las dos una amapola en el antebrazo.

¿Cuál es vuestro estilo de tatuaje preferido?

-Pino: Lo bueno que tenemos mi hermana y yo es que tenemos diferente estilo, así que nos repartimos los clientes. Ella es arquitecta y tiene un estilo más lineal. Además le gusta mucho el color. A mí, en cambio, me gusta más en blanco y negro y un poco más realista. Pero aparte de eso, a veces conectas con el cliente y la hace la que lo siente, porque lo bonito del tatuaje es que tiene una implicación personal. En mi caso he llegado a terminar algún tatuaje llorando...

Sin embargo tú no tienes muchos...

-Pino: La verdad es que no, tengo pocos. Mi primer tatuaje fue el nombre de 'Iñaki' en letras élficas, que me hizo mi hermana en el curso y yo a ella le hice una bici BH roja, que era lo que ella quería (ríe). Luego me he hecho un peón de ajedrez y unos helechos en la pierna, que me gustaría que fuesen creciendo (ríe), aunque iré con cuidado porque en casa no es que les guste mucho el tema de tatuajes...

¿A vuestras hijas tampoco?

-Pino: ¡Qué va! No son mucho de tinta y tampoco creo que a medida que cumplan años quieran hacerse algún tatuaje, pero de momento no creo que eso pase (risas).

¿Y por qué te dibujaste un peón de ajedrez?

-Pino: Me gusta mucho el ajedrez. Aprendí a jugar cuando era pequeña porque me enseñó mi padre, aunque luego estuve muchos años sin jugar. Un día me enteré de que había un cursillo en la Casa de la Mujer de Donosti, fui a probar y me enganché. Hacemos torneos por la provincia y nos lo pasamos bien. Desde aquí animo a las mujeres a que jueguen, porque todavía somos pocas.

-Iñaki: Pino es muy buena. Ha llegado a ser campeona de Gipuzkoa. Cuando jugamos en casa siento que se aburre y lo dejo. No tengo ganas de llegar a su nivel (risas).

-Pino: Alguna vez Iñaki me ha ganado, no os creáis (ríe).

Volviendo al mundo de los tatuajes... ¿cuándo recomiendas hacerse uno?

-Pino: Siempre se suele decir que en verano no, pero eso no es así siempre, porque tienes que tener en cuenta que tienes que estar sin tomar el sol en la zona donde te lo hagas durante un mes. Aun así, si tuviera que recomendar, diría que a partir de septiembre que pega menos el sol.

¿Qué opinas de usar crema anestésica para aminorar el dolor?

-Pino: No es recomendable, aunque hay gente que sí la usa, pero la tinta no entra igual. Además lo bonito de hacerte un tatuaje es sufrir. Es algo para toda la vida y por eso decimos a la gente que se lo piense bien.

¿Algo que nunca recomendarías tatuarse?

-Pino: En este sentido tratamos de asesorar a la gente que viene a nuestro estudio. A mí si me vienen a pedir el nombre de su pareja les diría que se lo piensen bien y les ofrecería como alternativa que se tatuasen un símbolo o algo que les una, aunque yo tengo el nombre Iñaki (ríe). Eso sí, está escrito en élfico y no se entiende€ De todas formas, aun con todo, creo que esas personas que se tatúan el nombre de su pareja y lo dejan, no deberían borrárselo, ya que esa persona, de algún modo, ha sido parte de tu vida y forma parte de tu experiencia. (Guía para hacerte un tatuaje y no arrepentirte, aquí).

También hacéis ilustraciones...

-Pino: Sí, hacemos encargos. Al lado del estudio tenemos una pizzería artesanal llamada 115 Pizza, que hace unas pizzas buenísimas, por cierto, y nos encargaron hacer unas ilustraciones para las cajas de sus pizzas.

¿Dónde aprendiste a dibujar?

-Pino: En la Escuela de Artes y Oficios de Deba, aunque allí fui para aprender cerámica dos años, después de hacer hasta cuarto de Biología. Me di cuenta de que lo mío era la cerámica y comprendí que no tenía sangre en las venas, tenía barro (risas).

¿También eres ceramista?

-Pino: Sí. Tengo mi propio taller aquí en casa y hasta ahora tenía un horno de cerámica, pero tuve que venderlo para montar el estudio de tatuajes. Me dio pena, pero al final, quien algo quiere€ algo le cuesta. He estado durante treinta años yendo a ferias medievales con mis trabajos, pero la cerámica aquí en Euskadi no tiene mucho tirón. (El arte de la cerámica, aquí).

-Iñaki: Si vosotros váis a una feria ¿qué compráis?

-Nosotros: ... Seguramente algo de comida.

-Iñaki: Pues eso es lo que pasa...

-Pino: Y luego. lo que ocurre es que aquí es más típica la talla de madera o de piedra. Aun con todo es difícil vivir de la cerámica. En mi caso he estado treinta años haciendo alfarería y me ha sido imposible vivir de ello. En las ferias sí que es verdad que la gente alucina y te felicita por lo que haces, pero si no lo vendes casi regalado, no lo vendes. Era más fácil que vendiese los jabones artesanales que hacía. (Haz tú mismo jabón artesanal siguiendo las instrucciones aquí).

Y por lo que vemos, Iñaki, a ti te gusta el modelismo, ¿no?

-Iñaki: Sí, a mí me gusta pintar figuritas y a veces pinto figuras que Pino modela. A mí como lo que me gusta es pintar, a lápiz sobre todo, pues me lo paso genial porque me ha gustado desde pequeño. El modelismo engloba diferentes disciplinas y nosotros hacemos modelismo estático, que consiste en dibujar una escena en un momento determinado. Ahora mismo estoy haciendo muchos bustos.

¿Cuál es la feria más importante a la que has acudido?

-Iñaki: Nosotros estamos en la Asociación de Modelismo de Gipuzkoa, en la AGME, y junto a los de Bizkaia y Cantabria, solemos ir a Leganés, que es la feria más importante del Estado y es el lugar donde nos juntamos todas las asociaciones. En septiembre hemos ido a Burdeos, pero la feria más importante a nivel internacional está en Monte San Savino, en Italia. Nunca he ido. En el Estado tenemos a los mejores modelistas del mundo y estamos a la cabeza junto a Italia y Francia. La escuela española de modelismo es conocida y reconocida por trabajar con muchas luces y sombras y muchos contrastes. (Conoce las posibilidades que ofrece el modelismo aquí).

Iñaki, otro de tus 'hobbies' es coleccionar minerales que recoges en tus excursiones de espeleología, ¿no?

-Iñaki: Sí. Formo parte de un grupo de espeleología y vamos buscando y catalogando antiguas explotaciones de Euskadi, pero lo nuestro no va más allá de un hobby para el fin de semana.

¿Cómo organizáis vuestras rutas?

-Iñaki: Seguimos un catálogo de cavidades y explotaciones abandonadas antiguas en Euskadi. Vamos en busca de las no catalogadas para hacer un inventario y que no se pierdan. De esta manera hemos encontrado algunas minas modernas pero otras que son de la época romana. Es un patrimonio que interesa que esté referenciado. (Adéntrate en el mundo bajo tierra de la mano de la espeleología aquí).

¿Qué te parece este 'hobby' de Iñaki?

-Pino: Me da mucho miedo, ya que veo las fotos por dónde se meten y he visto que se han metido en grutas enormes con el agua por los sobacos, pasan mucho tiempo boca abajo€

-Iñaki: Hay dos modalidades. Una es la geología que digamos va a cavidades naturales y luego está otra que consiste en investigar minas que están hechas por el hombre. Estas segundas son diferentes. Son galerías o similares y son mucho más accesibles. Todo lo contrario sucede con las naturales que puede haber zonas en las que hay que ir arrastrándose e ir boca abajo mucho tiempo. En nuestro caso hacemos la segunda.

De todas las minas que has visitado, ¿cuáles son las que más te han gustado?

-Iñaki: Las minas de Arditurri en Oiartzun, que explotaron los romanos hace siglos; en Bizkaia las de Gallarta; y aquí en Leiza las de Ollín, que se han explotado hasta hace unos 80 años más o menos. (Las minas más relevantes de Euskal Herria aquí).

Habéis dicho que os gusta ir al monte, ¿a cuál os gustaría volver?

-Pino: Hemos hecho el Mont Blanc, todas las cimas de Gipuzkoa, parte de Navarra, de Bizkaia y de Pirineos. También parte de la Transpirenaica. Para hacer en familia recomendamos subir al Txindoki y luego ir a Larraitz a comer. Lo hemos hecho decenas de veces.

Cambiando de tema, ¿sois cinéfilos?

-Pino: Pues sí, porque nunca hemos tenido antena de televisión, así que lo único que vemos en la tele son películas, aunque eso sí, ahora tenemos Netflix.

-Iñaki: Y acuérdate de que los dos primeros años que estuvimos aquí ni siquiera teníamos televisor.

-Pino: Sinceramente se vive súper bien sin tele, aunque te sientes un poco bicho raro (risas). Tenemos miles de DVDs en los cajones y las niñas de pequeñas sí que preguntaban que por qué no teníamos tele, pero ya se han resignado.

¿Y qué película nos recomendáis?

-Iñaki: Sobre todo nos gustan las de ciencia ficción.

-Pino: 'El Señor de los Anillos' o 'Star Wars', que somos tan 'fans' que tenemos alguna cosa de la saga en casa hecha a mano.

-Iñaki: Con las niñas también nos gusta ver 'Avatar' o 'Harry Potter'.

¿Y un libro que os guste releer?

-Pino: 'Dune', que además ahora está en cartelera la nueva película basada en esta novela, que es magnífica. (Averigua las claves de esta icónica novela de ciencia-ficción llevada por segunda vez al cine aquí). También me gusta 'El Señor de los Anillos' y 'El juego de Ender' o cualquiera de los libros de Orson Scott Card.

-Iñaki: A mí me gusta más la novela histórica. Os recomiendo los libros de Santiago Posteguillo. Me he leído tres veces cada uno.(Indaga en la pasión por el Imperio Romano de este autor valenciano aquí).

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