Los 55.000 avales de Feijóo. Chúpate esa, Casado

10.03.2022 | 06:38
Alberto Núñez Feijóo, con sus 55.000 avales

Les confieso que ningún día me ha costado tanto como hoy reunir ánimos para ir cosechando entrecomillados. Hasta el exabrupto más grosero palidece ante las imágenes de la matanza del hospital materno-infantil de Mariúpol en todas las portadas. Toca, con todo, apretar los dientes y tratar de llegar al punto final.

Empecemos por el gran uncido para la reconstrucción de Génova, jaleado así en la segunda portada de ABC: "Los militantes del PP se vuelcan con Feijóo al entregarle 55.000 avales, 11 veces más que a Casado". Falta añadir "chúpate esa, Pablito". Lo curioso es que dentro no hay editorial ni columnas que sigan con la ovación.

La Razón, que fue el último bastión del casadismo, va virando (a la fuerza ahorcan) al albertismo. Y como muestra la desmesurada oda que le ha compuesto Sabino Méndez al mesías gallego. Le atribuye cualidades de héroe de Marvel: "¿Se han dado ya cuenta de que uno de los rasgos principales que muestra Feijóo en público es la extraña fijeza que toma su mirada en algunos momentos? Es una pausa en la pauta sensorial y lógica del contacto visual entre humanos que lo coloca en una zona muy singular. Provoca la sensación de que la inmovilidad pausada de esa mirada pudiera reducir cualquier pedazo de carne de tamaño medio a un montón de cenizas en menos de treinta segundos". Cualquiera le dice al adulador que solo se trata de miopía.

En El Mundo es Javier Redondo quien toca las palmas: "De entre todas las cualidades que se atribuye Feijóo quizás esa sea la más rotunda: no es un comentarista, así que no jugará con las fichas marcadas que le entregue el adversario ni con una mano atada a la espalda ni se dejará atrapar en telas de araña. Lo cual concede a Mañueco vía libre para negociar su investidura. El galleguismo renaciente y flotante lo ve claro: quienes se retratan son PSOE y Vox. Mañueco sólo quiere gobernar". La pieza se titula "El 'rexurdimento' de los adultos". Otra bofetada para Casado.

Por decir toda la verdad, en el periódico de Unedisa hay varios columneros que no le tienen ley al gallego. Uno de ellos es Arcadi Espada, que encuentra demasiado nacionalista al presidente de la Xunta: "De la oposición a un Gobierno que puede serlo gracias a sus acuerdos con nacionalistas, incluidos los que no tienen antecedentes penales. El modo con el que Feijóo se conduce supone una legitimación de esa política. Los acuerdos por territorios son una tentación permanente de la política española. Y va a favorecerlos que, por primera vez, el representante de uno de esos territorios lidere la oposición y quién sabe si el Gobierno".

No le pidan cuentas al emérito


Casi a modo de restos de serie o gangas, hemos encontrado algunas líneas inspiradas en la carta que Felipe VI le obligó a firmar a su padre diciendo que se queda en Abu Dabi. Pero no es de esa humillación de la que se habla sino del atrevimiento de Sánchez de decir que el expatriado debe una explicación a los españoles. A Antonio R. Naranjo (El Debate) no le ha gustado nada: "Que Sánchez se atreva a situarse por encima del bien y del mal, con ese expediente propio y una impunidad incompatible con los valores constitucionales más elementales, confirma definitivamente la catadura moral del personaje: va de Kennedy por la vida, pero huele a Ceaucescu que tira para atrás".

Perorando sobre lo mismo el requetemonárquico Eduardo Álvarez escribe en El Mundo algo que, si lo piensan, es muy razonable: "Nada ha hecho Juan Carlos I todos estos años que no supieran González, Aznar o Rajoy. Y tantos otros... Si Sánchez quiere «explicaciones», en su propio partido tiene a muchos que saben unas cuantas cosas; de Corinna, por ejemplo, el ex ministro Moratinos".

Todavía es 8-M


Y para terminar, dos regüeldos cipotudos sobre el 8-M. Este lo firma Ferrán Caballero en El Español de Pedro Jota. Siguiendo el patrón de este año, metiendo a las mujeres de Ucrania en la ecuación: "Las mujeres, las nuestras, no pueden ni deben aguantar la más mínima humillación. Ni una mala palabra, ni una mala mirada. Ni siquiera una buena, en realidad. Las ucranianas, todas. Se les pide, se les exige de hecho, que renuncien a defender su orgullo, su honor, su vida y su libertad, y que se sometan a las vejaciones que el enemigo considere justas y necesarias".

El que garrapatea Alfonso Ussía en El Debate ni se lo apostillo. Ahí les va en bruto: "Las manifestaciones del feminismo cada año que transcurre son más birriosas. Tanto anuncio para tan poca gente. El año que viene, serán 20.000 en lugar de 40.000. Y en dos años, alquilarán un auditorio para acomodar a las mil asesoras resistentes. Más que manifestantes, romeras enfadadas".

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