Sueños tórridos de gran coalición PSOE-PP

17.03.2022 | 06:34
Reunión entre miembros del gobierno español y una delegación del PP

La imagen que ilustra estas líneas -la reunión de miembros del Gobierno español con una delegación del PP- ha hecho volar la imaginación en Diestralandia. "Sánchez sí quiere ahora al PP", reza el titular de ABC. Todo, porque el presidente del gobierno ha instado al principal partido de la oposición a arrimar el hombro ante el negro panorama derivado de la invasión de Ucrania. En todo caso, el amanuense del vetusto parece invitar a los populares a dar calabazas: "Lo llamativo es que parezca que el PSOE solo quiera atraerse al PP cuando le conviene por carecer de votos suficientes, y que encima lo haga apelando a un patriotismo que hasta ahora, por ejemplo con la pandemia, le ha importado muy poco. Sin poner sobre la mesa medidas concretas, sino solo un discurso decorativo, el PP está en su derecho a desconfiar".

La Razón exagera la nota en uno de sus titulares de la primera: "El giro de Moncloa hacia el PP pone en alerta a los socios de coalición". Y en su segundo editorial deja este recado: "Sánchez ha apelado al socio minoritario de su gabinete como si fuera un cuerpo extraño en el Ejecutivo e integrara la nómina de la oposición junto a los populares. Sus discrepancias públicas, cada vez más sonoras y frecuentes, son incuestionables y una rémora para el presidente, pero sobre todo para España. Enfrentamos un escenario crítico que exige medidas de país trascendentes y que deben contar con el aval del PP. No pueden esperar ni estar hipotecadas por socios antisistema presos del cortoplacismo, la demagogia y el sectarismo". O sea, que para conseguir el aval del PP, primero habrá que echar a Podemos del gobierno.

Por ahí va también el editorialista de El Mundo, que se apunta al sí pero no: "España necesita un pacto de Estado entre socialistas y populares para rescatar a la ciudadanía, pero negociado con transparencia y sin trilerismo. El país precisa ya un giro hacia el compromiso constitucionalista para afrontar los tiempos recios que están por venir".

En el mismo diario, Jorge Bustos sostiene que "Sánchez pide el rescate al PP". Como en los casos anteriores, el consejo al nuevo mandarín de Génova es que no se fíe: "Feijóo debe andarse con cuidado para que su estrategia de proyectar solvencia –«Preparados»– no se confunda con blanqueamiento del sanchismo. Los antecedentes históricos dicen que todo el que pacta con Sánchez acaba demediado, cuando no roto en pedazos. El PP ha de acotar muy bien el perímetro de su acuerdo y poner el brazo en tensión cuando se lo alargue al rey de los trileros, de modo que tire de Sánchez hacia el territorio del PP y no acabe el PP en el bolsillo de Sánchez".

Ana Samboal va también por ahí en El Debate. Si quieren un acuerdo, que se arrodillen y lo rueguen, viene a ser el mensaje: "Es al Gobierno y no a sus adversarios políticos al que corresponde diseñar un plan de acción y negociarlo. Será entonces cuando pueda reclamar un pacto a la oposición. Aunque no cualquier acuerdo es bueno, el acuerdo en sí tiene efectos benéficos. Habremos ganado todos (o casi todos) porque se repartirán costes y beneficios y redundará en legitimidad de las instituciones y de quienes las encarnan, como bien advertía Fuentes Quintana".

La última variación sobre el mismo tema la firma Agustín Valladolid en Vozpópuli. En su caso, sin apostillas ni peros: "Si había alguna, la guerra en Ucrania ha disuelto cualquier excusa que pudiera existir para que Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo no cumplan, y sin más demora, con la deuda que la política tiene contraída con el pueblo español: suscribir un acuerdo de legislatura que abarque, como mínimo, la política económica y de empleo, la internacional, la de Defensa y el escudo social. Y el que venga detrás, que arree. Se llame Bildu, Esquerra o Vox".

Marhuenda, doctor de doctores


Ya sin relación con lo anterior, termino dándoles una noticia que afecta a uno de los casi fijos de esta sección. El director de La Razón, Francisco Marhuenda, ha ingresado en una institución llamada "Real Academia de doctores de España". Una redactora de su periódico lo contaba sin escatimar en almíbar para el jefe. Tomen aire: "Entre el compendio de nombres que jalonan el distinguido y selecto listado de miembros de la Real Academia de Doctores de España adscrito a la sección de Humanidades figura desde ayer mismo uno nuevo; el de Francisco Marhuenda García. Arropado por un manto de cariño familiar condensado en la figura de su hija Victoria y respaldado por la presencia de figuras como Adolfo Suárez Illana, el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el actual presidente del Tribunal Constitucional Pedro González-Trevijano, María Eugenia Carballedo, presidenta de la Asamblea de Madrid, Antonio Fernández de Buján, académico de Jurisprudencia y Catedrático de Derecho Romano, el que fuera magistrado del Tribunal Constitucional entre 2012 y 2021 Juan José González Rivas, los académicos de jurisprudencia Pedro Crespo de Lara y Juan Carlos Domínguez Nafría, Ramón Tamames, académico de Ciencias Morales, la hipercromática Ágatha Ruiz de la Prada, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, alcalde de Ávila, Lydia Jiménez y Charo Rosario Saez Yuguero, presidenta y rectora de la UCAV respectivamente, el director de este periódico tomaba posesión del cargo como Académico de Número, Medalla nº 22 y pasaba de esta forma a incorporarse de manera inmediata a las tareas de la histórica institución". Faltaban el Dioni y el niño Jesús de Praga.

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