los pasados días 22 y 23 de junio se disputó la 81ª edición de la carrera de resistencia más importante del mundo, las 24 horas de Le Mans, que celebraba los 90 años del nacimiento de la misma.
Uno de los actos conmemorativos fue la recreación de la famosa curva de Poutlienue, que durante los cinco primeros años de esta competición entraba en la ciudad y fue parte del circuito. Se hizo una réplica de la original, con sus vallas publicitarias de la época, las protecciones, la pasarela hasta el café que todavía existe, redecorándolo al estilo de los años 20.
Por otro lado, se tributó un homenaje a los 11 vehículos que han hecho historia en esta carrera, uno por década, y que fueron elegidos a principios de año por los internautas y un jurado especialmente seleccionado para esta ocasión. A los coches reales, que procedían de diversas partes del mundo, se les dedicó un espacio especial dentro del village del circuito y rodaron el sábado antes de la carrera. Así, se pudo admirar desde un Bentley Speed Six de 1929, pasando por un Ford GT40 de los años sesenta, o los Porsche 917 y 956 hasta el Audi e-tron quattro de la década de 2010.
La gran semana arrancó el lunes anterior con el inicio de las verificaciones técnicas y administrativas, el llamado pesaje, que a diferencia de otras competiciones se realiza en el centro de la ciudad y con presencia de público. Así comienza siempre esta fiesta, donde toda la ciudad vitorea a sus campeones, desde el más pequeño al más grande, y la misma se transforma, al igual que Pamplona en Sanfermines, engalanándose cada comercio con posters, coches en miniatura o piezas de vehículos de carreras.
Esta atmósfera incomparable se siente desde los suburbios de Le Mans cuando se empiezan a vislumbrar las señales provisionales que indican las direcciones de los distintos aparcamientos con colores: rojo, blanco, verde y azul, que son áreas de estacionamiento alrededor de la pista, ya que la magia de las 24 horas de Le Mans va más allá de las puertas del circuito, extendiéndose hasta el centro de la propia ciudad o las poblaciones cercanas de Mulsanne o Arnage.
Así, igualmente, en la pequeña población de Saint-Saturnin, que todos los años organiza una bienvenida especialmente diseñada para los aficionados ingleses; esta vez acudieron cientos de aficionados con sus vehículos clásicos y deportivos.
También es cita obligada la pintoresca villa de La Chartre-sur-le-Loir, donde en los años 50 se alojaban famosos pilotos y donde actualmente se reúnen multitud de apasionados con sus potentes Ferrari, Porsche o Aston Martin.
Otra cita imprescindible es el pit walk, que desde las diez de mañana del viernes se hizo en el propio circuito, donde se abrieron los paddock y así se pudo ver como los mecánicos daban los últimos retoques a las máquinas de competición.
Finalmente, lo que no puede faltar ningún año, es la tradicional parada de pilotos, que se realizó desde las cinco de la tarde recorriendo el centro de Le Mans. Fue el momento más alegre y festivo de la semana, animado por bandas de música, bailarines de carnaval y, lo principal, la presentación de los 168 pilotos sobre vehículos antiguos.
los coches
Aspirantes a la victoria
En cuanto a los vehículos presentados y dentro de la categoría de los prototipos, la que opta a la victoria final de la prueba, tomaron la salida cinco coches de equipos oficiales, tres Audi R18 e-tron quattro y dos Toyota TS030 Hybrid, y con pequeñas evoluciones sobre la base de los vehículos estrenados el año pasado. Ambos tenían propulsión híbrida con motor de combustión y eléctrica. Las diferencias entre ellos es que el Audi contaba con un motor diesel y tracción a las cuatro ruedas, teniendo el Toyota un motor de gasolina y tracción solo a las ruedas traseras.
Las novedades más importantes se encontraron en la categoría Gran Turismo, que son vehículos derivados de la serie, donde Porsche presentó un nuevo 911 RSR basado en su nuevo modelo, y así se conmemoraba los 50 años del nacimiento de este carismático vehículo. Por otro lado, la marca americana Dogde ponía sobre la pista un nuevo Viper, que tantos éxitos tuvo en Le Mans durante los años 1998 al 2000.
En total se presentaron 56 vehículos, donde 8 eran los más rápidos LMP1, 22 eran LMP2, 12 estaban encuadrados en la categoría GTpro y finalmente 14 en la GTam.
Tres eran los pilotos españoles presentes. Por un lado, Marc Gené a bordo de un Audi en la máxima categoría, y ganador en el año 2009 con Peugeot; Antonio García, con un Chevrolet Corvette de la categoría GTpro y con 3 victorias en su clase; y el joven Lucas Ordóñez, con un Zytek-Nissan de la categoría LMP2.
la carrera
Toyota vs Audi
Los entrenamientos oficiales se celebraron durante el miércoles y jueves y en ellos ya se pudo observar que el ritmo de los Toyota estaba bastante por debajo de los Audi, que mejoraron sus registros del año pasado en casi un segundo y medio. La esperanza de Toyota estaba en poder dar la vuelta a esta situación durante la carrera.
El sábado, puntualmente a las tres de la tarde y bajo un chaparrón, se dio la salida a la carrera. Transcurridos diez minutos y tres vueltas completadas, un Aston Martin de la categoría GTEam sufría un accidente a la salida de la curva Tertre Rouge, debido a este accidente salió el primer de los once safety car que ralentizaban la carrera. Su piloto, Allan Simonsen, fue rápidamente conducido al hospital del propio circuito, pero nada se pudo hacer para salvar su vida. A las seis de la tarde la organización comunicaba que el piloto había fallecido. Desde 1997 no fallecía un piloto en este circuito. La consternación llegó tanto a los equipos, como a los aficionados presentes, 245.000 este año.
Pero la carrera debía continuar y Audi dominaba con mano de hierro, manteniendo sus tres coches por delante de los dos Toyota, aunque estos tenían que entrar menos veces a repostar debido a que su depósito de combustible tenía más capacidad, ya que por reglamento los motores de gasolina los tienen de mayor tamaño que los propulsados con motores diesel, para intentar igualar las diferencias de consumo. Los Audi podían dar 10 vueltas y los Toyota se iban a las 11/12 vueltas con un depósito.
Era el Audi nº 1 con Lotteter-Fassler-Tréluyer, ganadores de los 2 años anteriores, el que comandaba la prueba pasadas ya seis horas. Todo parecía presagiar un nuevo triplete de Audi, pero en ese momento el generador eléctrico de este prototipo se estropeaba y obligaba a una entrada a boxes no programada y que le hizo perder 12 vueltas, cayendo hasta la posición 24.
Así, el Audi nº2 de Kristensen-Duval-McNisch, se ponía en cabeza, seguido de los dos Toyota.
En la categoría de los Gran Turismo se libraba una gran batalla entre los Aston Martin y Porsche que inicialmente se decantaba para la primera marca, pero un accidente del líder durante la mañana del domingo, le hacía traspasar el liderato al mejor de los Porsche 911. No obstante, otro de los Aston Martin Vantage de la clase GTEpro le ponía muy difícil la victoria, pero la lluvia que de forma torrencial cayó sobre las dos del medio día hizo que las diferencias de estrategia que tomaron entre estos equipos, diera la victoria de la clase Gran Turismo, finalmente, al nuevo Porsche 911 RSR.
Finalmente la victoria fue para el Audi nº 2, llevándose el noveno entorchado el piloto danés, Tom Kristensen, que se ha convertido una verdadera leyenda en esta prueba.